Volver a la página
principal de la revista
 

Tribuna libre

 

Los donantes necesitan transparencia, no tácticas

Muchas personas han vivido momentos muy duros a causa de la crisis financiera mundial. Tanto las familias como los gobiernos están pasando momentos  de estrechez. Después de una década de crecimiento en los presupuestos de ayuda, algunos donantes comenzaron a aplicar recortes.

La situación tocó fondo el año pasado, cuando el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, una de las fuentes de financiamiento más importantes para los programas médicos en los países en desarrollo, advirtió  que no iba a poder estudiar nuevas solicitudes de ayuda financiera debido a la falta de fondos. Los dirigentes políticos habían incumplido sus promesas; en realidad, las habían roto. A miles de personas en los países de ingresos bajos y medios se les negó el tratamiento vital que necesitaban.

La crisis inmediata del Fondo Mundial llegó a su término, afortunadamente, pero para los programas de ayuda de todo tipo sonó la alarma.

Médicos sin Fronteras (MSF) continuará ejerciendo presión sobre los gobiernos a fin de cumplir sus obligaciones, asumir sus compromisos y financiar programas humanitarios. Pero la acción humanitaria es una responsabilidad compartida: las nuevas potencias económicas también tienen los medios para proporcionar más asistencia, y los gobiernos que reciben ayuda también deben asumir sus responsabilidades.

¿Un enfoque basado en las necesidades o en la financiación?
El público en general también ha proporcionado menos donativos. MSF se percató de ello en 2009, cuando los fondos procedentes de los donantes privados bajaron un 3%. Este año, también, se observan las repercusiones en algunos países como Grecia, Italia y España.

Los donantes parecen estar más dispuestos a responder a determinadas emergencias. De hecho, MSF registró un aumento significativo de los donativos privados tras el terremoto de 2010 en Haití y, en 2011, después de la crisis de malnutrición que afectó a Somalia. En un clima de incertidumbre para los donativos privados, en el que los encargados de recaudar fondos están buscando formas de mantener la financiación, esta situación pone de relieve el contraste entre dos maneras diferentes de recaudar fondos: para determinadas necesidades o para contar con fondos en general. Ahora bien ¿debería un llamamiento en favor de una determinada emergencia aceptar donativos sólo para actividades relacionadas con esa emergencia o debería abarcar actividades más amplias?

MSF depende en gran medida de la financiación privada; en 2011, casi el 90% de nuestros ingresos provino de fuentes privadas. Este apoyo, procedente de más de 4,5 millones de personas, es el testimonio, ante todo, de la ardua labor desempeñada por los integrantes de MSF en el terreno, reconocidos por su labor de salvar vidas y restablecer la salud en todo el mundo. Pero nuestra dependencia de los fondos privados también es deliberada, ya que fortalece MSF como movimiento humanitario de una manera que  la financiación procedente de instituciones públicas no puede. Cada donativo privado es una expresión de solidaridad, y ayuda a garantizar la independencia e imparcialidad de nuestra acción.

Ante esta situación, la necesidad de sostener la financiación privada es particularmente importante en MSF. Hemos optado por el camino de la financiación basada en las necesidades. Priorizamos la financiación sin restricciones, para que podamos actuar con independencia, utilizando el dinero donde más se necesita y reaccionando de forma inmediata ante las emergencias. Cuando aceptamos donativos para determinadas emergencias, hacemos todo lo posible por aceptar la cantidad de fondos que concuerda con las necesidades que hemos evaluado, las cuales se circunscriben a actividades en las que tenemos experiencia y permiten prestar la mayor asistencia.

Después de que el tsunami asoló el sur de Asia en 2004, recibimos más fondos de lo que era necesario para nuestros programas en la región. Dejamos de aceptar contribuciones para la respuesta que se dio a esa catástrofe y preguntamos a las personas que ya habían donado fondos para esa operación si podíamos destinarlos a otros programas. La gran mayoría estuvo de acuerdo.

El compromiso con los donantes
Superar las dificultades que plantea la financiación tiene tal vez menos que ver con las tácticas y los mercados y más con la confianza de los donantes en lo que se está haciendo: ¿cuán eficazmente se va a utilizar su dinero?

A la mayoría de los donantes le interesa saber qué se hace con su dinero, cómo y por qué. No es fácil ir más allá de los simples mensajes de crisis y emergencia: hablar de las difíciles decisiones que se tienen que tomar en la respuesta humanitaria plantea interrogantes e invita a un examen más detenido. Ahora bien, MSF trata de ser más transparente, y donde logramos hacerlo, hemos aprendido que la gran mayoría de nuestros donantes aprecian nuestra franqueza.

La transparencia mejora la rendición de cuentas y demuestra integridad. Y va aún más lejos, pues crea un espacio para el compromiso, fomenta la confianza y aumenta la comprensión.

Para mantener la financiación, no basta con hacer simples peticiones de fondos; es necesario crear las condiciones para que se entable un diálogo honesto sobre lo que es exactamente la asistencia humanitaria, lo que puede lograrse con ella y lo que no.

Unni Karunakara
Presidente internacional de Médicos sin Fronteras


Unni Karunakar Fotografía: ©Médicos sin fronteras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La transparencia mejora la rendición de cuentas y demuestra integridad. Y va aún más lejos, pues crea un espacio para el compromiso, fomenta la confianza y aumenta la
comprensión.

 

 

 

 

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

2012 

Copyright