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El conocimiento
es fundamental

 

Las tabletas y un sistema para cargar datos en tiempo real hacen que las condiciones de detención sean más saludables y más humanas en Filipinas.

 

AL IGUAL QUE muchas organizaciones encargadas de gestionar sistemas penitenciarios superpoblados en todo el mundo, la Oficina de Administración Penitenciaria y Criminología de Filipinas (BJMP) hace todo lo posible por realizar el sinnúmero de reparaciones y renovaciones necesarias a fin de mejorar las condiciones de vida y mantener unos niveles de salud mínimos entre los reclusos. Al estar a cargo de una población carcelaria que ronda las 80.000 personas en todo el país, la Oficina tiene ante sí una tarea única y abrumadora: administrar nada menos que 459 cárceles distritales, urbanas y municipales repartidas en un país que se extiende por unas 7.000 islas, con una superficie de más de 300 mil kilómetros cuadrados.

Estos establecimientos carcelarios, donde se admiten reclusos procesados, en espera de sentencia o que cumplen condenas inferiores a tres años, también son muy diferentes por lo que se refiere a la antigüedad de la construcción, las condiciones de los edificios, el tamaño, el número de reclusos y la calidad de los servicios básicos de salud y saneamiento.

“Nuestra principal dificultad es el hacinamiento”, dice Ruel Rivera, superintendente de la Dirección de Logística de la Oficina de Administración Penitenciaria y Criminología, con sede en Manila. “Este es un gran problema para nosotros.”

Hasta hace poco, la simple tarea de obtener información coherente y precisa sobre los actuales problemas de infraestructura que enfrenta cada uno de los establecimientos carcelarios (roturas en los sistemas de cañerías, nivel de hacinamiento), a menudo llevaba meses. Los ingenieros enviados desde oficinas regionales habrían tenido que viajar con regularidad a cada instalación, rellenar formularios en papel que habría que haber llevado luego físicamente desde los rincones más recónditos de cada isla y luego haber entrado a mano en el sistema en la sede, proceso que habría tomado aún más tiempo y dejado abierta la posibilidad de cometer errores.

“Las cárceles de Mindanao, por ejemplo, están muy lejos de nuestra sede nacional aquí en Manila”, dice Rivera. “Para llegar a todas las cárceles de la isla se necesita pasar mucho tiempo en avión, autobús o coche, solo para obtener información básica.”Mindanao es una de las principales porciones de tierra de Filipinas, una isla ubicada en el extremo sur del archipiélago, donde vive cerca de un quinto de la población del país. También hay 110 cárceles dependientes de la BMPJ, repartidas por toda la isla.

Incluso entonces, la información recopilada no siempre era suficientemente coherente, completa o detallada para tomar decisiones acertadas sobre la mejor manera de gastar los escasos recursos o convencer a los legisladores de que se asignara más fondos, señala Rivera.

Con los datos la situación cambió

Para el CICR, que trabaja por el bienestar de los detenidos dentro del sistema de la BJMP desde hace décadas y ha contribuido a modernizar los sistemas de agua, salud y nutrición en numerosas cárceles, no cabía duda de que no bastaba con realizar determinadas reparaciones sino que había que ayudar a la Oficina a encontrar una solución más global.

Se creó así una plataforma móvil destinada a recopilar datos, que permite a los ingenieros en las oficinas regionales de la BJMP acceder a un sitio web centralizado en el que pueden subir informes a partir de tabletas o teléfonos inteligentes.
“Ellos pueden trabajar sin conexión y una vez que han hecho su trabajo y han guardado todos los formularios, simplemente necesitan encontrar un lugar con wi fi, la oficina regional o incluso un cibercafé, y cargar los datos”, explica Marco Albertini, coordinador de agua y hábitat del CICR en Filipinas.

El número de variables que utiliza el programa es enorme: superficie interior por recluso, calidad de la ventilación, número de retretes y tamaño de las fosas sépticas, calidad del agua potable, posibilidad de acceso a un espacio al aire libre, entre muchos otros factores que tienen un efecto directo en la salud, la dignidad y el bienestar del recluso. Los ingenieros también pueden subir fotos de las cisternas, tuberías, cocinas u otros sistemas que necesitan reparación.

La información no se limita solo a la plomería y el cemento. El personal de salud de la BJMP también puede acceder a Majella, nombre que recibe la base de datos, para ver cuántos médicos hay en relación con la población carcelaria, la frecuencia de visita de los médicos, las tasas de morbilidad y mortalidad y con qué frecuencia se desinfectan las cocinas.

Cambios concretos

Gracias a su larga relación de trabajo, la BJMP y el CICR ya sabían mucho sobre el estado de las cárceles de Filipinas antes de la creación de la base de datos. Aun así, había importantes lagunas, que el sistema ya ha empezado a colmar y dicha información ya ha significado un cambio sustancial en la vida de los detenidos.

