Volver a la página principal de la revista

Página suiguiente
 

Un capítulo de la historia de la Cruz Roja

En los 27 últimos años, Larissa Sobach ha sido enfermera a domicilio en Vleika, localidad del centro de Belarús. Apasionada por su profesión, reconoce que hoy es muchísimo más difícil atender a sus pacientes.

“Algunos de mis enfermos inválidos no tienen sillas de ruedas; me faltan jeringas, vendas, aspirinas y vitaminas. Es muy penoso no poder aliviar el dolor de muchos enfermos. Antes era más fácil conseguir suministros”, dice.

Encargada de atender a 41 pacientes por semana, Larissa Sobach es una de las dos enfermeras a domicilio de la Cruz Roja local. Sus pacientes saben donde encontrarla en cualquier momento, incluso durante los fines de semana y los feriados. “Pueden llamarme por teléfono, y estoy siempre disponible si me necesitan”, agrega. Uno de sus pacientes, un discapacitado de 33 años que vive solo en una pequeña casa, dice que no puede imaginar cómo sobreviviría sin su ayuda.

Larissa dedica sus escasas horas libres a estudiar la historia del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, una historia en la que ella misma desempeña un destacado papel.

Helge Kvam


Único recurso

Marastoon, refugio en afgano, designa a las pequeñas comunidades donde la Media Luna Roja Afgana acoge a personas indigentes, sin familiares o que no disponen de red de seguridad social alguna.

Organizados para vivir y trabajar en pequeños campamentos, los habitantes de los marastoon reciben capacitación en diversos oficios tales como sastrería, tejido, bordado y carpintería. Los niños asisten a escuelas que funcionan en las mismas comunidades y todos los habitantes reciben asistencia médica.

La Federación Internacional y el CICR contribuyen al mantenimiento de las comunidades. El CICR patrocina y coordina la construcción y renovación de los marastoon. La Federación respalda los programas de salud y educación.

El conflicto de Afganistán lleva 18 años y este programa ofrece nuevas esperanzas a quienes más necesitan asistencia porque sin los marastoon quedarían abandonados a su suerte en una sociedad desarticulada por la tragedia de la guerra.

Gert van Amersfoort


De nuevo con los suyos

Álbum de fotos devuelve niños a sus familias

En junio pasado el CICR, en cooperación con el UNICEF, publicó un folleto de 44 páginas con fotos de 220 niños separados de sus familiares durante la repatriación de refugiados ruandeses desde el ex Zaire, que tuvo lugar en noviembre de 1996. La mayoría eran menores de seis años que no conocían su apellido ni podían dar datos precisos sobre sus familias.

Desde que se distribuyeran 2.500 ejemplares del folleto en Ruanda hasta la fecha, 56 niños se han reintegrado a sus familias y otros 13 han sido identificados por vecinos o amigos pero todavía no se ha dado con el paradero de su familias. También se han recibido datos acerca de otros 100 niños, lo que probablemente permitirá establecer su identidad. El éxito de este primer “álbum de fotos” incitó a publicar un segundo folleto en septiembre con retratos de 440 niños.

Desde 1994, en Ruanda ha habido 48.127 reunificaciones familiares, 11.266 de las cuales fueron obra del CICR. Sin embargo, todavía quedan más de 10.000 niños ruandeses no acompañados; muchos han sido traumatizados por los sufrimientos y son incapaces de aportar datos que permitan establecer su identidad o la de sus familiares. En los meses venideros, el CICR y otros organismos humanitarios dedicarán esfuerzos especiales para resolver situaciones difíciles como éstas.


Espaldarazo a la revista del Movimiento

Cruz Roja, Media Luna Roja es una publicación de fácil lectura, informativa, bien presentada y motivo de orgullo para todo el Movimiento. Esta fue la opinión manifestada por la mayoría de las personas consultadas en una encuesta independiente solicitada por el CICR y la Federación Internacional para determinar la repercusión y eficiencia de la revista. Participaron en ella las Sociedades Nacionales, el CICR y las delegaciones de la Federación, que se encargan de la redistribución de 65% de los ejemplares, así como algunos suscriptores.

