Los emblemas de la Cruz Roja y |
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La cuestión del emblema |
El proceso |
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Antecedentes Durante varios
años el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
ha estado trabajando para encontrar una solución a los problemas que afrontan
algunos países que no pueden utilizar ninguno de los emblemas establecidos
por los Convenios de Ginebra en 1949. Después de que se entablaran consultas sobre la cuestión con numerosas personas influyentes, el Grupo de Trabajo Mixto celebró su primera reunión en Ginebra los días 13 y 14 de abril. Se mantuvieron asimismo reuniones con representantes de los Gobiernos que estarían representados en el Grupo, en reconocimiento de la necesidad de asegurar que los miembros del grupo pudieran iniciar su labor con una comprensión cabal de los debates producidos en años anteriores. Las copresidentas del Grupo de Trabajo Mixto fueron la Sra. Magnuson y la Representante Permanente de Senegal ante las Naciones Unidas en Ginebra, S.E. la Sra. Absa Claude Diallo. Bajo su dirección el Grupo encontró rápidamente fundamentos comunes al determinar que era necesario resolver el problema del emblema sin dilación. Así se hizo una vez que el CICR (con el apoyo de la Federación Internacional) informó al Grupo de que ambas organizaciones eran favorables al enfoque del Tercer Protocolo Adicional. En la declaración formulada por la Sra. Magnuson en la sesión de clausura del Grupo de Trabajo Mixto se explican las conclusiones del Grupo. Las consultas celebradas tras la reunión del Grupo de Trabajo Mixto han llevado a la Comisión Permanente a la convicción de que es apropiado avanzar hacia etapas de negociación y adopción de un Tercer Protocolo Adicional, así como a recomendar las enmiendas consiguientes a los Estatutos del Movimiento. La situación
en el Medio Oriente obligó a postergar una Conferencia Diplomática de
los Estados Partes del Convenio de Ginebra, convocada por el Gobierno
Suizo para octubre de 2000. En aquel momento se consideró improbable que
se pudiera lograr un consenso para el proyecto de protocolo. Tanto para
el Movimiento como para las autoridades suizas es prioritario garantizar
que sean correctas las condiciones para que los Estados Partes en los
Convenios de Ginebra aprueben el proyecto del Protocolo III por el que
se crea un emblema adicional. Esas cuestiones, si bien son complejas y técnicas, revisten gran interés para todos los miembros del Movimiento y para los miembros de las Sociedades en numerosos países. En reconocimiento de ello se están desplegando todos los esfuerzos para asegurar una difusión de la información lo más amplia posible a fin de ayudar a las personas a comprender el propósito del Protocolo y su posible impacto en la labor humanitaria. Para el Movimiento en su conjunto la resolución de los problemas es un asunto de crucial importancia. Cualquier dilación en el proceso ejercería una presión inaceptable sobre la universalidad verdadera del Movimiento. La ausencia de universalidad no es un problema que afecte sólo a un país, sino que afecta directamente a varios, algunos de los cuales son vulnerables a los problemas que precisamente dieron lugar a la creación de la red humanitaria consagrada en los Convenios de Ginebra. En el inicio de este nuevo milenio, es importante asimismo mostrar que el principal movimiento humanitario del mundo es capaz de ser verdaderamente universal. |