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¡Inundemos el mundo con insignias de la Cruz Roja!

Este año, el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se celebrará con la distribución masiva de pequeñas insignias de cartón. El 8 de mayo, voluntarios de todas partes del mundo recorrerán las calles solicitando donaciones a los transeúntes, a cambio de las cuales les entregarán una insignia. El objetivo de esta operación es aumentar el capital de simpatía del Movimiento en el mundo entero, recaudar fondos para las Sociedades Nacionales y movilizar a los voluntarios y simpatizantes de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Esta campaña será la continuación de cuatro proyectos piloto organizados en 1998 por el Foro de Comunicaciones del Movimiento, pequeño grupo de especialistas, creado por el Consejo de Delegados en 1995. Dichos proyectos, realizados en la República Checa, Hungría, Sri Lanka y Uganda, tuvieron por objetivo determinar si era factible reproducir en otros países las exitosas campañas de reparto de insignias organizadas por la Cruz Roja Británica. Los resultados fueron muy alentadores. Las Sociedades Nacionales participantes en los proyectos piloto comprobaron que podían realzar la imagen de la Cruz Roja, recaudar fondos y movilizar a sus simpatizantes. Entonces, el Foro de Comunicaciones decidió extender la campaña a todos los países en el curso de los años venideros.

En mayo de 1999, más de 60 Sociedades Nacionales utilizarán 8.000.000 de insignias en esta actividad. Con el respaldo de algunas personalidades de renombre y gracias a la movilización de los voluntarios, la campaña podría continuar incluso después del 8 de mayo.

La otra gran ventaja reside en la enorme repercusión pública que tendrá esta campaña, ya que si se logra darle un carácter mundial, la Cruz Roja y la Media Luna Roja adquirirán una notoriedad sin precedentes.

Las Sociedades más ricas donaron más de 700.000 insignias para permitir que las de menores recursos también puedan participar. Lamentablemente, para 1999 no se donaron ni compraron medias lunas rojas. Pero éste es tan solo el comienzo y las Sociedades recién empiezan a darse cuenta del potencial de la campaña. Así pues, nada se opondría a que en 2000 se repartan 20.000.000 de insignias, o 50.000.000 en 2001. Queda lanzado el desafío.


Un legado de la primera guerra mundial

La amputación de extremidades y en particular de las manos es una de las prácticas más horrendas utilizadas en el conflicto de Sierra Leona. El sufrimiento de quienes han perdido sus manos es indecible, puesto que en adelante dependerán totalmente de sus familiares para realizar las actividades cotidianas más simples: comer, beber, lavarse y vestirse.

Hasta principios de este año, cuando fue obligado a partir, el CICR administraba una clínica quirúrgica independiente en Freetown, donde se atendía a las personas víctimas de mutilaciones. El hospital se especializaba en intervenciones quirúrgicas complejas y cirugía reconstructiva especial, y allí se impartía formación a los médicos del lugar. Para ayudar a las personas que han perdido ambas manos, se utilizaba una vieja técnica concebida durante la primera guerra mundial, la llamada «operación Krukenberg» que consiste en formar unas pinzas con los huesos y músculos de los dos antebrazos, para luego colocar una prótesis que permite al paciente volver a sujetar objetos y recuperar un grado considerable de independencia.


Por una buena causa

Como parte de sus acciones para difundir los principios humanitarios y celebrar el 75.o aniversario de la Sociedad Nacional, la sección de la juventud de la Cruz Roja Japonesa ha lanzado una campaña innovadora para ayudar a las víctimas de las minas en Camboya.

La «campaña de recolección de tarjetas telefónicas usadas» se inició en enero de 1997, en cooperación con la NTT (Compañía Japonesa de Teléfonos y Telecomunicaciones). Cada persona que devuelve a la NTT una tarjeta usada recibe a cambio una suma de dinero en efectivo para donarla a la campaña en favor de las víctimas de las minas en Camboya. El lema publicitario de la campaña fue: «Con 1.000 tarjetas telefónicas usadas puede ayudar a comprar una pierna artificial». En febrero de 1998, se habían recaudado unos 3.000.000 de tarjetas, que se cambiaron por unos 75.000 dólares. La sección juvenil de la Cruz Roja Japonesa tiene sobrados motivos de satisfacción, ya que ha logrado un doble objetivo: ayudar a las víctimas de las minas y sensibilizar al público sobre las actividades y los siete principios de la Cruz Roja.


Ayuda a quienes acogen

Atender a los refugiados puede beneficiar a la gente del lugar

El sistema de agua de Uvinza, ciudad a unos 100 km al este del lago Tanganica, no funcionaba porque habían robado el motor. Además, la ciudad se había quedado sin electricidad ya que la factoría salinera no podía seguir proporcionándola.