Se buscaba saber aquello que se consideraba positivo y negativo de la revista y la utilidad que le atribuían los lectores tanto a nivel personal como profesional. También se pidió a los encuestados indicar si estaban de acuerdo o discrepaban con una serie de afirmaciones favorables o críticas. Los resultados de la encuesta confirman sin lugar a dudas la importancia que los lectores atribuyen a la publicación. Vaya nuestra gratitud a todos los encuestados por su voto de confianza. Quisiéramos proseguir este diálogo, por lo que quedamos a la espera de sus comentarios y críticas. La opinión de nuestros lectores nos permitirá mejorar continuamente la calidad de la revista.


Un esfuerzo nacional

La Cruz Roja Tailandesa presta ayuda a refugiados camboyanos

Desde el otro lado de la frontera con Camboya llega el tronar de la artillería. En el campamento de refugiados instalado en la aldea limítrofe de Chong Chom, el personal de la Cruz Roja Tailandesa atiende cada día a unos 800 pacientes. Los aldeanos y granjeros de las provincias camboyanas de Seamraj y Samrong han dejado sus hogares para huir hacia Tailandia, en el norte, y ponerse a salvo de las batallas y escaramuzas, que se acercan cada vez más.

Los desplazados sigue llegando a este asentamiento improvisado de tiendas con toldo azul, que ya alberga a unas 22.000 personas y cuyos límites siguen extendiéndose hacia las llanuras. El personal profesional de la Cruz Roja Tailandesa se ocupa de la atención sanitaria de todos los habitantes del campamento y también presta servicios de urgencia. Voluntarios de la sección de Surin, localidad vecina, se encargan de alimentar a unos 80 pacientes admitidos cada día que requieren cuidados intensivos.

La operación de asistencia a los refugiados que han afluido en el último tiempo es fruto de un esfuerzo nacional coordinado por la Cruz Roja Tailandesa. En su sede de Bangkok se instruye, aloja y moviliza a los equipos sanitarios de urgencia. El dispensario de la Cruz Roja en Surin brinda servicios sanitarios que complementan los programas estatales en la provincia y también facilita locales para el almacenamiento y reposición de víveres y medicamentos de urgencia. El personal de socorros y los voluntarios que trabajan en el campamento provienen de la sección de Surin, a 60 km de Chong Chom.

Howard Arfin


Avance de la movilización contra las minas

La Conferencia de Oslo propone la prohibición de las minas antipersonal

Más de 120 Estados, entre ellos 91 signatarios de la Declaración de Bruselas, se reunieron en Oslo a comienzos de septiembre para examinar el texto definitivo de un tratado que prohíbe las minas antipersonal. El CICR y la Federación, con el respaldo eficiente de la Cruz Roja Noruega, participaron en las negociaciones en calidad de observadores y se esforzaron por lograr la prohibición total de la producción, comercialización, almacenamiento y utilización de las minas antipersonal.

La Conferencia, que tuvo al gobierno de Noruega por anfitrión, marca un hito en la movilización mundial con miras a erradicar este funesto artefacto de guerra. Noruega proclamó la prohibición total en 1995, tras una vigorosa campaña de la Sociedad Nacional de la Cruz Roja.

Si bien diversos obstáculos se erigen ante la prohibición total e inmediata, la mayoría de los gobiernos participantes están firmemente decididos a no aceptar excepciones ni reservas al tratado, que los Estados podrán firma en Ottawa el 3 y 4 de diciembre de 1997. El tratado de prohibición de las minas antipersonal será el primer instrumento de derecho internacional humanitario que proscriba un arma de uso generalizado.

Aunque las negociaciones se celebraron a puerta cerrada, la gente pudo familiarizarse con el problema de las minas visitando un hospital de campaña reproducido por la Cruz Roja Noruega cerca del Centro de Conferencias. En la tienda había una exposición completa sobre las minas, un quirófano y los instrumentos quirúrgicos que se utilizan para operar a los mutilados por minas. Los visitantes recibían información y explicaciones de una enfermera con una vasta experiencia en el cuidado de víctimas de minas en diversos países.

Mary-Anne Andersen


 
Página suiguiente


Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista anteriore | Webmaster


© 2002 | Copyright