Por ejemplo, por medio del nuevo sistema se supo que más de 7.200 reclusos en 116 cárceles no tienen acceso al aire libre (véase gráfico de la derecha). En todo el sistema, más de 24.000 reclusos, casi un tercio de la población total del sistema, tienen menos de la hora por día de tiempo al aire libre que se considera una norma mínima.

Este mero hecho puede tener un efecto enorme en la salud física y mental de los reclusos. Los brotes de enfermedades infecciosas o los problemas de seguridad causados por el hacinamiento y la falta de espacio y ejercicio al aire libre también pueden producir ele­vados costos para el sistema de salud de las cárceles. “Si pudiéramos descongestionar determinada cárcel’ -dice Rivera- “atenderíamos al mismo tiempo las condi­ciones de salud de todos los reclusos.”

Por otra parte, las pruebas precisas que la base de datos ha facilitado también han permitido a los funcionarios de la cárcel solicitar fondos y asegurar un presupuesto adicional para 2015 de 108 millones de pesos (2,4 millones de dólares) que se destinarán a aportar mejoras en 31 cárceles de toda Filipinas. En algunos distritos, eso significa nuevas cárceles y en otros la construcción de más celdas en las que ya existen o la construcción de cercas perimetrales que permitan a los reclusos salir o tener espacio para programas fuera de su celda.

Para los administradores de la cárcel el nuevo sistema es la salvación. “La nueva base de datos nos puede facilitar el acceso y darnos una perspectiva sobre las condiciones en tiempo real, para que podamos tomar algunas decisiones rápidas sobre qué cosas hay que mejorar”, observa Rivera.

El sistema también le hace ahorrar dinero a la BJMP porque los ingenieros de Manila ya no tienen que des­plazarse directamente a cada cárcel. Se les enseña a los 17 ingenieros regionales de la BJMP a utilizar el programa y hacer los informes con regularidad.

En qué consiste el sistema

Para el CICR, este proyecto es un ejemplo de cómo ha ido evolucionado su labor en los centros de detención, que inicialmente se dedicó solo a velar por el bienestar de determinadas personas detenidas en relación con el conflicto interno que se prolongó por decenios, y que luego se fue ampliando a los sistemas de salud, agua y nutrición que afectan todos los reclusos.

“Este es un ejemplo del trabajo que hacemos a un nivel superior, la formación o el fortalecimiento de la gestión de la información, la comprensión del sistema para que después beneficie a todas las cárceles”, des­taca Albertini.

Completan este apoyo sistémico las visitas periódicas del CICR a los lugares de detención y el seguimiento individual de determinadas categorías de detenidos. Sin embargo, cabe señalar que los informes sobre las visitas a los detenidos y otra información confidencial acerca de determinados detenidos no se registran en el sistema. Además, todos los datos transmitidos mediante el sistema móvil están codificados y el acceso a la base de datos está restringido a un contado número de usuarios de la BJMP y del CICR.

Asimismo, el CICR sigue realizando sus actividades tradicionales de agua y hábitat, así como de salud, que abarcan desde la instalación de nuevas fosas sépticas y la construcción de retretes hasta la renovación de cocinas o centros de salud.

“El CICR también puede utilizar los nuevos conocimientos adquiridos para dirigir a nuestros equipos a cárceles que antes no conocíamos y donde existen condiciones de vida muy extremas”, añade Albertini. “Por consiguiente, esta herramienta nos sirve en nuestra labor de protección.”

“Para nosotros es la fuente de un conocimiento consolidado y oportuno del sistema, que nos permite dirigir nuestra labor donde se necesita con más urgencia y, diría, donde realmente se pueden salvar vidas.”


El hacinamiento es quizás el principal problema que encaran los funcionarios de los establecimientos penitenciarios en Filipinas. Gracias a un nuevo programa de base de datos por teléfono móvil desarrollado con el apoyo del CICR, la Oficina de Administración Penitenciaria y Criminología de Filipinas ha podido mejorar las condiciones de los detenidos ayudando a los funcionarios a comprender mejor los problemas, como la cantidad de tiempo que pasan los reclusos al aire libre, y asignar recursos que mejoren la salud y la dignidad de los detenidos.
Fotografía: ©REUTERS/Darren Whiteside

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La nueva base de datos nos puede facilitar el acceso y darnos una perspectiva sobre las condiciones en tiempo real, para que podamos tomar algunas decisiones rápidas sobre qué cosas hay que mejorar.”
Ruel Rivera
, superintendente de la dirección de logística de la Oficina de Administración Penitenciaria y Criminología de Filipinas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El nuevo programa de recopilación de datos mediante el teléfono móvil permite a las autoridades saber más sobre la salud de los detenidos en zonas de las que antes no se hacía un seguimiento. También permite ordenar automáticamente los datos en un gráfico de fácil lectura, similar al que figura arriba, en el que se muestra el tiempo que los detenidos pasan al aire libre.

 

 

 

 

 

 


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