La sección de Uvinza de la Cruz Roja de Tanzania mandó un SOS al campamento de refugiados congoleños, en la vecina localidad de Lugufu, administrado por la Sociedad Nacional con apoyo de la Federación Internacional. Al tiempo que se atendía a los refugiados, en esta operación se procuraba ampliar los servicios de salud y suministro de agua a las comunidades locales. Rápidamente se encontró una solución: el motor diesel que se había utilizado para moler maíz en Lugufu se adaptaría para hacer funcionar la bomba de agua, y una vez que el sistema volviera a funcionar se harían las reparaciones necesarias. Se taparon junturas para impedir escapes, se reemplazaron las válvulas y los grifos rotos, restaurando el suministro en 32 puntos de agua públicos.

Gary Hopf, Delegado de agua y saneamiento, de la Federación, informó: «Entre 15.000 y 20.000 personas beneficiaron de esta iniciativa que costó 4.290 francos suizos, es decir, 29 centavos por beneficiario; dinero muy bien utilizado.


1956: Entre la Bandera Roja y la Cruz Roja

En vísperas del cuadragésimo segundo aniversario del levantamiento húngaro de octubre de 1956, la delegación zonal del CICR para Europa central y suroriental, en cooperación con la Cruz Roja Húngara, organizó la presentación de la versión húngara del libro de Isabelle Vonèche Cardia, Hungarian October: Between the Red Flag and the Red Cross. El acto tuvo lugar el 16 de octubre, en la conocida «Librería del Escritor», del centro de Budapest. La obra fue presentada por el Sr. François Bellon, jefe de la delegación zonal, a una asistencia formada por representantes de la Federación Internacional, la Cruz Roja Húngara, otras organizaciones humanitarias y miembros del cuerpo diplomático. Con la publicación de este libro en húngaro, el CICR ha querido destacar el significado de la operación humanitaria de 1956-1957 en favor de la población húngara afectada por los aconte-cimientos de la época.


Lenta y silenciosa, la hambruna avanza

«La situación es crítica. Una generación de niños norcoreanos ha quedado marcada de por vida, la desnutrición es cosa corriente y necesitamos seguir movilizando recursos para evitar una catástrofe peor», declaró la Dra. Astrid Heiberg, Presidenta de la Federación Internacional, después de visitar Corea del Norte a fines del año pasado.

Los estudios realizados por organismos de las Naciones Unidas indican que la última cosecha de 1998, aunque mejor que la del año anterior, fue también insuficiente. Se calcula que las reservas de alimentos solo permitirán satisfacer las necesidades de ocho meses. Según una encuesta, la situación de los niños de corta edad es alarmante ya que la desnutrición está generalizada.

En 1998, la Federación suministró medicamentos esenciales a 853 hospitales y clínicas. Este año, ha previsto abastecer a 1.609 establecimientos sanitarios con suministros médicos destinados a más de 5.000.000 de personas, un cuarto de la población de la República Popular Democrática de Corea. Los programas se llevan a cabo en cooperación con la Sociedad Nacional.

«Ha llegado la hora de hacer un llamamiento que sacuda a la comunidad internacional», dice Margareta Wahlström, Subsecretaria General de la Federación para Socorros en Caso de Desastre, quien acompañó a la Dra. Heiberg. «Debemos seguir proporcionando socorros inmediatos y significativos a una población que se está consumiendo por el hambre y la enfermedad».


Lucha contra el tabú

¿Cómo se puede ayudar a la gente a comprender las graves consecuencias físicas y psicológicas que tiene la mutilación genital para las mujeres jóvenes y adultas? ¿Cómo hacer ver que esta práctica ancestral, profundamente arraigada en el África subsahariana, puede dañar la salud de las mujeres y de la sociedad en general? Estas preguntas, sin respuesta hasta ahora, motivaron la organización de un seminario sobre la mutilación genital de la mujer, preparado por la Delegación Regional de la Federación en Abiyán. Participaron las Sociedades Nacionales de Benin, Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Ghana, Guinea, Liberia, Mali, Níger y Senegal. El objetivo principal de la reunión fue elaborar una «estrategia para establecer un método integrado de lucha contra este flagelo».

La mutilación genital de la mujer es un problema delicado porque tiene raíces ancestrales, religiosas, sociológicas, culturales y, a veces, económicas.

En algunas sociedades, la práctica de la excisión es una expresión de identidad cultural, social o sexual. La niña que no se ha sometido a esta práctica es marginada del resto de la comunidad, aislada porque ante la sociedad todavía no es mujer. La práctica de la excisión es un medio de control de la sexualidad de una jovencita.

La Sra. Kiéssé Emilienne, Coordinadora de programa regional de cuestiones de género, explica que el objetivo principal de esta reunión fue asociar a las Sociedades Nacionales a los esfuerzos que se despliegan en cada país para combatir esta práctica, y establecer un plan de acción en cooperación con las ONG y otros organismos ya activos en el terreno.


 
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