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Guatemala:
Llueve sobre mojado

por Mary-Anne Andersen

Al abatirse sobre Guatemala dos años después del fin de la guerra civil que duró 36 años, el huracán Mitch no sólo puso a prueba la capacidad del país para hacer frente a las dificultades propias de una catástrofe, también reveló la falta de preparación en prevision de emergencias y la gravedad de los problemas derivados de la pobreza extrema.

Cuando el huracán golpeó a Guatemala, fueron destruidas más de 17.000 viviendas y hubo que evacuar a más de 108.000 personas. Las crecidas perturbaron gravemente la vida de más de otras 700.000. Según una evaluación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Guatemala sufrió daños por un monto de 562 millones de dólares.

Con una escasa dotación de personal y voluntarios capacitados, y pocos medios de transporte, la Cruz Roja Guatemalteca (CRG) necesitaba todo el respaldo posible para atender la abrumadora cantidad de solicitudes de asistencia que recibió. Entonces, en colaboración con las cadenas nacionales de radio y televisión, emprendió una campaña de recaudación de fondos para procurarse los medios que le permitieran socorrer a los más afectados. En pocas semanas, la sede de la Sociedad Nacional estaba abarrotada con más de 4.000 bolsas de ropa, 30 toneladas de víveres y otros artículos por un valor aproximado de 70.000 dólares. Las donaciones permitieron brindar ayuda de urgencia a 13.800 personas evacuadas de sus hogares e instaladas en refugios. Cientos de voluntarios recolectaron paquetes de alimentos, seleccionaron ropa y aprendieron a llevar registros de las víctimas para distribuir socorros en función de las necesidades. Con apoyo del CICR, se impartió formación a un grupo de voluntarios de la Sociedad Nacional sobre técnicas de búsqueda de personas. En un mes se recibieron 47 solicitudes de búsqueda, de las cuales se resolvieron 26.

Guatemala no quedó tan devastada como Nicaragua y Honduras, pero el huracán puso de relieve la urgente necesidad de aplicar el Acuerdo de paz. Este país registra las segundas tasas más elevadas de mortalidad infantil y analfabetismo de Centroamérica, sólo inferiores a las de Haití, y más de la mitad de sus habitantes viven en la pobreza. El costo total de la aplicación del Acuerdo de paz, con el que se prevé solucionar estos y muchos otros problemas, se ha estimado en 2.600 millones de dólares. El gobierno de Guatemala no ha cumplido todavía muchas de las promesas consignadas en el Acuerdo por lo que se refiere a mitigar la extrema pobreza. Agobiada por el peso suplementario que representa la reconstrucción, Guatemala necesita ayuda para costear las exigencias de financiación que emanarán del proceso de paz.

La CRG prepara un plan nacional de rehabilitación cuyo objeto es mejorar la preparación en previsión de desastres. La mayor dificultad reside en conseguir que las viviendas destruidas se reconstruyan en terrenos menos expuestos a tormentas, torrentes de barro y crecidas, para minimizar el impacto de los próximos desastres. La Federación, la Cruz Roja Española y la Sociedad Nacional tendrán que asumir la tarea de reconstruir y reparar entre 4.000 y 6.000 viviendas.

Mary-Anne Andersen

 


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