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Tribuna libre

 

Casa por casa y gota a gota fomentando la confianza y eliminando la polio

Los voluntarios, que van de a dos casa por casa vacunando a la población infantil contra la poliomielitis en las zonas remotas de Afganistán por lo general tienen dos cosas en mente: la primera, proteger a los niños menores de 5 años contra una enfermedad mortal y discapacitante, y la segunda, protegerse de posibles incidentes de seguridad. Hace un par de meses, un joven trabajador encargado de la vacunación contra la polio quedó atrapado en un fuego cruzado y perdió la vida mientras realizaba esta tarea. Otro voluntario, de 19 años, encargado también de vacunar contra la polio, resultó muerto en un incidente aislado cuando regresaba de una zona de seguridad con problemas después de finalizar su labor diaria.

Estos jóvenes han perdido la vida desempeñando su tarea en una campaña neutral e imparcial destinada a salvar la vida de cientos de miles de niños. Desde un principio se dejó claro que la Iniciativa para la Erradicación de la Poliomielitis en Afganistán es neutral e imparcial y que no apoya ningún interés político ni está con ninguna de las partes en el conflicto. El único interés de este programa son los niños sin importar dónde estén o quiénes sean.

Los principios rectores del programa son hacer participar a las comunidades, realizar las actividades esenciales y alcanzar los objetivos. Los resultados son positivos: a fines de mayo de este año, se registraron solo dos casos de polio en todo el país frente a los 80 en 2011.

Parte de este éxito se debe a que el programa de lucha contra la polio ha introducido métodos innovadores que han asociado los esfuerzos de vacunación con otros beneficios de salud. Por ejemplo, junto con la vacunación se han suministrado pastillas antiparasitarias. En los lugares donde los establecimientos de salud están lejos y no hay transporte, se han creado centros de salud a fin de satisfacer las numerosas necesidades de la comunidad, entre ellas la vacuna antipoliomielítica oral (VPO).

Todo ello ha fomentado la confianza, el compromiso y la aceptación de la VPO en las comunidades más marginadas y vulnerables. También se ha integrado una vasta red de sistemas de vigilancia para la detección y el análisis de los casos de polio, junto con el control de otras enfermedades transmisibles. Así pues, al haber hecho accesibles zonas inaccesibles se ha permitido forjar un legado de la poliomielitis, que consiste en pasar las funciones esenciales de la erradicación a otros programas actuales de salud pública.

La región oriental de Afganistán sigue preocupando. Durante algún tiempo no ha sido una zona de transmisión, pero se han vuelto a dar casos de polio salvaje en algunas zonas de difícil acceso, donde queda solo un reducido número de niños sin vacunar, pero aunque sean pocos el virus los infecta igual. En tales casos, los ancianos de la comunidad y los líderes religiosos, gracias a su gran influencia, son esenciales para ayudar a los trabajadores de salud a llegar a los niños y los asentamientos más inaccesibles. Estas personas influyentes son la punta de lanza en la lucha contra la polio.

Todo lo que necesitamos es contar con los voluntarios guardianes, que mantienen conexiones y raíces en las comunidades, para hacer participar a estas personas influyentes. Sin duda, la Media Luna Roja Afgana tiene un papel clave que desempeñar. Gracias a su red en 33 provincias, la Media Luna Roja lleva a cabo actividades en 47 centros de salud fijos y mediante 17 equipos móviles de salud, que atienden especialmente a las necesidades de las personas vulnerables en las zonas afectadas por la emergencia.

Con su presencia a nivel de la comunidad y su neutralidad ante cualquier interés de orden político, los 20.000 voluntarios de la Media Luna Roja Afgana pueden desempeñar un papel muy concreto: vacunar a los niños, supervisar los resultados de la campaña y estimular la demanda entre los padres en las zonas más inseguras e inaccesibles. Reputados por realizar actividades basadas en la comunidad, los voluntarios cuentan con una base promisoria para que la Sociedad Nacional participe en forma incluso más activa. Como guardianes, tienen la llave para continuar avanzando en lo que se ha logrado hasta el momento y acabar de una vez por todas con esta enfermedad discapacitante y mortal.

Nuestra experiencia en Afganistán demuestra que incluso en un entorno extremadamente difícil, con terreno montañoso, infraestructura inadecuada, comunidades
remotas, pobreza y zonas de inseguridad, los esfuerzos de largo plazo permiten llevar a la eliminación casi total de un gran asesino. Todavía nos queda camino por recorrer, pero creo firmemente que las estrategias innovadoras encaminadas a forjar la confianza a nivel de la comunidad y promover la salud de la comunidad a largo plazo nos permitirá declarar la poliomielitis asunto del pasado, no solo en Afganistán, sino en todo el mundo.

Dra. Suraya Dalil
Ministro de Salud Pública República Islámica de Afganistán

 

 


Dra. Suraya Dalil
Fotografía: ©REUTERS/Denis Balibouse

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Como guardianes, los 20.000
voluntarios de la Media Luna
Roja Afgana tienen la llave
para acabar de una vez por
todas con esta enfermedad
discapacitante y mortal”.

 

 

 

 

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