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Tribuna libre

 

Cincuenta años ayudándonos
a resolver dilemas

Este año 2015, los Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja cumplen 50 años. Desde 1965, los Principios Fundamentales, a saber: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad, han guiado a las Sociedades Nacionales, al CICR y a la Federación Internacional en las decisiones difíciles que les ha tocado tomar.

Como primer representante del CICR en Camboya después del genocidio perpetrado por el régimen de los jemeres rojos (1975-1979), yo también me vi confrontado con una situación delicada que hubo que zanjar a la luz de los Principios Fundamentales (véase página 4 para leer estos principios).

En efecto, cuando hablamos con el gobierno de Phnom Penh para poner en marchar una vasta acción de socorro en favor de los supervivientes del genocidio, varias decenas de miles de refugiados se encontraban apiñadas en la frontera con Tailandia, dentro del territorio de Camboya, controlado por los jemeres rojos. Su situación era dramática y el CICR decidió acudir en su auxilio. El gobierno de Phnom Penh, considerando que esta operación era una violación de su soberanía nacional, amenazó con expulsar al CICR si este no cesaba toda acción de socorro a partir del territorio tailandés. El CICR se encontró ante una difícil disyuntiva que resolvió fundándose en el principio de imparcialidad (véase aquí).

Este ejemplo pone de relieve la importancia de los Principios Fundamentales. De todas las resoluciones adoptadas por las Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la resolución relativa a los principios es la más importante, es a la cual se ha hecho más a menudo referencia y la que más ha contribuido a guiar la labor del Movimiento y garantizar su coherencia.

Sin embargo, sería un error creer que los Principios Fundamentales se originaron con esta aprobación formal. Desde sus albores, el Movimiento tuvo conciencia de acatar varios principios esenciales dictados por la misión que se le había encomendado y que se reflejaron en las resoluciones de la Conferencia Constitutiva de 1863, que dio nacimiento a la Cruz Roja. Estos principios también se plasmaron en el artículo 6 del Convenio para el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos en campaña de agosto de 1864, que constituyó el punto de partida del derecho internacional humanitario contemporáneo.

A partir de entonces, las referencias a los Principios Fundamentales fueron numerosas. Desde 1869, las nuevas Sociedades Nacionales debían adherirse a los Principios Fundamentales para ser aceptadas como miembros del Movimiento.

Así pues, al mismo tiempo que el Movimiento se atenía constantemente a esos principios, pareció poco dispuesto a darles una expresión que fuera vinculante para todos sus miembros, o se mostró incapaz de hacerlo. Los inconvenientes de esta situación se hicieron  evidentes durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las referencias a los Principios Fundamentales no lograron evitar que algunos componentes del Movimiento cometieran graves abusos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el CICR y la Federación Internacional intentaron dar a estos principios una formulación que fuera aceptada universalmente. La publicación del libro de Jean Pictet Los principios de la Cruz Roja, en 1955, fue lo que permitió un avance decisivo en este tema. Acto seguido, el CICR y la Federación Internacional crearon una comisión conjunta, que enunció los principios en una declaración que constaba de siete artículos, declaración que fue aprobada por la Conferencia Internacional de la Cruz Roja en 1965.

Esta declaración de los Principios Fundamentales representaba la carta del Movimiento. Por un lado, permitió la aprobación de una declaración universalmente aceptada de los principios que el Movimiento había defendido desde sus orígenes, sin llegar a ponerse de acuerdo sobre su definición. Por el otro, dio a estos principios un nuevo alcance jurídico, por el cual son una fuente de obligaciones para todos los componentes del Movimiento.

Los Estados, aunque no están directamente vinculados por los Principios Fundamentales, se han comprometido, en virtud de los Estatutos del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, a respetar la obligación que incumbe a los componentes del Movimiento de observarlos.

Para el Movimiento, los principios han sido una guía extraordinariamente eficaz durante los últimos 50 años, como lo demostró nuestra experiencia en Camboya en 1979. Puesto que tenemos estos principios, en los que podemos basarnos, no deberíamos hacer nada que debilite su autoridad. Hoy en día, eso sí, debemos estar dispuestos a seguir analizando la manera en que se aplican y poniéndolos en práctica en todas nuestras acciones.

François Bugnion
Miembro del Comité Internacional de la Cruz Roja.

 

 


Fotografía: Federación Internacional

 

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