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CAMBIO DE MANDO Primera parte de una serie dedicada a la labor de ayuda de las organizaciones humanitarias en los proyectos que quedan en manos locales después de que se retiran los trabajadores humanitarios internacionales.


En muchos pueblos de Côte d’Ivoire, los voluntarios ayudan a las comunidades a trazar mapas de saneamiento para que comprendan y localicen cosas que afectan a la salud como los lugares de defecación al aire libre, las fuentes de agua o los corrales para el ganado. Fotografía: ©Cruz Roja de Côte d’Ivoire

 

Mantengamos limpio el entorn

Los proyectos de agua y saneamiento están teniendo grandes repercusiones sociales en algunas de las comunidades más pobres de Côte d’Ivoire. Pero, ¿cómo lograr que la población local haga suyos los programas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y garantizar su sostenibilidad?

En el campo de Côte d’Ivoire, tapizado de arrozales, plantaciones de cacao y árboles de caucho, los cambios empiezan a divisarse en las aldeas que han quedado devastadas por la guerra y marginadas por los servicios del gobierno.

Más de una década de inestabilidad política, seguida de seis meses de guerra civil en 2011, ha dejado el sistema de agua y saneamiento del país en ruinas. Entre las aldeas evaluadas por la Cruz Roja de Côte d’Ivoire antes de la guerra, solo el 17% tenía acceso a retretes y la mitad de los puntos de distribución de agua no funcionaban.

Promotores de higiene y técnicos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja comenzaron a trabajar en estas comunidades utilizando un método que se conoce con el nombre de Transformación Participativa en Higiene y Saneamiento (PHAST), según el cual los mismos lugareños conforman los comités de agua y saneamiento y se encargan de la higiene y la gestión de desechos.

Sin embargo, la guerra no solo retrasó en diez meses el inicio del proyecto, sino que también hizo más difícil movilizar a las comunidades, que temían reunirse por motivos de seguridad y luego no querían trabajar juntos por falta de confianza.

“Hace nueve meses, la Cruz Roja nos ayudó a comprender que higiene y enfermedad estaban relacionadas”, dice Oboute Noe, jefe del comité de agua y saneamiento de Godililie, una aldea de la región de Divo, en el suroeste de Côte d’Ivoire. “Estamos alcanzando nuestro objetivo de una letrina por familia y menos personas caen enfermas a causa de afecciones transmisibles por el agua”.

Godililie es uno de los 65 pueblos del oeste, suroeste y sur del país que se benefician de un proyecto trienal implementado por la Federación Internacional y la Cruz Roja de Côte d’Ivoire. La multinacional de la alimentación Nestlé contribuyó con 1,48 millones de francos suizos a la financiación del proyecto, cuyo objetivo es mejorar la salud de las comunidades donde las enfermedades como la diarrea, la disentería, el cólera y la fiebre tifoidea son endémicas

Saneamiento total impulsado por la comunidad

En marzo de 2012, Zakari Issa, delegado de agua y saneamiento de la Federación Internacional, añadió una técnica revolucionaria nueva al proyecto: “el saneamiento total impulsado por la comunidad”, más conocido como el método “de la vergüenza y el asco”, por el hecho de que obliga a las comunidades a sumir públicamente los problemas de la defecación al aire libre. También forma parte de una estrategia que tiene por objetivo animar a las comunidades a que hagan suyo el tema de la higiene y el saneamiento, y que no sea algo impuesto desde el exterior.

“Tuve que adaptarme a la realidad local y cambiar nuestra forma de trabajar para garantizar la apropiación de los proyectos y su viabilidad a largo plazo”, explica Issa.

En las reuniones de la comunidad convocada por el jefe de la aldea, los promotores de higiene organizan actividades durante las cuales los lugareños dibujan un mapa en el que se muestra la ubicación de las casas, las letrinas existentes y los lugares donde las personas defecan al aire libre.

Luego, los promotores calculan la cantidad de excrementos producidos en un año y el costo de las enfermedades transmisibles por el agua. Los habitantes emprenden entonces el “recorrido de la vergüenza” a las zonas de defecación al aire libre antes de que los promotores muestren gráficamente el vínculo entre excremento, alimentos y contaminación del agua.

