|
¿De que
trata todo ese debate actual en torno a los emblemas de la cruz roja y
ede la media luna roja?
La
cruz roja y de la media luna roja se utilizan en diversos países para:
-proteger en tiempos de conflicto armado al personal, los edificios y
los equipos médicos autorizados -para identificar a organizaciones nacionales
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, al CICR y a la Federación.
Más de 180 países utilizan uno de esos dos emblemas, pero algunos tienen
dificultades en su empleo porque ven en ellos connotaciones religiosas.
Querrían utilizar otros emblemas (por ejemplo, el escudo rojo de David
en Israel o los dos emblemas de la cruz roja y de la media luna roja juntos
en Kazajstán). Eso no es posible actualmente de acuerdo con las disposiciones
de los Convenios de Ginebra y los Estatutos del Movimiento Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
¿Por qué
no modificar los Convenios o los Estatutos?
Es
posible modificarlos, pero sólo si los Estados están de acuerdo. En los
últimos decenios se ha propuesto, pero algunos Estados se han mostrado
preocupados por que la proliferación de emblemas distintos los hiciera
cada vez menos reconocibles y, por tanto, menos eficaces para proteger
a la población en tiempos de conflicto. También es cierto que algunos
Estados consideran la cuestión dentro de un contexto político más amplio.
¿Por
qué hay actualmente dos emblemas?
Cuando
se fundó la organización que hoy se conoce como Cruz Roja y Media Luna
Roja en la segunda mitad del siglo XIX, se buscó un emblema universal
y fácilmente reconocible para proteger al personal médico de ataques durante
los conflictos. En la Conferencia Internacional que debatió el asunto
y que formuló las normas que constituyen hoy los Convenios de Ginebra
se adoptó una cruz roja sobre fondo blanco como emblema neutral. No se
trataba de un símbolo religioso y los delegados de la conferencia tuvieron
en cuenta, sin duda, que el emblema es la inversión de los colores de
la bandera nacional de Suiza, un país neutral. Sin embargo, el problema
de la connotación religiosa se hizo pronto evidente en la guerra entre
Rusia y Turquía en 1876-1878. El Imperio Otomano, aunque había suscrito
los Convenios de Ginebra en 1864 sin reserva alguna, declaró más tarde
que utilizaría una media luna roja para identificar a sus propias ambulancias,
aunque respetaría el signo de la cruz roja que protegía a las ambulancias
del enemigo. Las autoridades turcas señalaron que el signo distintivo
de la Convención "impedía a Turquía ejercer sus derechos dimanados
de los Convenios, ya que era una ofensa para los soldados musulmanes".
El empleo de la media luna roja se convirtió en práctica habitual en Turquía.
Tras
largas discusiones, la conferencia diplomática de 1929 acordó reconocer
el emblema de la media luna roja, que utilizaba ya Egipto además de la
recién creada república turca, y el emblema del león y el sol rojos que
se usaba en Persia. La conferencia, con el fin de prevenir otras solicitudes
futuras, insistió en declarar que no se reconocerían nuevos emblemas.
Desde entonces, el emblema de la media luna roja se ha difundido por muchos
países. Irán ya no utiliza el león y el sol rojos, sino la media luna
roja. Las propuestas de otros países sobre emblemas alternativos han sido
rechazadas.
¿Cuál
es entonces la situación actual?
Israel
quiere utilizar el magen David adom (el escudo rojo de David) y Kazajstán
quiere emplear juntos los dos emblemas de la cruz roja y de la media luna
roja. La primera cuestión lleva debatiéndose desde 1949 y la segunda desde
1991.
¿Qué
se está haciendo para resolver esas cuestiones?
El
Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (el CICR,
la Federación y las Sociedades Nacionales) y los Estados firmantes de
los Convenios de Ginebra son conscientes de que se trata de una cuestión
importante que hay que resolver. Por lo general, se reconoce que los problemas
jurídicos y políticos son complejos y que en su solución deben participar
tanto los Estados firmantes de los Convenios como el propio Movimiento
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Por ello, en noviembre de 1999 la XXVII Conferencia Internacional de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que incluye a los Gobiernos firmantes,
acordó establecer un grupo de trabajo mixto sobre los emblemas, integrado
por representantes del Movimiento y de los Estados, cuyo cometido sería
"hallar, lo antes posible, una solución global aceptable para todas
las partes en cuanto a contenido y procedimiento".
Sólo encontrando una solución con la que estén de acuerdo todas las partes
podrá resolverse el dilema. El Comité Internacional de la Cruz Roja y
la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no
pueden resolver esta cuestión en solitario.
Las negociaciones
internacionales -ya sean sobre comercio, derechos humanos o los emblemas
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja- llevan su tiempo. Aunque sea
frustrante, lo cierto es que presentar soluciones que no estén suficientemente
preparadas en cuanto a contenido y procedimiento podría ser contraproducente.
Si algunas de las partes implicadas tienen la impresión de que no se les
ha consultado debidamente en el proceso pueden reaccionar y hacer aún
más difícil una posible solución.
Tenemos que
encontrar una solución y hacerlo respetando los fundamentos de
los Convenios y de los Estatutos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
y con el acuerdo de todos los Gobiernos y Sociedades Nacionales.
Si no es así, la solución sencillamente no resistirá. En la práctica,
el CICR y la Federación Internacional colaboran estrechamente con la Magen
David Adom y con la Cruz Roja/Media Luna Roja de Kazajstán. Ambas son
valoradas como socios operativos del Movimiento Internacional de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja en la prestación de servicios en sus países
y en el exterior.
¿Qué posibilidades
hay de interpretar las normas para hallar una solución temporal?
Lo
estamos estudiando, pero es un asunto delicado. Gran parte de la labor
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en el mundo se apoya en un respeto
riguroso de los Convenios de Ginebra por parte de los Estados y en la
adhesión estricta del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
a sus propios Estatutos. Si logramos encontrar una interpretación de las
normas que haga posible una solución -aunque sea temporal- lo haremos.
Pero, por el bien de todos, hay que encontrar una solución duradera que
impida el menoscabo de los Convenios de Ginebra y de la protección que
pueden brindar a los heridos, enfermos, prisioneros de guerra y civiles
en tiempos de conflicto.
|