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Desde que terminara la guerra fría, el teatro en que se lleva a cabo la acción humanitaria ha cambiado radicalmente. Los programas políticos de la comunidad internacional afectan inevitablemente a los organismos humanitarios y a los civiles, al igual que los beligerantes que no respetan las reglas de la guerra. Las catástrofes naturales causan mayores estragos, lo que obedece en gran medida al deterioro ambiental, el cambio climático y los desplazamientos masivos, tema tratado en el presente número de Cruz Roja, Media Luna Roja. De uno a dos mil millones de personas no disponen de agua limpia ni de sistemas de saneamiento. En el último decenio, 2.000.000 de niños murieron en conflictos armados. Cada veinte minutos, alguien pisa una mina terrestre.

Tal es el entorno actual de los colaboradores del quehacer humanitario. Estas situaciones interpelan al CICR, la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales que han bregado por adaptar sus intervenciones a estas nuevas realidades, tanto desde el punto de vista operativo como ético. También los Estados, han comenzado a enfocar la acción humanitaria desde nuevas perspectivas políticas. La XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que tendrá lugar del 31 de octubre al 6 de noviembre, propiciara el diálogo entre los gobiernos y el Movimiento con miras a establecer estrategias comunes para abordar los dilemas que plantea la acción humanitaria en nuestros días.

La Conferencia Internacional puede ser determinante para que las ideas se conviertan en prácticas. En el pasado, los gobiernos se comprometieron a ocuparse de asuntos humanitarios en aquellos países sujetos a sanciones. La prohibición de los láseres cegadores fue otro logro. En la última conferencia, se estableció el proceso tripartito para que los gobiernos participaran en los programas destinados a consolidar la capacidad institucional de las Sociedades Nacionales. Ahora bien, el éxito de una conferencia depende de la planificación que se ha llevado a cabo mucho antes de que se pronuncien los discursos de apertura; esa labor previa determinará si el tiempo, los recursos y la energía invertidos se utilizaron de manera idónea.

En los próximos meses, las Sociedades Nacionales tendrán que trabajar juntas en los preparativos de la conferencia, y el Movimiento concertará esfuerzos para renovar el apoyo a su programa humanitario, pero ello no sucederá si no hemos cumplido con nuestro quehacer. La XXVII Conferencia Internacional ofrece una oportunidad que no podemos desaprovechar.


Jean-Luc Blondel
Jefe de la División de Política y Cooperación en la Coordinación del Movimiento CICR

Stephen Davey
Subsecretario General Comunicaciones y Política Federación Internacional


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