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Por todas partes

La Cruz Roja Canadiense ha iniciado una campaña para que la gente vuelva a descubrir la Cruz Roja. El tema de la misma Across the World, Across the Street, se centra en la labor: ayudar a la gente a hacer frente a situaciones que amenazan su supervivencia y su seguridad, su bienestar y su dignidad, tanto en Canadá como en el resto del mundo.

Cuando hay grandes catástrofes, tales como las tormentas de hielo al este de Canadá y las inundaciones en Manitoba y Saguenay, la Cruz Roja presta asistencia a millones de canadienses. Cuando hay catástrofes en algún otro punto del planeta, la Cruz Roja Canadiense está preparada para suministrar ayuda, ya sea mediante asistencia financiera, artículos de socorro o personal. En los anuncios del servicio público se establece un sólido vínculo entre las actividades nacionales e internacionales de la Sociedad Nacional, de ahí el lema escogido. Una frase resume el denuedo del personal y de los 130.000 voluntarios: dondequiera que haya necesitados demostraremos nuestra enjundia.


Transporte local

La Cruz Roja de las Islas Salomón (CRIS) acaba de ampliar su asistencia a la zona norte de la provincia de Choiseul. Justo a tiempo para asistir a un recién nacido; su madre, desnutrida y deshidratada, no podía amamantarlo y lo llevó de urgencia a una clínica cerca de la ciudad de Taro. Una enfermera le administró glucosa, estabilizando el estado de la criatura de un día, antes de trasladarla al hospital más cercano: tres horas de viaje en la pequeña embarcación de la CRIS.

Esta embarcación que, en un principio se fletaba para distribuir raciones de alimentos a los refugiados que habían huido del conflicto de Papúa Nueva Guinea y vivían en la aldea de Sasamunga, también sirve de ambulancia. Tras haber dejado a salvo a la madre y el bebito en el hospital, la embarcación volvió a Taro con dos pacientes a quienes se acababa de dar de alta y sus familiares, todos ellos refugiados. Según las últimas noticias, el bebito va bien.


Los telares del éxito

En la pequeña ciudad de Mellit, al norte de El Fasher, en el desierto del oeste sudanés, hay pocas posibilidades. Resulta difícil encontrar trabajo y más aún en el caso de las mujeres. La tribu zaghawa, seminómada, cría camellos, vende sal y cuida ovejas.

La sección del Estado de Darfur Norte de la Media Luna Sudanesa se interesó por la suerte de las mujeres solas, las viudas y aquellas que deben mantener a su familia. ¿Qué hacer para ayudarlas a superar la dramática situación en que se encuentran? ¿Qué recursos naturales utilizar para iniciar actividades generadoras de ingresos? Dado que abundan la lana de oveja y el pelo de camello, se optó por crear un taller de tejido de alfombras.

En 1993, la oficina de asuntos humanitarios de la comunidad europea suministró los fondos iniciales, la Media Luna Roja impartió cursos de formación a 240 tejedoras de Mellit, y hoy en día, sus productos son muy apreciados. Ibrahim Suliman, Director Regional de la Media Luna Roja, comenta que a veces no se puede satisfacer la demanda local y «lo que es más importante, las mujeres ganan lo suficiente para mantener a sus familias».

Este programa de formación tuvo que suspenderse el pasado mes de julio por falta de fondos, pero las mujeres pueden seguir utilizando los centros de tejido, de la Sociedad Nacional. Los telares siguen funcionando, al tiempo que la empresa privada florece y se amplía el mercado de estos tejidos en colores naturales tradicionales: marrón, negro, blanco y gris. Las mujeres no son simples tejedoras ya que la Media Luna Roja les ha impartido nociones de contabilidad, comercialización, y gestión de pequeñas empresas. En Mellit está despuntando la revolución industrial.


Epidemia de fiebre dengue

Este año, Camboya tuvo que hacer frente a la peor epidemia de fiebre hemorrágica dengue de su historia. Según informa el Ministerio de Salud camboyano, a finales de agosto, se había hospitalizado a 11.348 niños y 267 habían muerto. Si bien los niños son quienes corren mayor peligro porque carecen de defensas inmunitarias a esta enfermedad, el gobierno ha hecho hincapié en que este año toda la población es vulnerable.

La fiebre dengue es transmitida por el mosquito aedes, que en Camboya se conoce con el nombre de mosquito tigre. La gravedad de la epidemia de este año se achaca en parte a un invierno caluroso, que tal vez obedezca al fenómeno El Niño.
Dado que no hay vacuna ni cura, la principal línea de defensa contra la propagación de la epidemia es la prevención. La Cruz Roja Camboyana (CRC), con apoyo de la Federación y las Sociedades Nacionales de Francia y Japón, ha estado al frente de la lucha contra la epidemia. Se distribuyeron en todo el país suministros médicos esenciales y botiquines con lo necesario para hacer análisis de sangre, carteles y camisetas con inscripciones para sensibilizar a la población. Siete secciones provinciales impartieron educación para la salud y el consumo de agua pura, y organizaron campañas de limpieza. Un elemento importante del programa de la CRC y la Federación fue movilizar a cientos de voluntarios para limpiar las calles, eliminando el terreno de cultivo de los mosquitos y deteniendo la epidemia de raíz.


