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Los actos que
acompañan las palabras

 

Varios años de investigación y de consultas en todo el mundo dieron lugar a una nueva resolución y un nuevo mandato para fortalecer el derecho humanitario.

Hace apenas diez años, tras los atentados del 11 de septiembre, muchas figuras clave en lo que se conoce como la “guerra contra el terrorismo” impugnaron la validez de los Convenios de Ginebra. Se preguntaron si, al enfrentarse a grupos como el de Al Qaeda, las normas originales de los Convenios eran verdaderamente aplicables o incluso necesarias.

En el CICR y en otras organizaciones humanitarias, hubo gran preocupación de que algunos de los principios básicos de los Convenios pudieran quedar debilitados y de que las personas que se encontraban en situaciones muy vulnerables perdieran las protecciones esenciales. No era, pues, el momento indicado para abrir un debate sobre cómo se podían mejorar los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales.

“La opinión entonces”, recuerda Philip Spoerri, director de Derecho Internacional en el CICR, “fue, no los toquen... Nuestros juristas señalaron que la mayoría de las normas han pasado la prueba del tiempo y todos los principios fundamentales están allí”. El CICR sostuvo que el derecho internacional humanitario (DIH) seguía siendo pertinente y suficiente para abarcar la lucha contra el terrorismo, en la medida en que ésta representaba un conflicto armado.

Llenar las lagunas

Pero los tiempos han cambiado. En los últimos años, se ha expresado la creciente preocupación de que en los conflictos modernos, la mayoría de los cuales son de índole no internacional, existen lagunas en el derecho internacional humanitario —aspectos en los que el derecho debe ofrecer a los Estados y a las otras partes en el conflicto una mayor orientación sobre qué hacer (o no hacer) en el terreno. Y existe una preocupación constante de que, en general, el cuerpo del derecho internacional humanitario actual no se aplica plenamente.

Aunque hay un acuerdo general de que el derecho internacional humanitario sigue siendo pertinente y no habría que debilitarlo o diluirlo, muchos especialistas en derecho opinan que es el momento adecuado para llenar las lagunas y mejorar el cumplimiento de las normas ya existentes.

Para reconocer esas lagunas con mayor precisión y determinar los aspectos en los que los Estados podrían estar dispuestos a acordar nuevas normas, el CICR llevó a cabo un estudio a fondo que permitió detectar una serie de problemas. Tras consultas con los Estados, se logró llegar a un consenso en torno a dos cuestiones: la detención (en particular en los conflictos no internacionales) y la aplicación del derecho internacional humanitario.

En la XXXI Conferencia Internacional, celebrada en Ginebra en noviembre de 2011, los preparativos se vieron recompensados. Tras un largo debate, en el que se formularon 84 declaraciones, los Estados Partes en los Convenios de Ginebra aprobaron una resolución en la que, esencialmente, se da luz verde al CICR para  abordar con los Estados  una amplia gama de temas (como la detención y la aplicación, a que se alude en la resolución), y luego informar a la XXXII Conferencia Internacional en 2015.

En la parte dispositiva de la resolución, aquella en la que se describe la acción futura, no se recomienda ningún cambio específico del derecho internacional humanitario, sino que simplemente se “invita al CICR a proseguir las investigaciones, las consultas y los debates, en cooperación con los Estados y otros actores pertinentes a fin de “garantizar que el derecho internacional humanitario es útil y pertinente para prestar protección jurídica a todas las personas privadas de libertad en relación con los conflictos armados”.

En la resolución se pide también al CICR que colabore con los Estados a fin de hallar formas de “mejorar y asegurar la eficacia de los mecanismos para el control del respeto del derecho internacional humanitario”.

“El lenguaje utilizado es bastante general”, precisa Jakob Kellenberger, presidente del CICR. “Pero la formulación en realidad es muy apropiada porque nos da el respaldo político para seguir avanzando y debatir con los gobiernos acerca de las mejoras concretas que pueden introducirse en el derecho internacional humanitario”.

Mientras tanto, los Estados también adoptaron un Plan de Acción cuatrienal para la aplicación del derecho internacional humanitario, en el que acordaron trabajar con miras a mejorar el acceso de la población civil a la asistencia humanitaria en los conflictos armados, proteger a niños, mujeres y personas discapacitadas, mejorar la protección de los periodistas, tipificar las violaciones del derecho internacional humanitario en la legislación nacional y limitar la transferencia de armas cuando puedan utilizarse para cometer violaciones del derecho internacional humanitario, entre otros aspectos.

