Volver a la página
principal de la revista

Nuevo drama en Asia central
Jean-François Berger
y Atoussa Parsey

Afganistán es uno de los países del mundo donde hay más minas antipersonal. Desde el 7 de octubre, día en que comenzaran los bombardeos, los esfuerzos de desminado se han interrumpido y las explosiones se multiplican. Aquí, el taller ortopédico del CICR en Kabul.

Región de Lashkara: En muchos casos, los civiles caminan días y días para tener acceso a la ayuda humanitaria.

 

Después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, todas las miradas han convergido en Asia central. El 7 de octubre comenzaron los ataques aéreos liderados por Estados Unidos y, semanas después, los talibanes emprendían la retirada de Kabul y otras grandes ciudades. Años de conflicto armado sembraron la devastación entre el pueblo afgano y hoy hace falta una acción humanitaria a gran escala. Los Estados vecinos también se han visto afectados por tensiones políticas y sociales.

En este clima de inseguridad, todos los actores humanitarios se han movilizado: Naciones Unidas y sus instituciones especializadas, comenzando por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para la Refugiados y el Programa Mundial de Alimentos; organizaciones no gubernamentales (ONG) y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. A finales de septiembre, las Sociedades Nacionales de los países limítrofes de Afganistán habían puesto en marcha su plan nacional de emergencia y habían ayudado a preparar la intervención del Movimiento. Luego, la Federación Internacional y el CICR hicieron llamados de emergencia por valor de 60.000.000 de dólares para prestar asistencia a los afganos y a quienes buscaran refugio en países vecinos.

La estrategia principal del Movimiento se centra en la prestación de asistencia de emergencia en previsión del crudo invierno y para prestar servicios humanitarios a los afganos, se constituyeron reservas de suministros de socorro en Irán, Pakistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Tras la caída de Kabul, el 13 de noviembre, la situación cambió radicalmente y un día después, el personal internacional del CICR comenzó a regresar a dicha ciudad. La prestación de asistencia humanitaria sigue siendo restringida a raíz de las hostilidades que persisten. En octubre, cuatro depósitos del CICR en Kabul fueron bombardeos durante los ataques aéreos liderados por Estados Unidos. Paralelamente, los talibanes saquearon suministros de socorro en Kabul y Mazar-e-Sharif. Lo que está en juego es la vida de millones de afganos, entre ellos, cientos de miles de desplazados sobre quienes se cierne la amenaza de la hambruna y de millones de minas antipersonal desperdigadas por todo el país.

Afganistán: El epicentro

Devastado por más de 20 años de guerra y tres años de sequía, el destino del pueblo afgano está en suspenso. El reto para el quehacer humanitario en Afganistán es enorme y proporcionar alimentos, refugios y suministros médicos es indispensable para aliviar el sufrimiento de millones de civiles. Además, se debe cumplir con el derecho internacional humanitario tanto en lo que respecta a prisioneros como a civiles.

La situación cambia y la labor humanitaria del Movimiento prosigue por conducto de la Media Luna Roja Afgana (MLRA), el CICR (apoyado por 1.000 empleados) y la Federación cuyo personal local consta de 107 efectivos. Por conducto de la red del CICR, se distribuyen suministros médicos a los principales hospitales y puestos de primeros auxilios, y alimentos a los orfanatos de Kabul; se presta atención ortopédica a los amputados de guerra y se asegura el mantenimiento del sistema de agua y saneamiento. Junto con el CICR, el personal y los voluntarios de la MLRA administran el servicio de ambulancias de Kabul y otras grandes ciudades. Además, con apoyo de la Federación y las Sociedades Nacionales, la MLRA se sigue ocupando de 48 clínicas. "Tantos años de guerra han agotado a los afganos a tal punto, que su solidaridad legendaria, ahora se limita esencialmente a la familia", comenta el Dr. Alberto Cairo, del CICR, que lleva 12 años trabajando en Afganistán.

En Afganistán hay miles de desplazados.
Esta niña de seis años escapa del frente de Kokcha, al norte de Afganistán.

 

En Afganistán el riesgo de inanición es alto por lo que seguir prestando apoyo internacional a la red de panaderas es esencial.

Este niño de 11 años resultó herido en uno de los innumerables combates entre los talibanes y las fuerzas de la Alianza del Norte.

Pakistán: El centro neurálgico

Pakistán, situado a los flancos meridional y oriental de Afganistán, es la base principal de los organismos humanitarios que operan en la región. Desde 1979, este país de 136.000.00 de habitantes ha acogido a unos 2.000.000 de refugiados afganos.

En este entorno de incertidumbre y ante la llegada del crudo invierno afgano, la Media Luna Roja Paquistaní (MLRP) y la Federación concentran sus recursos en la prestación de servicios esenciales a los refugiados. El CICR sigue organizando envíos de suministros de socorro a Afganistán. Asimismo, se ha comenzado a mandar harina, arroz, utensilios de cocina, mantas, lona impermeable, tiendas de campaña y equipos de agua y saneamiento, almacenados en los depósitos de Quetta y Peshawar. Los hospitales de estas dos ciudades han recibido suministros suplementarios de material médico, y la MLRP organiza 10 clínicas. Unidades de Intervención en caso de Emergencia de la Federación están listas para uso inmediato.