En plena acción

La bomba que explotó el 7 de agosto de 1998, tomó a Nairobi por sorpresa. La ciudad no estaba preparada para hacer frente a un desastre de tal magnitud, en el que 253 personas perdieron la vida y más de 5.000 resultaron heridas. Fue una triste puesta a prueba de la preparación en previsión de desastres de la Cruz Roja de Kenia cuyos voluntarios demostraron una notable presencia de ánimo y determinación. Pocos minutos después de la explosión, ya estaban en el lugar de los hechos, prestando primeros auxilios a quienes habían sufrido lesiones leves y movilizando a la gente para que transportara a los más graves al hospital.

«Al principio, estaba tan impresionado que no atinaba a hacer nada», cuenta Shadrack Ogoyo, Coordinador de Atención Primaria de Salud, de la Sociedad Nacional. «Pero al ver a toda esa gente con el rostro ensangrentado, me dije que si no los ayudaba morirían».

Con apoyo del CICR y la Federación, las brigadas de la Cruz Roja trabajaron por turnos las 24 horas del día, socorriendo a quienes habían quedado atrapados bajo los escombros, organizando donaciones de sangre, y garantizando que todos aquellos que participaban en la operación de rescate recibieran comida. Como el número de muertos no cesaba de aumentar, la Sociedad Nacional puso a disposición dos de sus camiones para transportar los cadáveres. También se estableció rápidamente un servicio de búsqueda de personas; el personal de la Cruz Roja visitaba los hospitales para asegurarse de que todos los fallecidos, en particular, los niños, pudieran ser localizados por sus familias. «Todavía hay gente que viene a ofrecernos asistencia», decía Nvaz Parekh, encargado de administración del CICR, un mes después de la explosión. Pero la sociedad keniana sigue guardando duelo. Los fines de semana, las iglesias celebran ceremonias en las que se encienden velas y se depositan flores en el lugar de la tragedia. Decenas de pacientes con lesiones en los ojos y aquejados de otras dolencias yacen postrados en las camas de los hospitales, las familias del campo han perdido a quien les aseguraban el sustento y los escolares tienen dificultades para pagar sus estudios.


Inundaciones en Asia

Este año, la estación del monzón causó estragos en varias partes del sur de Asia. En el subcontinente indio, los principales ríos salieron de su cauce debido a las lluvias incesantes, inundando los valles del norte de la India, el sur de Nepal y el sur de Bangladesh. En la India hubo 23.600.000 damnificados y 30 millones en Bangladesh. Estas precipitaciones de una intensidad sin precedentes provocaron masivos desprendimientos de tierra en las zonas montañosas de la India y de Nepal, haciendo desaparecer pueblos enteros bajo una mezcla letal de agua, barro y escombros.

«Esta catástrofe afecta a casi todo el continente», señalaba Margareta Wahlström, Subsecretaria General de la Federación Internacional, hace algunos meses. Más de la mitad del territorio de Bangladesh quedó bajo las aguas.
Las Sociedades Nacionales se ocuparon de aliviar el sufrimiento de millones de damnificados.

En Bangladesh, la Media Luna Roja distribuyó víveres y medicamentos. La Cruz Roja de la India ayudó a evacuar a miles de personas y proporcionó alimentos, ropa y atención primaria de salud. La Cruz Roja Nepalesa distribuyó artículos de socorro y dirigió las misiones de evaluación en las zonas donde hubo desprendimientos de tierra.


Aunar esfuerzos

El Foro Humanitario Wolfsberg es un proceso nacido de la Cumbre Humanitaria, que tuvo lugar en Madrid, en diciembre de 1995, por iniciativa de la Sra. Emma Bonino, miembro de la Comisión Europea. Su meta principal reside en fomentar el diálogo entre quienes se ocupan de asuntos humanitarios y quienes se ocupan de política, propiciando un intercambio de puntos de vista, franco y oficioso, acerca de los crecientes problemas que plantea la gestión de las crisis.

Después de la Cumbre de Madrid, el CICR ha convocado dos sesiones de este foro en Wolfsberg, Suiza. Los principales temas tratados fueron: normas éticas y profesionales de la ayuda humanitaria; mecanismos de estrategias de apoyo entre políticos y quienes se ocupan del quehacer humanitario, y transición de la intervención de emergencia a la fase de reconstrucción, ulterior al conflicto.

Los gobiernos y los organismos internacionales donantes estuvieron representados por ministros y funcionarios de alto nivel, encargados de asuntos humanitarios. También participaron altos funcionarios de la Federación Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, los consorcios de ONG, y las principales instituciones humanitarias de las Naciones Unidas. Todos los asistentes, en particular los expertos que participaron a título individual, insistieron en que este proceso debe continuar.


Futuro Presidente del CICR

Jakob Kellenger será el nuevo presidente del CICR desde principios del año 2000. Nombrado por el Comité del CICR, reemplazará a Cornelio Sommaruga cuyo tercer mandato terminará en 1999. El Sr. Kellenger tiene 54 años y actualmente ocupa el cargo de Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, de Suiza. En cuanto al cargo de vicepresidente, el Profesor Jacques Forster reemplazará al Sr. Eric Roethlisberger, el 1 de agosto de 1999.


 
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