Ya se mencionan algunas de las opciones para lograr estos objetivos: por ejemplo, instrumentos que no sean vinculantes o “directrices sobre mejores prácticas” que los Estados pueden adoptar sin necesidad de aceptar cambios en el derecho de los tratados. Si esos instrumentos se consideran adecuados, tal vez podrían codificarse luego en el derecho internacional humanitario.

Prosigue también el debate sobre la espinosa cuestión de cómo garantizar que los Estados, los ejércitos u otras fuerzas de seguridad del Estado y grupos armados no estatales respeten las normas del derecho internacional humanitario. Si bien existen órganos destinados a controlar el respeto del derecho internacional humanitario, tales como la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta (CIHE), la impresión general en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y entre los Estados Partes es que estos órganos no funcionan adecuadamente. Uno de los obstáculos, por ejemplo, es que la Comisión sólo puede investigar si todas las partes en un conflicto están de acuerdo en dejarla trabajar, una de las razones por las cuales la Comisión aún no ha podido llevar a cabo ninguna investigación sobre violaciones del derecho internacional humanitario.

Ian Seiderman, director de cuestiones jurídicas y normativas de la Comisión Internacional de Juristas, dice que los mecanismos de control, tales como la CIHE, se podrían reforzar, dándoles tal vez el poder de investigar violaciones sin tener que obtener el consentimiento de las partes involucradas.

“Con respecto al cumplimiento, podría haber un progreso real”, asegura Seiderman. “Creo que un aspecto que podría considerarse es el establecimiento de un mecanismo para proporcionar reparación [a las víctimas de violaciones]”.

Derechos humanos y derecho internacional humanitario

Sobre la cuestión de los detenidos, también hay acuerdo en que, mientras el derecho internacional humanitario es muy específico en lo que respecta al trato debido a los detenidos en los conflictos armados internacionales, cuando se trata de los conflictos civiles —cuyo número es cada vez mayor— el derecho es mucho más limitado.

Sin embargo, los grupos de derechos humanos señalan que hay una gran cantidad de normas de derechos humanos que rigen el trato de las personas detenidas y que se podrían utilizar algunas de ellas para fortalecer el derecho internacional humanitario. Por lo tanto, en los futuros debates sobre el fortalecimiento del derecho internacional humanitario, no hay que pasar por alto las normas de derechos humanos vigentes, dice Gerald Staberock, secretario general de la Organización Mundial Contra la Tortura, una coalición mundial de organizaciones dedicadas a poner fin a la tortura.

“En un típico conflicto armado no internacional, las normas de los derechos humanos son claras”, señala. “No quisiera que la perspectiva del derecho internacional humanitario sustituyera al derecho de los derechos humanos”.

Seiderman coincide con esta afirmación: “Hay que dar al derecho de los derechos humanos la importancia que tiene. En esta consulta es indispensable aplicar un enfoque complementario al derecho de los derechos humanos”.

Este es sólo uno de los muchos temas que se abordarán en el largo proceso de consulta que ha de iniciarse tras la Conferencia Internacional y la aprobación de la resolución sobre el derecho internacional humanitario. En el CICR, dice Philip Spoerri, se sabe que tiene que ser un “proceso muy integrador” y que es demasiado pronto para predecir en qué consistirán las recomendaciones finales. “Aquí no estamos dando inicio a un ejercicio de elaboración de tratados”, precisa. “Pero es realmente importante que estudiemos todas las opciones”.

Imogen Foulkes
Corresponsal de la BBC en Ginebra, Suiza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El lenguaje es bastante general. Pero la formulación en realidad es muy apropiada porque nos da el respaldo político para seguir avanzando y debatir con los gobiernos acerca de las mejoras concretas que pueden introducirse en
el derecho internacional humanitario”.

Jakob Kellenberger, presidente del CICR.

 

 

 

 

 

 

Para más información sobre el DIH:

Resolución — Fortalecimiento de la protección jurídica de las víctimas de los conflictos armados:
http://www.icrc.org/spa/resources/documents/resolution/31-international-conference-resolution-1-2011.htm

Sylvain Vité, jurista del CICR, explica cómo podría adaptarse el derecho internacional humanitario a los desafíos contemporáneos:
http://www.icrc.org/spa/resources/documents/interview/2011/ihl-development-interview-2011-11-28.htm

Para más información sobre la pertinencia del DIH y la guerra contra el terrorismo:
http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/6fsjl7.htm

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