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La delincuencia, la violencia y las epidemias forman parte del tétrico entorno urbano de las ciudades de Asia que no cesan de crecer a raíz del éxodo rural. Este quebrantamiento de la ley, el orden y las estructuras tradicionales -exacerbado por la separación de las familias, el desempleo, el hacinamiento en las barriadas periféricas pobres y la falta de saneamiento, agua potable y servicios de salud- agrava la vulnerabilidad en esas megalópolis asiáticas de las que se suele proyectar una imagen de centro de poder económico del nuevo orden mundial.

En el espacio de una generación, Asia dejó de ser esencialmente rural y se volvió esencialmente urbana. Por un lado, subsisten focos de extrema pobreza donde la vida pende de un hilo y, por el otro, es el bastión que marca el ritmo mundial del crecimiento y la opulencia económicos.

Todo ello supone un reto enorme para la Cruz Roja y la Media Luna Roja en términos de innovación y planificación estratégica. Las Sociedades Nacionales se encuentran hoy con una nueva población urbana que es un semillero de emergencias sociales y sanitarias. Algunas ya han iniciado programas imaginativos para ocuparse del flagelo del VIH/SIDA y otras amenazas para la salud, los problemas de los niños de la calle, la drogadicción y la vida en las barriadas pobres. Si bien esta experiencia se va multiplicando, es preciso hacer mucho más para que los programas conserven pertinencia y lleguen a los grupos más vulnerables sean cuales sean. La solución no reside en establecer programas nuevos que exijan calificaciones y enfoques diferentes sino en elaborar a partir de la experiencia y las capacidades adquiridas y, más precisamente, del enfoque comunitario que ha sido el elemento esencial de muchos programas en Asia. Los conocimientos en materia de preparación en previsión de desastres y de salud comunitaria han de aplicarse ahora al entorno urbano. El reto consiste en lograr que se admita la necesidad de la acción de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Llegar a las víctimas del hacinamiento urbano requiere conocer la situación local y granjearse la confianza de ellas. También puede exigir un valor y una dedicación particulares para entrar en zonas que se consideran vedadas donde, en los peores casos, se puede negar el acceso a servicios gubernamentales, puede haber violaciones de los derechos humanos y la supervivencia puede depender de actividades y negocios ilícitos.

En el próximo milenio, los problemas de los pobres de las megalópolis no cesarán de aumentar. Por otra parte, enfermedades que se habían erradicado están volviendo a aparecer y nuevos peligros amenazan la vida. Los programas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja cumplirán una función determinante al respecto pero siempre valdrá más prevenir que curar.

En este número dedicado a Asia damos la despedida a Barbara Geary que deja la Federación tras seis años de colaboración en la revista. Hemos apreciado sus artículos y su estilo editorial y le auguramos éxito en su nueva carrera.


Jerry Talbot
ex Director del Departamento
Asia y el Pacífico de la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja


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