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Hacia un lugar seguro

 

Vivir un terremoto o una inundación es una experiencia ya en sí misma aterradora. Pero imaginemos lo que puede ser para una persona con discapacidad visual o que está confinada a una silla de ruedas.

 

En el centro nicaragüense para ciegos administrado por la Organización de Ciegos Marisela Toledo en Managua, dos personas, inclinadas sobre un mapa tridimensional de la ciudad, recorren con sus dedos y manos las líneas en relieve, las crestas y protuberancias que representan los ríos, las calles y las carreteras principales que conforman la región metropolitana de la Gran Managua.

Gracias a este mapa, que también comprende las cumbres de los volcanes que rodean la ciudad, estas dos personas pueden entender mejor la forma de evitar riesgos importantes, en particular en caso de desastres naturales como terremotos o inundaciones. “Esta maqueta es una herramienta muy útil, que podría ayudar a salvar la vida en caso de desastre”, dice María Cristina Aguilar, una mujer ciega que participa en el programa. Ambas personas participan en un programa único, dirigido por la Cruz Roja Nicaragüense, que ayuda a las personas con discapacidad visual a encontrar su camino hacia un lugar seguro cuando ocurre un desastre natural.

Vivir una inundación, una tormenta o un terremoto puede ser una experiencia terrible y peligrosa para cualquier persona. Para aquellos que no pueden ver, a pesar de vivir en un entorno urbano atestado de gente, la perspectiva es aún más aterradora. Las señales visuales que muchas personas dan por sentadas están ausentes y, si el paisaje urbano está alterado, es probable que haya obstáculos imprevistos y reine el caos general.

Parte de un programa más amplio cuyo objetivo es fortalecer las capacidades de preparación e intervención en casos de terremoto en las zonas urbanas del distrito II de Managua, este tipo de preparación ayuda a las personas a evitar los posibles obstáculos y zonas de riesgo y llegar a los lugares más seguros.

Reduciendo el riesgo urbano

Financiado por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (EC HO) de la Comisión Europea y el consorcio formado por las Sociedades de la Cruz Roja de España, Italia, y Países Bajos, el proyecto es una de las muchas actividades que propone la Cruz Roja Nicaragüense y otros socios en Managua a las personas con discapacidad.

En América Latina, la reducción del riesgo urbano es fundamental, dado que los países de la región tienen uno de los índices más altos de crecimiento urbano entre los países de ingresos bajos y medios. La región, que fue predominantemente rural con economías centradas en la producción agrícola y agroindustrial, experimenta actualmente un cambio fundamental en las actividades económicas y sociales definido por tipos de asentamiento irregular, un acceso limitado a la propiedad, la pobreza y otras cuestiones sociales y económicas.

Para preparar a las comunidades vulnerables de manera eficaz en estos entornos difíciles y complejos, los organizadores del proyecto nicaragüense opinan que lo fundamental es asegurar que las personas con discapacidad participen directamente en la elaboración de planes de preparación, la identificación de posibles barreras estructurales y la cartografía de los riesgos y recursos locales.

Los planes de preparación e intervención detallan el número de personas con discapacidad y especifican quiénes se encargan de ayudarlas durante una evacuación. Por otro lado, los ejercicios y simulacros sirven para poner a prueba los planes y promover la participación de las personas con distintos tipos de discapacidad. Todas las sesiones de formación deben ser periódicas y adaptadas para que todo el mundo pueda aprovecharlas.


La Cruz Roja Nicaragüense realiza actividades de preparación orientadas a reducir los riesgos en el centro de la ciudad. En la imagen, dos personas de un centro para ciegos en Managua exploran un mapa 3-D de la ciudad en el que se muestran las áreas donde pueden encontrarse a salvo y evitar posibles peligros. Fotografía: ©Vladimir Rodas/Federación Internacional

 

 

 

 

 

 

 

 

Una cuestión
de cultura

En el Informe Mundial sobre Desastres 2014 de la Federación Internacional, se sostiene que es una actitud poco previsora, a menudo peligrosa y, en última instancia, costosa que las organizaciones de ayuda y desarrollo hagan caso omiso de la importancia de la cultura local en la reducción del riesgo de desastres. Los estudios de casos muestran que con la cultura local se pueden lograr grandes avances y una mayor participación entre las grandes instituciones locales. Para más información: www.ifrc.org/world-disasters-report-2014.

 

 

 

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