Volver a la página
principal de la revista
 

Entrevista con Peter Maurer, presidente del CICR (continuación)

 

Estábamos hablando antes sobre la diplomacia humanitaria. En el Movimiento también es necesaria la diplomacia. En su opinión, ¿cuáles son las cuestiones más importantes en ese ámbito?

Una parte importante de nuestra interacción con las Sociedades Nacionales y la Federación Internacional es la coordinación de nuestros esfuerzos operativos. Pero nuestra interacción también es diplomática ya que hemos de reflexionar juntos sobre la forma de cooperar para influir en los gobiernos con respecto a temas que son importantes en la agenda humanitaria.

Por ejemplo, durante nuestras reuniones estatutarias en Sídney el año pasado, el Movimiento utilizó muy a menudo ese tipo de diplomacia humanitaria, ya que teníamos que llegar a un acuerdo sobre las armas nucleares, sobre la manera de inducir a los Estados a que aplicaran el Tratado sobre el Comercio de Armas y la de conseguir el apoyo de las Sociedades Nacionales para que siguieran promoviendo el derecho internacional humanitario en sus países y sobre los procedimientos que la última Conferencia Internacional encomendó implantar  (mecanismos de aplicación del DIH y de establecimiento de normas para los detenidos en los conflictos armados no internacionales).

Por consiguiente, considero que hay una amplia gama de cuestiones importantes para la cohesión, la cooperación y la coordinación dentro del Movimiento, y también para situar al Movimiento en la escena política internacional.

Con respecto a los problemas relacionados con la coordinación de las acciones de socorro del Movimiento, ¿cuál es su opinión sobre la idea de que las Sociedades Nacionales deben desempeñar un papel más preponderante como organismo director, incluso en situaciones de conflicto, y de que sería conveniente volver a examinar algunos aspectos del Acuerdo de Sevilla?

El Acuerdo de Sevilla y las Medidas complementarias siguen siendo marcos importantes para orientar nuestro trabajo. El CICR posee una amplia experiencia en las situaciones de conflicto armado y otras situaciones de violencia, lo que lo convierte en un líder natural en esas cuestiones. Y en los desastres naturales lógicamente corresponderá a las Sociedades Nacionales y a la Federación Internacional asumir la función directiva.

Dicho esto, actualmente los problemas surgen cada vez con más  frecuencia en forma compleja y diversa.

¿Eso significa que los conflictos, la violencia y los desastres naturales están cada vez más interrelacionados?
Lo vimos en Pakistán con las inundaciones de hace un par de años. Lo vimos recientemente en Filipinas. Lo hemos visto en Haití, donde el subdesarrollo, la violencia o el conflicto, así como los desastres naturales, están interrelacionados. Esas situaciones ofrecen nuevas oportunidades para galvanizar el potencial y la capacidad del Movimiento para responder de manera más significativa.

Las nuevas realidades exigen maneras de cooperar más sutiles, flexibles e innovadoras. Si la hipótesis de la climatología es correcta, en los años y decenios venideros se registrarán más huracanes y desastres naturales. Es probable que estos desastres afecten con más gravedad a los países en situaciones de conflicto. Por lo tanto, tenemos que encontrar la mejor manera de coordinar nuestra respuesta.

Siempre he sido muy reacio a promover marcos de cooperación entre la Federación Internacional, las Sociedades Nacionales y el CICR que se negocian en una sala de conferencias. Por eso, valoro la forma en que examinamos estos temas durante las reuniones estatutarias de Sídney. En lugar de tener principios abstractos, nos centramos en algunos contextos específicos para sacar enseñanzas y mejores prácticas.

Vivimos actualmente un período de transición. No sabemos todavía cómo se vincularán los actores y los diferentes programas (desarrollo, aspectos sociales, conflicto, paz, desarme, derechos humanos y derecho internacional humanitario) y cómo interactuarán exactamente en el futuro. Por lo tanto, comporta muchas más ventajas aplicar un enfoque experimental de abajo hacia arriba en lugar de adoptar una coordinación y cooperación de arriba hacia abajo.

¿Puede explayarse más al respecto?
Cada contexto es diferente. El gobierno sirio, por ejemplo, ha decidido que la Media Luna Roja Árabe Siria sea el punto de entrada principal para la acción humanitaria en Siria. Así pues, en los últimos tres años, hemos colaborado con la Sociedad Nacional siria y nos hemos beneficiado mutuamente de esa colaboración. Al unir las perspectivas internacionales y nacionales, hemos podido fortalecer la capacidad y ahondar nuestros conocimientos sobre la mejor manera de operar en un entorno difícil.

Pero el caso de Siria no es el de Irak, ni el de Malí. Cada situación es muy diferente. Así que tenemos que encontrar fórmulas que nos permitan responder con rapidez y precisión en cada contexto, tener buenas combinaciones de capacidades y competencias nacionales e internacionales.

Muchos propagan el dogma de que las Sociedades Nacionales deben llevar la batuta todo el tiempo y en todas partes. Pero este punto de vista no es realista en los casos en que las Sociedades Nacionales carecen de la capacidad necesaria o se encuentran atrapadas en un entorno de conflicto.

Las Sociedades Nacionales mantienen una relación particularmente estrecha con sus respectivos gobiernos, lo que es muy positivo y un elemento esencial de la fuerza del Movimiento. Pero cuando los gobiernos nacionales son parte en un conflicto armado interno, las posibilidades de prestar ayuda neutral, imparcial e independiente pueden reducirse. Así pues, el CICR, con su cometido internacional, puede mejorar o fortalecer la credibilidad de una acción del Movimiento neutral e imparcial.

Al mismo tiempo, el CICR se está dedicando más a sus relaciones con las Sociedades Nacionales, en parte porque hay muchos conflictos donde no se aceptan a los trabajadores humanitarios internacionales.

Me parece que los actores externos, siempre que sea posible, deben concentrarse en fortalecer la capacidad de las Sociedades Nacionales. Pero el conflicto sirio –y muchos otros– también ha demostrado que la presencia de trabajadores humanitarios internacionales puede contribuir a mejorar la seguridad de los voluntarios de las Sociedades Nacionales.

Una operación manejada totalmente a distancia en la que la Sociedad Nacional es la única organización que presta asistencia durante un conflicto, no ofrece la mejor protección para la propia Sociedad Nacional. Es trágico que la Sociedad Nacional de Siria haya perdido ya a más de 36 voluntarios en el conflicto. Pero me temo que el número de muertos podría haber sido aún mayor si no hubiésemos tenido  participación internacional en la entrega de ayuda en el terreno.


El presidente del CICR Peter Maurer Fotografía: ©CICR

 

 

 

 

 

 

 

Las nuevas realidades exigen maneras de cooperar más sutiles, flexibles e innovadoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchos propagan el dogma de que las Sociedades Nacionales deben llevar la batuta todo el tiempo y en todas partes. Pero este punto de vista no es realista en los casos en que las Sociedades Nacionales carecen de la capacidad necesaria o se encuentran atrapadas en situaciones de conflicto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si la hipótesis de la climatología es correcta, en los años y decenios venideros se registrarán más huracanes y desastres naturales. Es probable que estos desastres afecten con más gravedad a los países en situaciones de conflicto. Por lo tanto, tenemos que encontrar la mejor manera de coordinar nuestra respuesta.

 

 

 

 

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2014 

Copyright

S