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Los barcos olvidados

Historias no contadas:
un rescate agotador

 

En el momento en que escuchó la noticia de que un ferry de pasajeros había zozobrado frente a las costas de la isla Gran Comora, Kassim Ibrahim Ali, voluntario de la Media Luna Roja de las Comoras, se dirigió sin pensarlo, junto con otro voluntario, al Centro de Operaciones de Socorro y de la Protección Civil.

“Con algunos trabajadores de la protección civil llegamos al lugar de la tragedia”, cuenta Ali. “Organizamos cuatro evacuaciones para 64 personas a las ciudades de Foumbouni y Ouzioini”.

Pero no fue una tarea fácil. Era imposible llegar en vehículo al lugar, una zona particularmente inaccesible de la costa rocosa. “Y tuvimos que hacer el recorrido a pie y caminar 8 kilómetros”.

Lo más difícil fue llevar a los sobrevivientes hasta la carretera más cercana. De ahí fueron trasladados en coche o en camión para que se les prestara tratamiento médico. “Había mujeres embarazadas y niños; no podíamos dejarlos”.

“Algunas de las víctimas podían caminar y otras no”, precisa Ali. “Para las que no podían caminar improvisamos unas camillas. El jefe de seguridad de la zona consiguió vehículos para evacuar la gente a los hospitales más cercanos, sobre todo de Foumbuoni donde los médicos y paramédicos pudieron ocuparse de los heridos”.

El voluntario Saïd Mhoudine contó una historia similar, pero llegó al lugar del accidente por mar y vio a menos sobrevivientes. “Apenas supe [del desastre del ferry], regresé a la sede y el jefe de operaciones me envió al lugar del accidente. Una vez allí, trabajé con el equipo del Centro de Operaciones de Socorro y de la Protección Civil, que se encargó de la labor de recuperación de los cuerpos que flotaban en el agua”.

"Pero el mar estaba muy agitado. A bordo de las lanchas salvavidas, no fue fácil. Teníamos que poner a los muertos en bolsas mortuorias mientras luchábamos con el fuerte oleaje”.

Más tarde, Ali también participó en la operación de búsqueda y recuperación de cadáveres. “Los llevamos hasta la playa de Chindrini y los colocamos en unos bungalows”, relata. “Luego clasificamos a los cuerpos por edad y por sexo y los pusimos en bolsas mortuorias”.  A continuación, se procedió a contactar a los familiares e identificar a los muertos antes de que los cuerpos fueran lavados y preparados para el entierro, según la costumbre local.

Más de un año después, los recuerdos del naufragio del Madjariha siguen siendo vívidos. “Esta tragedia me conmovió muy profundamente”, dice Ali. “Estaba realmente muy afligido. Pero mantuve la calma. Ver a los heridos y los muertos, en particular a las mujeres, no fue nada fácil. Tuve que concentrarme para hacer mi trabajo y responder lo más eficazmente posible”.

“Me invadió la emoción”, añade Mhoudine, recordando la labor de rescate que se prolongó día y noche. "Pasé tres días sin dormir. Participé en las operaciones organizadas tras el accidente aéreo de Yemania [Vuelo 626, que se estrelló durante el aterrizaje en la isla Gran Comora] en 2009, pero no sufrí tanto como con esta tragedia. Cuando vi los cuerpos y me di cuenta de que no tenía posibilidad de recuperarlos, ya fuera debido a las olas o simplemente porque estaban atrapados [en el interior del casco de la embarcación], se me encogió el corazón.

“Me di cuenta entonces de los límites de la Media Luna Roja de las Comoras y del Estado respecto de la intervención en casos de desastre”.

A pesar de que los voluntarios de la Media Luna Roja de las Comoras realizaron una labor heroica, el naufragio del ferry y las dificultades que se plantearon en la intervención suscitaron un nuevo debate en las Islas Comoras e impulsaron los esfuerzos para evitar futuros accidentes y aumentar la capacidad local para manejar las emergencias marítimas.

"Tenemos que estar mejor preparados, sobre todo cuando se trata de rescate náutico para poder intervenir eficazmente", dice Mhoudine.

Ali está de acuerdo. "Entiendo que a nuestro nivel, no tenemos los medios necesarios para el rescate y la evacuación, especialmente para los rescates en el mar", dijo. Cabe señalar el hecho de que fue necesario solicitar vehículos de transporte sobre el terreno para poder evacuar a los sobrevivientes. Si las organizaciones de rescate y la Media Luna Roja de las Comoras hubieran tenido más recursos para el transporte de las víctimas, habría habido menos retraso para prestar ayuda a los necesitados. Desde el naufragio del ferry, se han introducido mejoras en la reglamentación de los transbordadores entre las islas, y la Sociedad Nacional está trabajando con funcionarios locales de intervención en casos de emergencia a fin de prepararse para futuras emergencias marítimas.


 

 

 

 

 

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