“A la comunidad le produce tanta vergüenza y asco que inmediatamente quieren construir letrinas”, señala Marie Louise N’takpe, promotora de higiene para 11 aldeas de Divo, región muy convulsionada por la guerra civil y con una cohesión social bastante deficiente. “La técnica impulsa la demanda pues los habitantes se dan cuenta de que la defecación al aire libre es inaceptable”.

A menudo, las soluciones importantes tienen que ser de baja tecnología y bajo costo, como esta fuente de agua para lavarse las manos, proporcionada por la Sociedad Nacional y la Federación Internacional. Fotografía: ©Claire Doole/Federación Internacional


La Cruz Roja de Côte d’Ivoire presta asesoramiento sobre el diseño y la ubicación de las letrinas exteriores y los lugareños se encargan de trazar un plan de acción para su construcción y mantenimiento, así como para otras actividades de promoción de la higiene, como lavarse las manos o instalar rejillas de secado para los utensilios de cocina lejos de los animales y del suelo.

Desde entonces, muchas de las aldeas que participan en el proyecto ya no tienen emplazamientos de defecación al aire libre, lo que han reconocido oficialmente las autoridades, y esto constituye un importante cambio cultural. Jacques Bi Kouassi, vicepresidente del comité de la juventud para la aldea de Jbkro en la región de Gagnoa, dice que se siente orgulloso de mostrar a sus muchos invitados una letrina y ya no un simple lugar en el exterior.

Identificarse con el proyecto

La viabilidad a largo plazo del proyecto solo será posible cuando las aldeas lo hagan suyo y se responsabilicen, cosa que ocurre cuando las comunidades eligen a los miembros de los comités de agua y saneamiento, que organizan la construcción y el mantenimiento de letrinas en los hogares, promueven la higiene de la aldea y se aseguran de que la basura se coloca en los pozos cubiertos y se barran los patios. Toda persona que no respete las normas será multada.

“Hemos multado a varios hogares”, dice Pauline Brois Konan, encargada de mantener ordenada una zona de Jbkro. “Pusimos dinero en una cuenta bancaria para poder comprar los materiales de limpieza”.

Los voluntarios de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire realizan controles sobre el terreno una vez por semana para evaluar cómo va actuando la comunidad por su cuenta antes de que sus técnicos organicen la construcción de letrinas y lavabos para la escuela local.

Los miembros del comité también aprenden a reparar bombas de agua, algunas de las cuales han estado sin funcionar durante más de 20 años. Una razón es que numerosas organizaciones internacionales de diversos países han instalado  diferentes modelos de bombas a lo largo de los años, por lo que el suministro o la compra de repuestos resulta extremadamente difícil. En respuesta, el CICR y la Federación Internacional convencieron al gobierno para que promulgara normas nacionales para las instalaciones de bombeo.

Y lo que es más importante: las comunidades deben sentir que la bomba es de ellas, que son ellas las que pueden y deben mantener el servicio, cosa que no ocurre en muchos lugares donde las organizaciones internacionales han instalado las bombas, dice Robert Fraser, experto de agua y el saneamiento de la Federación Internacional

“Las comunidades se refieren a menudo a la bomba de Oxfam o de World Vision en lugar de verla como propia, así que cuando la organización se retira y la bomba se descompone no se sienten con la autoridad ni la competencia suficientes para repararla”.

Para garantizar el mantenimiento de la infraestructura, los técnicos de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire capacitan a un miembro del comité de agua y saneamiento que se encargará de reparar la bomba de la aldea en caso de avería y proporcionan una caja de herramientas de modo que el miembro del comité también puede ganar un poco de dinero extra reparando bombas en las aldeas vecinas.

“Guardo la mitad de lo que gano en la reparación de otras bombas y el resto es para pagar los repuestos de nuestra bomba”, explica Yves Dorange Zebi de Godililie. Zebi también se encarga de cobrar la cuota mensual de 200 francos CFA (0,41 dólares estadounidenses) acordados por la comunidad por el suministro de agua potable. El dinero recaudado también se deposita en una cuenta bancaria para futuras reparaciones

Mayores expectativas

Es difícil imponer este tipo de modelo de pago por servicio en la primera fase de las operaciones de emergencia, pero es cada vez más común en la fase de recuperación después de una emergencia o en el tipo de proyectos orientados al desarrollo que se llevan a cabo después de un conflicto, como el que se ha puesto en marcha en las aldeas de Côte d’Ivoire.

