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Los tuiteos circulan
por el mundo

 

La Cruz Roja Japonesa aprende que tomar parte activa en los medios de comunicación –en los tradicionales y en los sociales – es un aspecto fundamental de la respuesta a las crisis.

En los días siguientes al tsunami ocurrido en marzo de 2011en el noreste de Japón, el hospital de la Cruz Roja fue el único establecimiento de salud importante de la ciudad de Ishinomaki que no fue derribado y la iluminación alimentada por generador que emergía del edificio parecía un haz de luz en medio de la noche negra.

Aunque el hospital estaba saturado con la llegada masiva de personas que necesitaban atención y refugio, se produjo un verdadero apagón cuando se supo lo que pasaba en Ishinomaki. El aeropuerto más próximo estaba tan gravemente dañado que ni siquiera los helicópteros podían despegar o aterrizar. Las vías férreas y las carreteras estaban cortadas, y la destrucción era tan extensa que a los periodistas les llevó algún tiempo descubrir lo que estaba ocurriendo.

No fue hasta que un periodista de la agencia de noticias Kyodo vino al hospital y presentó un informe cuando los medios de comunicación comenzaron a llegar en masa al lugar y el hospital tomó la decisión de cambiar la política que limitaba el acceso de los medios a un área especial para la prensa durante los desastres de gran escala.

El director de la División de Planificación y Comunicación, Masaaki Abe, decidió acoger a los medios de comunicación en la mayor medida posible (mediante llamadas telefónicas o personalmente, a diferentes horas) facilitando toda la información que fuera posible. Su intención fue compensar la falta de noticias durante los primeros dos días y no dejar que el accidente de la central nuclear empañara los acontecimientos en Ishinomaki, por lo que pidió a los miembros del personal que cooperaran en la mayor medida posible con los medios de comunicación.

Un canal de información importante

No siempre fue fácil. El personal no estaba acostumbrado a las cámaras, las preguntas y las peticiones de los medios de comunicación. Pero como las autoridades públicas no actuaban, los medios fueron un canal esencial para difundir mensajes importantes sobre lo que necesitaba la ciudad, lo que el hospital y los equipos médicos estaban haciendo y las dificultades que enfrentaban los socorristas.

“Los medios de comunicación no siempre son un obstáculo para las actividades médicas”, señala Tadashi Ishii, coordinador de la gestión en casos de desastre del hospital. “A través de este desastre, he aprendido que los medios de comunicación pueden ser un asociado”.

Se permitió incluso a los periodistas asistir a la reunión de coordinación diaria de los equipos médicos. Así que cuando surgieron las noticias de última hora –como cuando dos personas fueron encontradas con vida nueve días después del tsunami– el hospital pudo responder de manera efectiva. Después de haber sido hallados a las cuatro de la tarde, los sobrevivientes fueron trasladados al hospital a las cinco para recibir tratamiento. A las ocho de la noche, el hospital organizó una conferencia de prensa junto con un miembro de la familia de los sobrevivientes.

Manejar tuiteos erróneos

Al mismo tiempo, la Cruz Roja Japonesa decidió recurrir a los medios sociales y, en los días posteriores al terremoto y al tsunami, tuiteó mensajes sencillos acompañados por fotografías a fin de dar a conocer la urgencia de la respuesta de la Sociedad Nacional.

En cuatro días, del 11 al 14 de marzo, los tuiteos de @federation (la cuenta Twitter de la Federación Internacional) llegaron a más de 2,2 millones de personas.

Pero eso no quiere decir que la experiencia que tuvo la Cruz Roja Japonesa con los medios de comunicación después del tsunami haya sido siempre fácil. Una afirmación incorrecta, publicada una primera vez en un blog y luego copiada en Twitter, señaló que la Cruz Roja Japonesa estaba cobrando un 20% por ciento por gastos de administración sobre todos los donativos, recuerda Saya Matsumoto, responsable de comunicación de la Cruz Roja.

Eso a su vez llevó a que la prensa se tornara negativa y la Cruz Roja Japonesa tuvo que tomar la decisión de poner los puntos sobre las íes. “Tuvimos que publicar un anuncio en el periódico en el que se aclaraba que el 100% de todos los donativos se iba a entregar a los sobrevivientes y que no nos quedábamos con ningún porcentaje”, precisa Matsumoto y agrega que si bien la cantidad que costó el anuncio era relativamente pequeña, podría haber servido para las actividades de socorro.

“De esta experiencia aprendí que en el mundo de Internet, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice”, señala Matsumoto. “Es posible tuitear cualquier cosa y ello tomar un cariz que uno no desea. Twitter se ha convertido en una herramienta importante, que puede influir en la opinión pública. Si no se responde a los tuiteos que difunden información errónea, muchas personas pueden verse inducidas a error”. Para más información: www.redcross.int.


