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La Cruz Roja Brasileña se reconstruye

Brasil es el país más rico de América Latina, pero un tercio de sus habitantes viven en la pobreza. Hoy, tras diez años de inactividad, la Cruz Roja Brasileña emprende el camino de la reconstrucción para afrontar los efectos de uno de los aspectos más crueles de la vida en Brasil: la desigual distribución del ingreso.

En las barriadas de Río de Janeiro se apiñan unos dos millones de personas y, como en el resto de Brasil, cerca de un tercio de sus habitantes viven en la miseria. Esta exclusión económica no se debe a una falta de riqueza del país, pues la economía de Brasil ocupa el décimo lugar en el mundo, sino a la mala repartición de dicha riqueza. Un sondeo realizado en julio de 2005 mostró que el 1% de los brasileños más ricos posee el 13% de la riqueza nacional y el 50% de los habitantes más pobres se reparten el otro 13% de la riqueza del país.

Esta cruel ecuación explica que 54 millones de personas vivan en la pobreza en el país más rico de América Latina. La desigualdad del ingreso es el problema más acuciante a que se enfrenta Brasil hoy en día y cambiar esta situación es una de las tareas que tiene por delante el Gobierno brasileño. Tratar de mejorar la suerte que corren las personas más vulnerables es una de las principales metas que se ha propuesto la Cruz Roja Brasileña al iniciar su reconstrucción después de diez años de inactividad. La elección de nuevos dirigentes en 2004 y la aprobación de un plan estratégico para la Sociedad Nacional evidencian que la organización aspira a un futuro más activo.

Vencer la desigualdad del ingreso

«Una sola palabra basta para describir las causas de la vulnerabilidad en Brasil: la desigualdad», afirma Fernando Casanova, coordinador de la delegación regional para Sudamérica de la Federación Internacional en Buenos Aires, Argentina. «Y esta desigualdad genera pobreza.»

Los pobres en Brasil no tienen acceso a recursos esenciales como la salud, el agua potable o la educación.

«Tras comprender que la pobreza es u n problema general, la Cruz Roja Brasileña fijó sus prioridades de trabajo que son la salud, los desastres, los programas comunitarios, la juventud y los voluntarios. Se realizarán programas en todos esos ámbitos teniendo presente a las personas vulnerables», asegura Gabriel Santangelo del CICR en Buenos Aires.

El plan estratégico de la Cruz Roja Brasileña se centra en el 33% de la población que vive con un ingreso mensual inferior a 33 dólares estadounidenses.

A corto plazo, la Cruz Roja se propone mejorar su eficacia y enfocar sus actividades en las personas más vulnerables. El objetivo es hallar nuevas formas para asistir a las ingentes cantidades de personas pobres en Brasil para 2008. Entre las actividades figuran un programa nacional de salud, proyectos comunitarios, así como preparación y respuesta a desastres y capacitación de voluntarios.

El desempleo y la violencia son otros dos aspectos centrales en los programas de l a Cruz Roja Brasileña. Según algunas cifras, el desempleo es del 9% en el estado de Río de Janeiro y el índice de desempleados alcanza el 19% en las favelas.

El plazo de 2008 para remodelar la Cruz Roja Brasileña no es casual pues ese año la Sociedad Nacional cumple cien años. Su primer presidente, Oswaldo Cruz, se encargó de realizar campañas de saneamiento en Río de Janeiro a principios del siglo XX. Desde entonces, la Sociedad ha actuado para servir a la población en la vida diaria y en situaciones de catástrofe.

Sin embargo, entre 1992 y 2001, los problemas administrativos que aquejaron a la sede en Río de Janeiro paralizaron l as actividades nacionales. Una deuda de 2,3 millones de dólares estadounidenses interrumpió prácticamente la labor de la sede, donde solían trabajar más de 130 empleados. Hoy colaboran 18 personas remuneradas.

Pero incluso durante los años difíciles, cuando la sede no podía ofrecer ni dirección ni apoyo, 16 filiales de los diversos estados y 36 oficinas locales siguieron trabajando de manera independiente, «cada una ocupándose de los problemas específicos de su región», indica Luiz Fernando Hernández, presidente de la Cruz Roja Brasileña.

 

 

 

 

 

 


©Marie Hippenmeyer / AFP Photo

Botes en el Amazonas

Durante los años de inactividad en la sede, los voluntarios de la Sociedad Nacional a bordo de unos botes fueron a menudo el único contacto con los servicios de salud que tuvieron los habitantes de comunidades inaccesibles del Amazonas.

En el estado norteño de Pará, 3.000 voluntarios de la filial de la Cruz Roja han estado cooperando con un grupo de defensa medioambiental para reciclar basura. Esta actividad es una forma de preservar el entorno y generar al mismo tiempo empleos e ingresos para la gente pobre.

En Maranhao, uno de los Estados más pobres de Brasil, la filial capacita a los jóvenes de 14 a 24 años para prepararlos para la vida laboral.

«Nuestro estado refleja las muchas contradicciones de este país», asegura la presidenta de la filial de Maranhao, Carmen Maria Texeira Moreira. «Hay un elevado índice de desempleo y, por otro lado, las industrias se quejan de que no hay personas calificadas.»

Fundada en 1914, la filial de Minas Gerais es una de las más antiguas del país. En años recientes ha dirigido cursos de capacitación para enfermeras y socorristas.

«Hoy estamos aplicando el plan estratégico y prestando nuevamente atención a los grupos más vulnerables », recalca la secretaria general de la filial de Minas Gerais, Márcia Fernandes Zazá.


Luiz Fernando Hernández, presidente
©Cruz Roja Brasileña

Aprovechar las posibilidades de Brasil

Luiz Fernando Hernández afirma que las filiales deben seguir dispuestas a servir a sus comunidades de la manera que les es específica. «Hoy, junto con las filiales, estamos llevando adelante actividades en el plano nacional mientras ellas continúan ocupándose de los asuntos de su región.»

«La nueva fuerza de la Cruz Roja Brasileña quedó demostrada tras el maremoto ocurrido en el Océano Índico en 2004, cuando en un corto lapso, la Sociedad Nacional logró recolectar 300 toneladas de víveres, ropa y medicamentos y recaudar 705.000 dólares estadounidenses para ayudar a las personas afectadas.» «Fue una colecta récord en América Latina», asegura el presidente de la Sociedad Nacional.

En lo inmediato, la Cruz Roja Brasileña tiene como objetivo dedicar todas estas posibilidades a las personas más vulnerables del país y mejorar sus condiciones de vida.

 


Roberta Jansen
Periodista del periódico O Globo en Brasil.

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