Volver a la página principal de la revista


Jakob Kellenberger, presidente del CICR
©Thierry Gassman / CICR

Los dirigentes toman la palabra


Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de la Federación Internacional
©Christopher Black / Federación Internacional

Jakob Kellenberger, presidente del CICR y Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de la Federación Internacional se expresan sobre la Conferencia y sobre los temas que se abordarán en ella.

¿Cuáles son sus principales expectativas con respecto a la XXVIII Conferencia Internacional?

Jakob Kellenberger: La Conferencia reúne a los Estados y las Sociedades Nacionales de todo el mundo. Considero que es una oportunidad para tomar conciencia de lo que significa “Proteger la dignidad humana” y dar a conocer mejor el aporte concreto de los componentes del Movimiento, en particular el CICR, a esta enorme empresa que es, con mucho, demasiado grande para el Movimiento solo. Se trata esencialmente de la lucha para acabar con la humillación del ser humano en todas sus formas. En resumen, la Conferencia puede contribuir a reconocer la importancia y el apoyo general, incluso político, de los temas que se discutirán.

Juan Manuel Suárez del Toro: Lo primero es que entablemos un diálogo productivo con los Estados sobre las cuestiones más acuciantes que se plantean hoy al mundo en el plano humanitario. En segundo lugar, esperamos aprobar una Declaración en la que los Estados y el Movimiento reafirmen su compromiso de mantener y promover el respeto y la aplicación del derecho internacional humanitario, así como de esforzarse por resolver las principales amenazas que se ciernen sobre la dignidad humana, como los desastres, las enfermedades, los conflictos, los actos de violencia, la intolerancia y la discriminación. En tercer lugar, esperamos que las experiencias positivas de la última Conferencia Internacional, celebrada en 1999, nos sirvan para aprobar conjuntamente un Programa de Acción Humanitaria, en el que se proponen acciones específicas mensurables y viables que contribuirán a proteger la dignidad humana.

 
 

-La creciente inseguridad a la que se ven confrontados los trabajadores humanitarios en su quehacer diario plantea un problema cada vez mayor, como lo evidenció la muerte reciente de varios colaboradores en Iraq y Afganistán. ¿No se corre el riesgo de que estos sucesos menoscaben la misión del Movimiento, y qué piensan hacer para contrarrestar esta tendencia?

Jakob Kellenberger: Lo esencial es el acceso a las víctimas y la seguridad de nuestro personal. Uno de los principales objetivos del CICR es estar cerca de las víctimas. Al mismo tiempo, la seguridad del personal es mi principal responsabilidad. Si bien los recientes incidentes son obviamente trágicos, no veo ninguna razón para abandonar nuestro objetivo de estar cerca de las víctimas.

Es cierto que los riesgos han aumentado. Lo que es nuevo es que nos enfrentamos ahora con contextos en los que el mismo hecho de ser un actor humanitario nos convierte en blanco: ahí reside la inmensa dificultad que afecta tanto a la gestión de la seguridad como a la diplomacia humanitaria. Nos damos perfectamente cuenta de esto y debemos hacer todo lo posible por que estemos bien establecidos y seamos aceptados en todos los entornos y culturas.

Juan Manuel Suárez del Toro: Creo que todo el mundo comparte nuestra profunda inquietud por el creciente número de ataques de que son objeto los trabajadores humanitarios. En particular, estamos muy preocupados por los ataques contra los voluntarios a nivel local, que son a menudo los primeros en responder a las situaciones que amenazan la vida y la dignidad de las personas vulnerables. Cuando los miembros del personal y los voluntarios no pueden actuar en condiciones de seguridad, o peor aún, son deliberadamente el blanco de actos de violencia y terror, nuestra capacidad para socorrer a los más necesitados se ve seriamente comprometida.

