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Tribuna abierta

 

Un cambio de mentalidad

Las sequías y las malas cosechas que provocaron una hambruna en el Cuerno de África y las regiones del Sahel de África en los últimos años han causado innumerables muertes. En otras partes del mundo, graves sequías, inundaciones y otras calamidades golpean regularmente a las poblaciones vulnerables.

Sin embargo, constatamos que los diversos países y comunidades tienen maneras diferentes de reaccionar y hacer frente a las tensiones y conmociones inesperadas. En una palabra, la diferencia está en la resiliencia.

Tenemos los medios de reforzar la resiliencia y preparar a las comunidades vulnerables para las crisis cíclicas mediante el análisis de datos, el reconocimiento de pautas, la evaluación de riesgos, las inversiones inteligentes y la preparación de la comunidad en casos de desastre. En algunas partes del Cuerno de África y en el Sahel, por ejemplo, esto ha contribuido a atenuar los peores efectos de la sequía, evitando así que miles de personas se vean aquejadas por el hambre.

Promover la resiliencia también es conveniente desde un punto de vista económico. Cada euro invertido en la preparación para desastres permite ahorrar entre cuatro y siete euros en la respuesta a desastres. Reforzar la resiliencia es más barato, más eficiente y más sostenible que enfrentar las consecuencias de una nueva crisis.

Reconocemos que el mundo ha cambiado. Las comunidades tienen que manejar  crisis más frecuentes y más graves. Por lo tanto, también tenemos que cambiar el modo de proceder. Nuestro objetivo es gestionar mejor las crisis, ayudando a abordar sus causas en lugar de luchar con sus consecuencias.

La buena noticia es que no debemos empezar de cero: ya tenemos resultados alentadores en África, donde hemos puesto en marcha la Iniciativa SHARE (Cuerno de África) y la Asociación AGIR (Sahel), que unen los recursos humanitarios y de desarrollo con objeto de aumentar la capacidad de la comunidades más vulnerables para sobrevivir y recuperarse de la sequía.

Se trata de un cambio sustancial de mentalidad y modo de proceder, es decir, pasar de la distribución de ayuda a las personas afectadas por la sequía, a fin de que sobrevivan hasta la próxima sequía, a la inversión en el largo plazo: construcción de sistemas de riego, promoción de cultivos más resistentes y ayuda a los pastores para el cuidado de su ganado.

Este tipo de proyectos aún no se realizan en una escala suficientemente grande pero constituyen la base para los del futuro. También estamos promoviendo la resiliencia en otras regiones y para otros desastres como inundaciones, ciclones, terremotos y tsunamis.

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desempeñan un papel preponderante. En el Sahel, las Sociedades Nacionales europeas y africanas están trabajando juntas, con el apoyo de la Union Europea (UE), para frenar la malnutrición aguda y mejorar los sistemas de salud a largo plazo, la seguridad alimentaria, el suministro de agua potable y el saneamiento. En respuesta a las inundaciones que afectaron a 1,2 millones de camboyanos en 2011, ECHO ayudó a las Sociedades Nacionales francesa y camboyana a facilitar el acceso a los alimentos y el agua, promoviendo al mismo tiempo la higiene y mejorando la resiliencia a largo plazo. Un siglo y medio después de formarse en Europa las primeras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja ha llegado la hora de aplicar lo aprendido a fin de evitar futuras crisis y prepararse para cuando ocurran.

La resiliencia solo puede desarrollarse y cumplir su objetivo si se convierte en una prioridad para todos, no solo para los donantes como la UE, que tiene que hacer que la ayuda sea más flexible y más selectiva, sino también para los gobiernos de los países propensos a los desastres, para el sector privado, que puede contribuir con importantes conocimientos especializados sobre seguros y evaluación de riesgos, así como para la sociedad civil.

Nosotros en la Comisión Europea estamos dando una señal clara de que estamos dispuestos a reexaminar nuestras prioridades como donante. Vamos a trabajar en las comunidades humanitarias y de desarrollo, con los responsables políticos y todos los demás socios, para encontrar soluciones adecuadas y duraderas al hambre y la vulnerabilidad a los desastres, que hoy amenazan a más gente que nunca.

Kristalina Georgieva, comisaria europea de Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a las Crisis, y Andris Piebalgs, comisario europeo de Desarrollo.

 

 

 

Fotografía: ©Comisión Europea
Kristalina Georgieva

 

 

 

 

“Un siglo y medio después de formarse en Europa las primeras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja ha llegado la hora de aplicar lo aprendido a fin de evitar futuras crisis y prepararse en caso de que ocurran”.

 

 

 

 

Fotografía: ©REUTERS/Francois Lenoir
Andris Piebalgs

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