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Periodismo de los ciudadano: un nuevo tipo de periodismo de guerra

 

En el actual sistema de transmisión de noticias por satélite las 24 horas de los 7 días de la semana, los periodistas ciudadanos se han convertido en una fuente indispensable de noticias de última hora desde las zonas de conflicto. Muchas veces corren graves peligros para exponer la realidad de la guerra. Pero, ¿qué ética rige este ámbito del periodismo en constante cambio? ¿Cómo protegen su labor las normas de la guerra?

Fadiyah El Amin* trabaja en una compañía aérea y vive en Damasco. Siempre soñó con ser periodista, pero "desgraciadamente la vida quiso otra cosa para mí", se lamenta la joven.

Cuando en marzo de 2011 las revueltas de la "primavera árabe" se extendieron a Siria, la joven de 25 años revivió su amor por el periodismo creando un grupo en Facebook con cuatro amigos para tratar de informar con mayor exactitud sobre los acontecimientos.

"Dada la falta de información, nadie sabía realmente lo que estaba ocurriendo", explica. "La mejor manera de conocer la verdad era estar en contacto con la gente de confianza que vivía en las zonas neurálgicas del país".

Esta emprendedora periodista aficionada se convirtió en directora de "Akhbar al Shabab Surya", una red social que afirma tener más de 12.000 miembros y que funciona como una agencia de noticias participativa: cada miembro puede publicar la información de que dispone, mientras que otros pueden confirmar o refutar los hechos presentados

¿Una explosión en Alepo? El acontecimiento es relatado, verificado o refutado rápidamente en línea. ¿Un convoy de las tropas sirias fue localizado en las afueras de Dera? La información solo tiene valor si varios miembros la validan, dice El Amin.

"Hay algunas reglas",  precisa El Amin: "Los miembros deben indicar cuál es su fuente: ¿han sido testigos o se basan en sucesos vistos en las redes sociales? Por sobre todo, no aceptamos opiniones o comentarios, a menos que aporten más información".
Este es solo un ejemplo de cómo los grupos de noticias de los medios sociales, los blogueros y los tuiteros están configurando la cobertura periodística de los conflictos. En Siria, donde la misión es peligrosa para todos los periodistas, los medios sociales han desempeñado un papel preponderante y ya es habitual que las principales redes mundiales difundan imágenes subidas desde celulares por blogueros, activistas y periodistas ciudadanos que representan a todas las partes en el conflicto.

Este fenómeno plantea problemas difíciles a los periodistas profesionales y a los medios de comunicación, que deben juzgar si la información es fidedigna. También plantea interrogantes con respecto a las normas de la guerra.

¿Merecen estos nuevos periodistas la protección, el respeto y el apoyo de los grupos de medios de comunicación internacionales dada la importancia de la información que facilitan? ¿O la naturaleza cuasi activista de algunos de sus trabajos enturbia el agua, socavando la independencia periodística y haciendo que la cobertura de los conflictos sea más peligrosa para todos los trabajadores de los medios de comunicación?

Para los reporteros tradicionales como Tania Mehanna, de la Corporación Libanesa de Difusión, las redes ávidas de primicias dan a veces al periodismo ciudadano en línea demasiada credibilidad y corren serios riesgos de verse manipuladas si se basan en imágenes que no pueden verificarse.

Por otro lado, estos reporteros de los medios sociales no solo hacen que las tropas gubernamentales y los grupos armados se hagan responsables de sus actos, sino que los medios de comunicación tradicionales se hagan también más responsables. "No es posible pasar por alto las cosas así como así", señala.

Para argumentar lo anterior, la reportera compara la atención que prestaron los medios a las muertes de civiles durante el conflicto sirio actual con la escasa cobertura mediática que se dio a una masacre ocurrida en la ciudad siria de Hama en 1982. "Esta ciudad fue casi borrada del mapa, completamente destruida", dijo. "Pero no tuvimos ninguna información al respecto. Recién ahora, dada la violencia actual, los medios de comunicación han hablado del caso, pero nadie del exterior sabía del incidente hasta hoy".

No obstante, para que la cobertura de los conflictos sea eficaz y capte la atención que merece, debe ser creíble. Por esta razón Akhbar al Shabab Surya pretende luchar por una postura periodística más basada en hechos. Mientras tanto, las opiniones y puntos de vista sobre el conflicto varían según los blogueros, que publican activamente sus posiciones, sean progubernamentales o pro revolución.

Otros blogueros y reporteros en línea se ven primero como activistas y luego como proveedores de noticias. De hecho, la línea divisoria entre activismo y periodismo es a veces casi imperceptible.

El bloguero Amer Al Sadeq* la cruzó sin querer en 2009, cuando vio a una persona que era golpeada en la calle. "Si yo hubiera querido ser periodista, me habría contentado con grabar la escena desde mi balcón", dice Amer. "Pero bajé. Ni siquiera había puesto en marcha la cámara, solo quería ayudar a esa persona y que la policía detuviera al agresor".

Desde entonces, las revueltas en Siria han causado terribles estragos y Sadeq ha concedido decenas de entrevistas a las agencias de noticias de todo el mundo: Al Yazira, France 24, BBC o CNN. "Me considero más un activista que un periodista", afirma Sadeq, miembro fundador de la Unión de Coordinadores de la Revolución Siria. "El resultado es a veces el mismo, pero un activista no solo informa sobre hechos, sino que también toma medidas concretas para hacer cambiar el curso de las cosas".

Mientras los periodistas debaten sobre el papel que juegan los periodistas ciudadanos en la cobertura de las noticias, su situación en materia de derecho internacional humanitario (DIH) es bastante clara: son protegidos como civiles, siempre y cuando no participen en las hostilidades. "El derecho internacional humanitario solo distingue dos categorías de personas: civiles y combatientes", recuerda Dorothea Krimitsas, jefa adjunta de Relaciones Públicas del CICR en Ginebra y directora de la línea telefónica directa de la Institución para periodistas en misiones peligrosas. "El hecho de que un periodista publique en medios impresos nacionales o participe en redes sociales no cambia su situación: tiene derecho a la protección conferida por el DIH".

Por su parte, Sadeq ha oído hablar del DIH. Pero a él no lo convence mucho la teoría. "Cientos de periodistas ciudadanos han sido encarcelados", dice. "A uno de ellos incluso lo mataron ante mis propios ojos". El activista lamenta no recibir ayuda directa de las organizaciones internacionales. "Deberíamos haber recibido cascos, chalecos antibalas y teléfonos satelitales. Ahora es demasiado tarde".

¿Habría sido diferente el destino trágico de Bassel Al-Shehade, joven director que formó a los periodistas ciudadanos de Homs y que fue asesinado en mayo, si hubiera habido una mayor sensibilización acerca de los periodistas ciudadanos y una mayor protección de su persona? ¿Y los demás? Según Reporteros sin Fronteras, al menos 33 periodistas y periodistas ciudadanos han perdido la vida desde el 15 de marzo de 2011 y un tercio de ellos entre mayo y junio de 2012.

Así como ha cambiado la naturaleza de los conflictos armados ha cambiado también la del periodismo de guerra. Para algunos periodistas ciudadanos, las situaciones de conflicto o de violencia extrema han vuelto anticuada la noción tradicional de periodismo. "Aquí usar un lápiz es tan peligroso como empuñar una pistola", explica El Amin.

Ombline LUCAS

*Nombres ficticios

 

 

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