Durante la Conferencia, renovaremos nuestro llamamiento a los líderes mundiales para recordarles su obligación de respetar el emblema y el imperativo humanitario de prestar asistencia y garantizar la seguridad de todos los trabajadores humanitarios. Ahora bien, tenemos que seguir dando a conocer a todos los niveles, desde los círculos diplomáticos hasta los hogares, nuestra misión y nuestros principios y valores humanitarios.

- El orden del día de la Conferencia consta de cuatro temas: las personas desaparecidas, las armas, la reducción de los efectos de los desastres y la no discriminación contra las personas con VIH/SIDA. ¿Qué medidas concretas creen ustedes que se adoptarán con respecto a estos temas?

Jakob Kellenberger: Al aprobar el orden del día, la Conferencia llama la atención más bien sobre la importancia de estas cuestiones que sobre el hecho de adoptar decisiones inmediatas. Tomemos, por ejemplo, el llamamiento que hicimos sobre biotecnología, armas y humanidad; es de esperar que durante la Conferencia se brinde apoyo a este proyecto, lo cual facilitará su realización. Lo mismo cabe decir con respecto a la iniciativa sobre las personas desaparecidas. Sea como sea, el hecho de que la Conferencia aborde estas cuestiones permite allanar el camino para un mayor apoyo político en ese sentido. En cuanto a los demás puntos del orden del día, me parecen muy importantes.

Juan Manuel Suárez del Toro: Desde el punto de vista de la Federación Internacional, nuestra principal preocupación es reducir el riesgo y los efectos de los desastres y las enfermedades en las personas vulnerables. Específicamente, exhortamos a los Estados a que incorporen la reducción del riesgo de desastres en toda su planificación. Asimismo, en casos de desastre, debemos velar por que la asistencia humanitaria llegue a las personas afectadas a tiempo y de manera eficaz. Por eso, solicitamos a los Estados que sigan apoyando las investigaciones en el marco del derecho internacional de las intervenciones en casos de desastre (DIICD), para determinar y eliminar las barreras jurídicas, políticas y operacionales que obstaculizan la respuesta a los desastres.

La epidemia del VIH/SIDA es, sin lugar a dudas, una de las mayores crisis humanitarias que experimenta hoy el mundo. Entre las acciones se proponen medidas concretas a los Estados para que incorporen estrategias de reducción del daño de comprobada eficacia en la respuesta al VIH/SIDA. Además, solicitamos que se eliminen las barreras jurídicas y políticas que discriminan a los grupos vulnerables y marginados, tales como los migrantes, los presos y los detenidos, y que se facilite el acceso a programas de prevención, tratamiento y asistencia. Por último, la Federación Internacional renovará su compromiso de continuar implementando la campaña mundial de lucha contra el estigma y la discriminación relacionados con el VIH/SIDA, “La verdad sobre le SIDA. Pásala…”

 
 

En su opinión, ¿cuán serias son las divergencias dentro del Movimiento respecto a cuestiones como la suspensión por la Cruz Roja Americana de su contribución a la Federación Internacional y el creciente unilateralismo, y cómo piensan abordarlas?

Jakob Kellenberger: El Movimiento no es una sola organización ni una entidad jurídica. Cada una de las organizaciones que lo componen tiene sus propias tareas y responsabilidades. Aunque a veces surgen problemas, no hay por qué hacer una tragedia. Nuestros principios siguen siendo el factor de unión y debemos tomarlos en serio. Desde luego, la credibilidad del Movimiento como red reside ampliamente en la eficacia y la integridad de cada uno de sus integrantes, en la coordinación entre ellos y en el respeto de las normas que han aprobado para ellos. La manera más rápida de perder su credibilidad es menospreciar justamente esas normas. Ahora bien, no hay que olvidar que en la mayoría de los contextos la coordinación funciona bien. La confianza y la cooperación entre la Federación Internacional y el CICR son muy reales, basadas en el reconocimiento mutuo de nuestras respectivas competencias y cometidos complementarios. Debo destacar también que la cooperación entre el CICR y las Sociedades Nacionales se ha fortalecido en diversos grados, según la naturaleza de la cooperación.