Irán: La arteria vital

Irán tiene una superficie de 1.648.000 km2 y una población de 69.000.000 aproximadamente. Desde el decenio de 1980, el país ha acogido a más de 2.400.000 refugiados, la mayoría afganos (1.500.000) e iraquíes (600.000) que recibieron asistencia humanitaria de distintos organismos gubernamentales, ONG y la Media Luna Roja Iraní (MLRI).

Con más de 600.000 socorristas, la MLRI creó y mantiene una capacidad de intervención de alcance nacional en caso de desastre que permite mitigar rápidamente, calamidades de ámbito local y provincial. La MLRI fue designada principal organización nacional de socorro para prestar asistencia a las víctimas durante las seis primeras semanas ulteriores a un desastre pero, por lo general, esa asistencia se prolonga mucho tiempo más.

La crisis actual en Asia central se da en medio de desastres existentes. Irán comparte 890 kilómetros de frontera con Afganistán y la mayor parte es terreno escarpado. Las provincias fronterizas han padecido del cuarto año consecutivo de grave sequía. En agosto de 2000, la MLRI, con apoyo de la Federación , inició un programa de asistencia para 100.000 personas afectadas por la sequía, principalmente refugiados afganos. Actualmente, los suministros de socorro almacenados en la ciudad de Mashhad se mandan a Afganistán oriental.

La red de transporte en Afganistán está en un estado calamitoso y lo mismo sucede en algunos países vecinos como aquí en Tayikistán.

Los depósitos del CICR que se encuentran en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul fueron bombardeados el 16 y el 26 de octubre de 2001.

Turkmenistán: Ríos y desierto

Con una población de 4.000.000, esta ex república soviética linda con la región del noroeste de Afganistán, donde se encuentra la ciudad de Mazar-e-Sharif y donde muchos desplazados han buscado refugio. Antes de la retirada de los talibanes, Turkmenistán se preparaba para una eventual afluencia de refugiados, lo que llevó a la Federación y a la Media Luna Roja Turcomana a desplegar personal encargado de evaluar la capacidad local para manejar esa situación. El CICR estableció una base logística en Turkmenabad para prestar asistencia al norte de Afganistán.

Uzbekistán: Entre tradición y modernización

Con sus 21.000.000 de habitantes, la mayoría jóvenes e instruidos, Uzbekistán es un país lleno de promesas y vitalidad, dotado de una buena infraestructura, especialmente de depósitos, por lo que será el punto de partida logístico de las operaciones de socorro en Afganistán. El CICR abrió una oficina en Termez, ciudad fronteriza atravesada por el río Amu Darya, y la Federación presta apoyo operativo y organizativo a la Media Luna Roja Uzbeka.

Depósito principal de Peshawar: Trabajadores de la MLRP descargan tiendas de campaña y lona
impermeable, donadas por la Cruz Roja Alemana.

 

Tayikistán: Década de horror

Desde su independencia en 1991, Tayikistán ha vivido algunas de sus horas más sombrías. Tras una cruenta y desgarradora guerra civil, la sequía asola a la más pobre de las repúblicas de la ex Unión Soviética, con una población de 5.500.000 habitantes. La Federación y la Media Luna Roja Tayik llevan a cabo programas para contrarrestar los efectos de la sequía, y el CICR vehicula a través de Tayikistán la ayuda para el noroeste de Afganistán, territorio controlado por la Alianza del Norte. En el ámbito de la preparación en previsión de desastres, se almacenaron suministros de socorro en todo el país, incluyendo suministros médicos y equipos de saneamiento, como por ejemplo, bidones, bombas de agua y productos químicos para purificar el agua.

Las Red de Asia Central

Sociedad de la Media Luna Roja de Afganistán
1.200 empleados, 5.900 voluntarios, 5 secciones regionales
y 26 provinciales.

Sociedad de la Media Luna de la República Islámica del Irán
2.000.000 de miembros, entre ellos, 600.000 socorristas,
5.000 empleados y 277 secciones en las 28 provincias del país.

Sociedad de la Media Luna de Pakistán
42.000 miembros, 300 empleados, contratación en curso de
otros 25, y 4 secciones provinciales.

Sociedad de la Media Luna Roja de Tayikistán
1.200 miembros, 124 empleados, 5 secciones regionales
y 67 de distrito.

Sociedad de la Media Luna Roja de Turkmenistán
273.000 miembros, 75 empleados y 166 voluntarios, 5 secciones provinciales y 56 de distrito.

Sociedad de la Media Luna Roja de Uzbekistán
214.000 miembros, 100.000 voluntarios activos, incluyendo 20.000 miembros de la juventud, 721 empleados,
15 secciones regionales y 215 de distrito.

 

Veinte años de conflicto armado dejaron su impronta en Kabul.

Frente a la grave crisis en Afganistán, el Movimiento se movilizó en pleno conla firme determinación de proseguir sus actividades y, a pesar de múltiples dificultades de orden práctico a las que se suma la llegada del invierno, sigue haciendo todo lo que está a su alcance para prestar asistencia a los afganos atrapados en el conflicto.

Jean-François Berger et Atoussa Parsey



Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista actual | Webmaster


© 1999 | Copyright