Si bien puede parecer extraño que las organizaciones humanitarias pidan a los habitantes que paguen por el agua que proporcionan, el dinero se queda en manos locales y constituye un recurso para reparar la bomba. “Si están pagando, existe un sentido de pertenencia, y tendrán mayores expectativas”, dice Fraser. “Preguntarán: ‘Pago por esto, ¿por qué no está reparado?’”.

El método no funciona en todas las comunidades, añade. Algunas comunidades pueden ver con desconfianza el hecho de recolectar dinero y la decisión de hacerlo  debe tomarse caso a caso

“Tuve que adaptarme a la realidad local
y cambiar nuestra forma de trabajar para
garantizar la apropiación de los proyectos
y la viabilidad a largo plazo”.

Zakari Issa, delegado de agua y
saneamiento de la Federación Internacional

La experiencia en otros países muestra algunos resultados alentadores, así como muchos desafíos. Un estudio retrospectivo sobre la sostenibilidad de los proyectos de agua y saneamiento en la zona del monte Darwin de Zimbabwe mostró que después de dos años, hubo grandes mejoras en prácticas de higiene como lavarse las manos y otras. Los comités de agua locales también siguieron funcionando con una amplia gama de actividades. Sin embargo, la práctica de las contribuciones en efectivo seguía siendo irregular, y la mayoría de las comunidades optaron por recaudar dinero una vez que la bomba se había descompuesto.

Una buena estrategia para retirarse

Basándose en algunas de las lecciones aprendidas en países como Zimbabwe, la Cruz Roja de Côte d’Ivoire, el año pasado, presentó a los comités directivos locales, regionales y nacionales a fin de facilitar su estrategia para retirarse de las comunidades y garantizar que las autoridades pudieran dar sus opiniones y ver lo que se había logrado.

“En algunas de las aldeas, hubo problemas de liderazgo, pero se resolvieron en su mayor parte y estoy seguro de que el proyecto será viable en el largo plazo”, comenta Mathieu Lago, viceadministrador en jefe de Divo.

En octubre de 2013, cuando finalice el proyecto, el comité directivo local, integrado por el jefe de la aldea y los representantes de cada grupo étnico, continuará supervisando el comité de agua y saneamiento.

Un voluntario de la Cruz Roja controlará que los proyectos de saneamiento estén funcionando adecuadamente.

“Visitaré cada aldea cada dos meses para controlar si la bomba está funcionando y alentar a los diferentes comités para que mantengan el ritmo”, dice Hervé Vilard Zama Attebi, voluntaria de la Cruz Roja para la región de Divo.

Algunas comunidades están bien encaminadas hacia la sostenibilidad. Además del club de higiene de la escuela, el pueblo de Jbrko ha creado una asociación para mantener la aldea ordenada.

“Hay 86 niños de 7 a 18 años que barren el pueblo dos veces por semana”, señala Aimé Cedric Konan Koffi, un joven sastre que creó la asociación y ofreció a los niños camisetas estampadas con las palabras: “No ensucies mi entorno”.

La aldea también tiene previsto celebrar anualmente un día de la Cruz Roja en el que se organizarán actividades de limpieza y competiciones deportivas. Mientras tanto, la calle que conduce a las nuevas letrinas de la escuela luce ahora el nombre de Cruz Roja.

Los signos de viabilidad a largo plazo son alentadores, aunque en algunas aldeas más grandes ha resultado difícil movilizar a algunos sectores de la comunidad.

“Si en un par de años, el 75% de las aldeas logra mantener las instalaciones de agua y saneamiento, podemos considerar que es un verdadero éxito dado que el país sigue sufriendo las consecuencias de la guerra”, añade Issa Zakari de la Federación Internacional.

Los voluntarios ayudan a organizar a los miembros de la comunidad para formar comités de agua y saneamiento que se dedican a múltiples tareas, desde la construcción y el mantenimiento de letrinas en los hogares a la promoción de la higiene, la eliminación de basura y el barrido de patios y espacios públicos. Fotografía: ©Claire Doole/Federación Internacional

Ampliación de las actividades

El éxito del proyecto de agua y saneamiento ha realzado la labor de las filiales de la Cruz Roja en las zonas rurales remotas y ha favorecido la captación de muchos aldeanos como voluntarios. “Esperamos que este proyecto surta un efecto de bola de nieve y podamos ampliarlo a las localidades vecinas y otras zonas del país”, dice Monique Coulibaly, presidenta de la Cruz Roja de Côte d’Ivoire, y añade que la oficina local de la Sociedad Nacional, que tenía poca experiencia en materia de agua y saneamiento, ahora se ha convertido en un referente en el país.