Juan Manuel Suárez del Toro: Creo, por el contrario, que hay un profundo sentido de unidad en el Movimiento, como se percibe en el compromiso que contrajimos con la misión humanitaria, nuestros Principios Fundamentales, y en el deseo compartido de todos los componentes de buscar constantemente una manera más eficaz de cumplir colectivamente con las tareas humanitarias actuales y futuras. Es totalmente normal en una organización tan grande y compleja como el Movimiento encontrar opiniones, perspectivas y enfoques diferentes para hacer frente a las tareas humanitarias.

En cuanto a la cuestión de la falta de pago por parte de la Cruz Roja Americana de sus contribuciones estatutarias a la Federación Internacional, es una cuestión bastante preocupante. La Junta de Gobierno ha destacado en varias ocasiones los aportes positivos de la Cruz Roja Americana a la Federación, y su apoyo a las Sociedades Nacionales hermanas. Sin embargo, la Junta también ha dejado claro que el pago de las contribuciones es una obligación estatutaria oficial y la falta de pago está entorpeciendo seriamente la labor de la Federación en favor de las personas vulnerables. Hemos iniciado un diálogo constructivo con los dirigentes de la Cruz Roja Americana al respecto, y confiamos en que podremos resolver esta cuestión con el espíritu de cooperación y unidad que caracteriza a nuestro Movimiento.

- Si un componente no respeta las normas que rigen la coordinación y el funcionamiento interno del Movimiento, ¿hay alguna forma de remediar la situación?

Jakob Kellenberger: No sé si hay remedio para todo, pero estoy convencido de que no es sólo cuestión de conformarse. Mi primera reacción es tener fe en el diálogo. Por lo tanto, debemos mantener abiertas las vías de la comunicación, que fue lo que hicimos en Iraq frente al unilateralismo de algunas Sociedades Nacionales y a las frustraciones de muchas Sociedades Nacionales con respecto a la actitud del CICR hacia la aplicación del Acuerdo de Sevilla. Soy bien conocido por mi rigor en la aplicación de las normas. Cuando hay distintas opiniones sobre su cumplimiento en un determinado contexto, prefiero que todos den su opinión y hagan un esfuerzo para comprender el punto de vista del otro, sólo entonces podemos ver la pertinencia de tener en cuenta dichas opiniones sin hacer falsos compromisos ni infringir las normas que hemos establecido para nosotros mismos.

Juan Manuel Suárez del Toro: La Estrategia 2010 y la Estrategia del Movimiento ponen de relieve la necesidad de que todos los componentes del Movimiento trabajemos juntos de manera eficaz y coordinada. Es un objetivo con el cual, creo yo, estamos todos de acuerdo en el Movimiento y todos nos empeñamos en lograr una cooperación y coordinación eficaces en todo momento. Pero, con tanta diversidad, la significación de cooperación y coordinación en la práctica se interpreta de distintas maneras.

Por cierto no ha sido fácil dar con una comprensión clara de los conceptos y elaborar pautas eficaces para facilitar la cooperación, como mecanismos de supervisión y seguimiento cuando la coordinación es deficiente. La Federación Internacional ha comenzado a examinar una nueva política de cooperación para intentar resolver algunas de estas cuestiones. También hemos iniciado un proceso de reflexión a largo plazo para determinar las tendencias internas y externas que afectan a nuestra labor, con el fin de establecer la manera en que la Federación Internacional debe adaptarse para poder enfrentar el futuro. Como parte de este proceso, se examinará, desde luego, la cuestión de la cooperación y coordinación. Entre tanto, para resolver este tipo de problemas es esencial que mantengamos abierto el diálogo sobre la base del respeto mutuo.

 
   


Jean-François Berger y Jean Milligan



Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista anteriore | Webmaster | © 2003 | Copyright