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Antes de incorporarme a la Federación Internacional, fui Secretario General de la Media Luna Roja del Sudán. La noción de “vulnerabilidad” la adquirí al calor de la práctica, participando, por ejemplo, en operaciones de asistencia a millones de refugiados y desplazados que huían de una hambruna que cobraba cientos de vidas diariamente, preparando material didáctico para enseñar a las madres a mantener en vida a los niños con diarrea hasta que llegaba la asistencia médica o potenciando los recursos materiales e intelectuales de la Sociedad Nacional de mi país para atender a los más vulnerables. Fundamentalmente, mi percepción de la vulnerabilidad emana de la realidad cotidiana del Sudán que dicta la acción de nuestra Sociedad Nacional.

El concepto de vulnerabilidad, y en especial la estrategia de la Federación consistente en “mejorar la situación de los más vulnerables”, ha servido para que las Sociedades Nacionales, sobre todo de los países en desarrollo, reorienten sus programas no sólo a prestar asistencia a los más menesterosos sino también a sacar enseñanzas de cada intervención en caso de catástrofe y a concebir programas de desarrollo que permitan mitigar los efectos de las destrucciones y prevenir el sufrimiento y la pérdida de vidas humanas.

En cierto sentido, la aplicación del concepto de vulnerabilidad ha resultado más fácil en el Sudán, en Tayikistán o en Filipinas. En los países industrializados, en cambio, ha sido más difícil encontrar respuesta a la pregunta: “¿Quiénes son los más vulnerables en nuestras ciudades y pueblos, y qué podemos hacer para mejorar su situación?” Las personas sin hogar, las madres solteras que dependen de subsidios estatales y los desempleados que caen en la marginalidad y la delincuencia son tal vez los segmentos de población más vulnerables de los países desarrollados. ¿Qué están haciendo la Cruz Roja y la Media Luna Roja para ayudarles? Las Sociedades Nacionales Británica, Danesa y Finlandesa han tomado las primeras medidas y llevado a cabo algunas actividades innovadoras en materia de evaluación del fenómeno de la vulnerabilidad. Ahora bien, no cabe la menor duda de que la próxima etapa, es decir, el paso de la teoría a la práctica, será mucho más ardua.

Consciente de esta realidad, Cruz Roja, Media Luna Roja ha escogido la vulnerabilidad como tema central de este número. A pesar de que el término hoy forma parte del vocabulario corriente en el ámbito de la acción humanitaria, se tiene la impresión de que su significado no sea tan claro.

Nuestra meta de “mejorar la situación de los más vulnerables” nos ha permitido orientar en mejor forma el empleo de los recursos disponibles, cada día más limitados en esta época de restricciones presupuestarias. Tal propósito ha suscitado entre las Sociedades Nacionales y la Federación Internacional un diálogo acerca del cometido que debe guiar la actuación de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en la comunidad. Ello nos ofrece también una excelente base para la reflexión acerca de las prioridades y la orientación del Movimiento en los albores del siglo XXI.

Ibrahim Osman
Subsecretario General
Cooperación y Desarrollo de las Sociedades Nacionales
Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja


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