En las comunidades agrícolas de Côte d’Ivoire, el proyecto sigue transmitiendo un sentido de solidaridad y cohesión social, fragmentado después de años de inestabilidad y conflicto.

“Gracias a la Cruz Roja, estamos mejor organizados como comunidad y estamos en mejores condiciones para alcanzar otros objetivos de desarrollo”, dice Jacques Kouassi Koame, miembro del comité directivo de Jbkro. “Ahora figuramos en el mapa y estamos presionando a las autoridades para que se instale un dispensario y se ponga luz en nuestro pueblo para que por fin entremos en el siglo XXI”.

Claire Doole
Periodista independiente radicada en Ginebra (Suiza).

 

Cronología de
las Sociedades
Nacionales:

150 años
de acción
humanitaria

 

Cruz Roja de Guyana
1948, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 29 de diciembre de 1967.

 

Cruz Roja Monegasca
3 de marzo de 1948.



Cruz Roja de Gambia
Abril de 1948, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 1 de octubre de 1966.



Cruz Roja de Zambia
1949, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 22 de abril de 1966.


Cruz Roja Nacional de Tanzania
1949, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 7 de diciembre de 1962.



Cruz Roja de Jamaica
1948, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 9 de julio de 1964.



Cruz Roja de Santa Lucia
16 de marzo de 1949.



Cruz Roja de Singapur
30 de septiembre de 1949, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 6 de abril de 1973.



Cruz Roja de San Vicente y las Granadinas
15 de julio de 1949, como parte del Comité de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 15 de mayo de 1984.



Cruz Roja de la República de San Marino
8 de octubre de 1949.



Cruz Roja de Belice
1950, como filial de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 18 de agosto de 1983.



Cruz Roja de Chipre
1950, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 1 de noviembre de 1969. Reconocida por el CICR el 23 de febrero de 2012; admitida provisionalmente por la Federación Internacional en septiembre de 2013, en espera de la decisión oficial que adoptará la Asamblea General de 2013.

 

Cruz Roja de Lesotho
1950, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 17 de noviembre de 1967.



Cruz Roja de las Islas Salomón
1951, como parte del comité de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 15 de julio de 1983.



Cruz Roja de Vietnam
27 de octubre de 1951. (Vietnam del Sur (deja de existir en 1976).



Cruz Roja de Burkina Faso
1952, como parte de la Cruz Roja Francesa. Independiente desde el 31 de julio de 1961.

 

Cruz Roja Alemana (Alemania Oriental)
23 de octubre de 1952. Se une a la Cruz Roja Alemana el 3 de enero de 1991.

 

Cruz Roja de Malta
1952, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 24 de octubre de 1991.



Cruz Roja de Samoa
1952, como parte de la Cruz Roja Neozelandesa. Independiente desde el 1 de enero de 1983.

 

Cruz Roja de Fiyi
1954, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 27 de septiembre de 1971.

Media Luna Roja Somalí
1954, como parte del comité de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 27 de abril de 1963.



Cruz Roja de Lao
1 de enero de 1955.



Cruz Roja de Camboya
18 de febrero de 1955.



Media Luna Roja Argelina
11 de enero de 1956.



Cruz Roja de Granada
1955, como filial de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 21 de agosto de 1981.



Media Luna Roja Tunecina
7 de octubre de 1956.



Media Luna Roja Sudanesa
30 de octubre de 1956.



Cruz Roja de Ghana
1 de octubre de 1957.



Media Luna Roja Libia
5 de octubre de 1957.



Media Luna Roja Marroquí
24 de diciembre de 1957.



Cruz Roja de Dominica
28 de enero de 1958.



Media Luna Roja de Yemen
1958, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 16 de julio de 1970.


Cruz Roja Togolesa
26 de febrero de 1959.



Cruz Roja de Benin
Julio de 1959.



Cruz Roja de Barbados
17 de febrero de 1960, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 31 de julio de 1969. 

 

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