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De puño y letra

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Vayamos al grano

Referirse a la Cumbre de Copenague únicamente en términos de “discusiones sobre el desarrollo económico” (No.3 -1995) puede prestar a confusión. En efecto, la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social examinó cuestiones relativas al desarrollo económico, pero en el contexto de temas más amplios como la erradicación de la pobreza, el fomento del empleo y la integración social.

Habida cuenta de que una quinta parte de la humanidad - fundamentalmente mujeres y niños - vive en condiciones de absoluta miseria, los líderes del mundo entero se comprometieron a erradicar la pobreza, promover el pleno empleo y garantizar el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

Las conferencias por sí mismas no pueden cambiar nada, es la gente quien debe hacerlo. Cada uno de nosotros tiene el deber de garantizar que su gobierno respete el compromiso que suscribiera, utilizando los resultados de la cumbre como plataforma de acción.

Defensores de los valores humanitarios en medio de un mundo inhumano, los miembros del Movimiento tienen la doble responsabilidad de informarse sobre la repercusión de la pobreza y la injusticia social en la vida de la gente, y mitigar sus sufrimientos.

Deborah Eade
Redactora jefe de Development in Practice
Ginebra, Suiza

 
 

Camboya, víctima de las minas

Quisiera agradecer a Cruz Roja, Media Luna Roja por su esclarecedora contribución a la labor del Movimiento. Deseo expresar mi satisfacción por los
artículos relativos a Camboya, en especial el dedicado al problema de las minas. Siempre tendré presente al pueblo de esa maravillosa tierra que conocí en 1993, y que tanto merece salir adelante pero cuya existencia sigue expuesta al peligro de las minas terrestres y las secuelas del genocidio.

Dr. Terry Duffy
Universidad de Ulster, Magee College
Irlanda del Norte, Reino Unido

La dura realidad

La Sra. Deborah Eade tiene razón de condenar la distinción que se ha hecho entre ayuda de urgencia y asistencia de socorro a largo plazo (No. 2-1995), pero creo que subestima los esfuerzos que desde hace bastante tiempo vienen desplegando las ONG por colmar esta brecha. Sobre todo en los diez años que han transcurrido desde la hambruna en el Sahel, las ONG internacionales han estado explorando nuevas vías para prevenir las crisis (tanto naturales como provocada por el hombre), prepararse para intervenir, subvenir a las necesidades de la gente y contribuir a su rehabilitación una vez que se han desencadenado o intensificado. Todos hemos llegado a la conclusión de que es ridículo restituir la situación previa a la crisis pero me gustaría saber qué propone la Sra. Eade para que las organizaciones remedien a las críticas que plantea. ¿Cómo atender a las necesidades de los individuos sin agruparlos conforme a su vulnerabilidad respectiva? No me cabe duda de que los hombres y mujeres labradores, pastores y pescadores con quienes he tratado en Malí tuvieran “necesidades y prioridades [que] tal vez no coincidan”, pero todos sufrían por igual de la falta de lluvias. Muchos paliaron a la situación racionando los víveres, vendiendo sus productos agropecuarios, su mano de obra o sus bienes, emigrando o endeudándose. Aun teniendo en cuenta las grandes diferencias de capacidad - de trabajo físico en particular - entre hombres y mujeres, ¿de qué otra forma propone la Sra. Eade que atendamos a las necesidades en la escala requerida, al tiempo que las limitaciones son cada vez mayores debido a la reducción de la ayuda alimentaria y a los recortes presupuestarios? Cuando me vi confrontada a tal situación, sugerí que se tomaran medidas preventivas movilizadoras, tales como los programas de alimentos por trabajo, reforzando a la vez los proyectos en curso, como por ejemplo, los bancos de semillas o cereales, el crédito y la venta de alimentos subvencionados. Las propuestas constructivas son el mejor complemento de las buenas críticas.

Jindra Cekan
Consejera en seguridad alimentaria
Catholic Relief Services
Baltimore, Estados Unidos

 


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