Minutos después de que se produjo el terremoto en marzo de 2011, la portavoz de la Cruz Roja Japonesa, Saya Matsumoto, comenzó a enviar a los suscriptores de todo el mundo, entre ellos muchos periodistas, “tuiteos” como éste a través de la red social Twitter.

 

 


Este vídeo de la Cruz Roja Japonesa, publicado en YouTube, muestra la rápida reacción del personal del hospital, la preparación para atender a una gran afluencia de víctimas y la transformación de la recepción en un área de triaje.

 

 


Una mujer es trasladada en camilla al hospital de la Cruz Roja en Ishinomaki después de que ella y su hijo fueron encontrados atrapados en los escombros nueve días después del tsunami, provocando un frenesí mediático internacional.

 

 


En el primer aniversario del terremoto y el tsunami, este vídeo, publicado en YouTube por la Cruz Roja Japonesa, muestra un simple mensaje de agradecimiento.


¡Más en la web!

Informes desde el lugar del desastre: en un programa de la Cruz Roja Británica se está tratando de cambiar la manera en que los medios cubren las emergencias. Interrumpimos este programa: cuando la Corporación de Radiodifusión Australiana pasa a informar desde la Cruz Roja. Véase www.redcross.int

Facebook y Twitter han puesto de cabeza los medios de comunicación

#Pregunta para el Movimiento: ¿cómo utilizar los medios de comunicación sociales para aumentar la conciencia humanitaria?

El terremoto de magnitud 8,7 grados que sacudió la costa de Sumatra (Indonesia) el pasado 11 de abril, también se sintió en la oficina zonal de la Federación Internacional para Asia y el Pacífico, situada en Kuala Lumpur (Malasia). Ante el temor de que se repitiera el tsunami ocurrido en el océano Índico en 2004, la unidad de comunicaciones abrió inmediatamente su propia cuenta en Twitter, a la que se añadieron los datos de las personas de contacto de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sobre el terreno. En cuestión de minutos, la BBC, la CNN y Al Yazira pedían entrevistas guiándose por la información facilitada por el responsable de comunicación de la Federación Internacional en Twitter.

En las emergencias de evolución rápida, Twitter ha resultado ser una herramienta sumamente eficaz para captar la atención de los medios sobre una crisis. Las noticias de último momento aparecen en la “esfera de Twitter” antes de ser difundidas en los noticiarios de televisión. Para que el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se considere una organización de intervención rápida creíble es indispensable que difundamos información útil y pertinente en los medios sociales inmediatamente después de ocurrido un desastre.

El efecto que tiene Twitter puede medirse no solo por su alcance. De hecho, las conversaciones que se generan en ese espacio son la herramienta perfecta para las organizaciones humanitarias, ya que pueden expresarse a un nivel más emotivo y personal, lo cual suscita a su vez un mayor interés entre el público.

Gracias a las plataformas de los medios sociales, tenemos la posibilidad de explicar cómo prestamos ayuda y cómo el público puede ayudarnos. Podemos dar a conocer testimonios directos conmovedores, subir fotografías casi en tiempo real, sensibilizar acerca de determinados temas que nos preocupan, contestar preguntas y rectificar información errónea. Pero en esta época del “periodismo del ciudadano”, ¿con qué escollos podrían toparse las organizaciones humanitarias en los espacios donde no tenemos el control de la redacción? Para una organización como el CICR, los riesgos son evidentes. Al actuar en entornos políticos sensibles, propagar información errónea en la “esfera de los blogs” podría tener consecuencias nefastas para la seguridad operacional y el acceso a las personas vulnerables.

Lo que más preocupa al CICR hoy es que mediante la repetición en los medios sociales, la “verdad de algunos” se convierta en la “verdad de todos”. Manejar la información errónea y los riesgos que supone para la reputación la crítica negativa en las plataformas de los medios sociales requiere rapidez, habilidad y destreza. No se puede desatender la planificación anticipada en la gestión de las crisis y es necesario optimizar la cadena de mando para las firmas de las declaraciones públicas si queremos participar con autoridad y convicción en las cuestiones que requieren respuestas inmediatas.

Pero, en última instancia, las oportunidades compensan los riesgos. Los medios sociales están aquí para quedarse y no podemos plantearnos no entrar en ellos. Por su naturaleza misma, Facebook y Twitter derriban las barreras jerárquicas, permitiendo a los voluntarios convertirse en los comunicadores de su Sociedad Nacional. Los dirigentes de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja deben adaptarse a este cambio y aprovechar el enorme potencial que tienen en sus miembros.

Patrick Fuller
Responsable de comunicación de la zona de Asia y el Pacífico de la Federación Internacional.

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