Volver a la página
principal de la revista
 

Más en la web

 

Paul Panzu

Voluntario y supervisor nacional del proyecto de VIH/SIDA

“Como persona mayor con una mente joven todavía, me gustaría fortalecer el papel de los jóvenes dentro de nuestra red de voluntarios”, afirma Paul Panzu, que comenzó su carrera en la Cruz Roja a los 16 años supervisando a jóvenes. Ahora con 72 años, Panzu sigue siendo voluntario y además  coordinador de la juventud y supervisor nacional del proyecto de VIH/SIDA en el departamento de salud y acción social.

Hoy, un 30% de la red de voluntarios son jóvenes. Pero Panzu dice que para ser sostenible, la Sociedad Nacional debe fortalecer sus actividades de divulgación a fin de captar, formar y retener a los voluntarios jóvenes.

“Muy pocos jóvenes de nuestra Sociedad Nacional están bien capacitados”, asegura, y añade que a menudo es difícil retener a los voluntarios una vez que se han formado y han adquirido experiencia. “Otras organizaciones humanitarias ofrecen a veces más ventajas que las que proporciona el Movimiento o nuestra Sociedad Nacional. Los voluntarios tienden a sentirse atraídos por esos ofrecimientos”.

Para retener a los voluntarios es necesario motivarlos mediante una formación periódica y garantizar su protección a través de un diálogo consecuente con el personal civil y militar a fin de que aumente el respeto por la labor de los voluntarios de la Cruz Roja.

Panzu dice que la labor de los voluntarios y de las organizaciones humanitarias en general está dando sus frutos. Pero todavía podemos mejorar, dice. "Nos gustaría que los trabajadores humanitarios den participación a las comunidades en todas las etapas de las actividades, desde la planificación hasta la implementación”, destaca. “Las acciones que se orientan hacia la participación de las comunidades tienen más efecto  y son más sostenible”.

 



 

 

 

 

 

 



Photo: ©Red Cross of the Democratic Republic of the Congo

 

 

Thérèse Mputu Nsa

Supervisora de la juventud

“Mi deseo es que los jóvenes se preparen hoy para que mañana podamos tener un mundo mejor”, dice Thérèse Mputu Nsa, que a los 37 años supervisa a los jóvenes en relación con diversos temas que van desde la higiene, el saneamiento, el medio ambiente y la salud comunitaria hasta los principios humanitarios. “Quiero que sean capaces de asumir sus responsabilidades futuras. Desgraciadamente, somos testigos de muchas situaciones en las que los jóvenes están expuestos a las drogas, la delincuencia, el VIH/SIDA y los embarazos no deseados".

“Como supervisores, tenemos un papel importante que desempeñar”, asegura, pero los jóvenes también le enseñan a ella sobre las realidades de su entorno, lo que ayuda a la Sociedad Nacional a ampliar su influencia. “Estos jóvenes son mensajeros para otros jóvenes; por consiguiente, a través de nuestro sistema de educación entre pares vamos ampliando el círculo”.

Her toughest moment as a volunteer came when she was taken hostage by the former child soldiers she was supervising. “The children were complaining that they hadn’t received any financial support to enable them to resume normal life, so they offloaded their frustration onto me, taking me hostage for more than 24 hours. As I was on good terms with them, they didn’t do anything wrong to me. I used my powers of persuasion until the authorities of the Red Cross came to release me.”


Honorine Kilamoko Tshibangu

Voluntaria y presidenta de la filial de Kinshasa de la Cruz Roja
Cuando Honorine Kilamoko Tshibangu se unió a la Cruz Roja como socorrista voluntaria en 1987, sabía que esa decisión iba a cambiar el curso de su vida.

“Al ser mujer,  la comunidad, que pensaba que solo los hombres podían ser socorristas, se fijó mucho en mí”, dice Tshibangu, que a los 64 años se desempeña como presidenta de la filial de Kinshasa de la Cruz Roja, pero todavía trabaja como socorrista. “Algunas víctimas mujeres también tenían más confianza al ver que eran rescatadas por una mujer”.

Desde entonces, las mujeres han logrado avances considerables en la Sociedad Nacional. Sin embargo, esta voluntaria asegura que la Cruz Roja de la República Democrática del Congo sigue necesitando mucho apoyo: para renovar el equipo médico ya obsoleto y fortalecer la capacidad del personal de enfermería voluntario por medio de la capacitación y el intercambio de experiencias con otras Sociedades Nacionales.

La inversión se verá recompensada, dice ella. Después de todo, se han dado muchas cosas positivas gracias a la acción humanitaria en la República Democrática del Congo y el cambio tiene que ver con invertir y confiar en las personas. "Las organizaciones humanitarias han contribuido a un cambio de comportamiento significativo en relación con las prácticas de salud y la higiene, dice ella. “Pero aún queda mucho por hacer. Hay que sensibilizar siempre y no solo después de un desastre. Muchas veces las organizaciones humanitarias esperan un desastre para comenzar a actuar”.


Photo: ©Red Cross of the Democratic Republic of the Congo

 


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2014 

Copyright