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Bernard Kouchner, rebelde con causa
Jean-François Berger

En 1968, el Dr. Kouchner trabajó para el CICR pues integraba el equipo de médicos de la Cruz Roja Francesa que estuvo en Awo-Omama, Biafra, Nigeria. De izq. a der.: Dr. Kouchner, Dr. Caroli, Dr. Max Récamier, y Dr. Rio Spirge (CICR).


El Dr. Bernard Kouchner, Ministro de Salud de Francia, no deja indiferente a nadie. Fundador de Médecins sans Frontières y Médecins du Monde, es uno de los pioneros del derecho de injerencia y busca activamente la atención de los medios de comunicación. De abril de 2000 a abril de 2001 fue representante especial de las Naciones Unidas en Kosovo.
A continuación nos da sus impresiones.

¿Qué fue lo más duro durante su misión en Kosovo?
Lo más difícil fue asegurar la protección de las minorías y, en primer lugar, la de los serbios. No había policía, ni tampoco el dispositivo judicial que requería la situación. No había orden, y, por lo tanto, tampoco orden público.

El gran error fue creer que por el simple hecho de intervenir todo iba a cambiar como por milagro y que, de la noche a la mañana, se iban a respetar derechos humanos que no se aplican desde hace 12 siglos. Por consiguiente, para comenzar hay que apoyarse en un contenido legal bastante precario e informar a quienes no quieren respetarlo que deberán atenerse a las consecuencias. Para ello hacen falta policías y, al principio ¡no los había! Actualmente hay unos 4.000 oficiales de policía.

Según usted, ¿cómo va a evolucionar la situación respecto a las minorías y, en particular, los serbios y los gitanos?
Sigue habiendo animosidad, aunque hubo menos asesinatos que el año pasado. Por lo tanto, no hay que hacerse ilusiones, no habrá un retorno masivo de serbios hasta que no mejoren las condiciones de seguridad. También es de prever que los kosovares nombren un gobierno. Los serbios, empezando por Djindzic, Primer Ministro yugoslavo, tienen muy claro que la cuestión sólo se solucionará a largo plazo. En cuanto a los gitanos, su suerte es aún más problemática y trágica, ya que son víctimas del antagonismo de todos, incluyendo los serbios.

Entonces, ¿el proyecto de fomentar la armonía entre todos los grupos étnicos fracasó?
Desgraciadamente, la gente tiene cierta dificultad para vivir en un entorno de pluralidad étnica. A las masacres de albaneses, siguieron otras, aunque tal vez en menor escala, por deseo de venganza. También hay que decir que antes de la intervención de la OTAN y de las Naciones Unidas, no había coexistencia alguna entre las dos comunidades principales que no se hablaban desde que Milosevic suprimiera la autonomía de Kosovo en 1989.

¿Qué ha cambiado para la población albanesa de Kosovo?
Para la mayoría de los habitantes de Kosovo, es el día y la noche, comparado con lo que sucedía antes, porque la mayoría vive en paz.

¿Mirando hacia atrás, le queda algún pesar?
Sin duda alguna. En primer lugar, porque cuando llegamos a ayudar a los albaneses de Kosovo, no nos dimos cuenta de inmediato que la protección de los serbios formaba parte de nuestra misión. Para ello hubiéramos necesitado un sistema de orden público muy diferente de lo que habíamos previsto.

Efectivamente, no equivocamos al creer en un restablecimiento inmediato del sistema judicial albanés, cuando en realidad se necesitaba un órgano judicial internacional. Hubiéramos tenido que decretar el estado de urgencia, pero ¿quién hubiera podido hacerlo cumplir? El ejército seguro que no. Dicho esto, era la primera vez que Naciones Unidas se lanzaba en una empresa de este tipo, es decir, administrar un territorio al mismo tiempo que restablecía la seguridad.

Pristina, septiembre de 2000
El Dr. Kouchner encabeza la delegación de la ONU en Kosovo.

 

Ficha biográfica

Bernard Kouchner nace en Avignon en 1939. Es médico especializado en gastroenterología. Milita en el partido comunista francés del que se le expulsa en 1966. Miembro de un equipo médico de la Cruz Roja Francesa, en 1968 participa en la misión del CICR en Biafra. Condena públicamente la masacre en Biafra, sobre todo en un artículo publicado en el diario Le Monde. Esta primera "intervención", inspirada por el deber de informar, le lleva a fundar Médecins sans Frontières (Médicos sin Fronteras, MSF) en 1971, junto con unos cuantos veteranos de Biafra. A raíz de conflictos personales, Kouchner deja MSF y funda Médecins du Monde (Médicos del Mundo) en 1979. En 1988, encabeza una campaña por el reconocimiento internacional del derecho de injerencia y entra a formar parte del gobierno francés.

En 1992, es nombrado Ministro de Salud y Acción Humanitaria y en 1994 es electo diputado europeo. Desde su regreso de Kosovo, en abril de 2001, es Ministro de Salud.

 

¿Considera que lo aprendido le será de utilidad en el futuro?
En el futuro, convendría tener un dispositivo temporal de justicia internacional. Ahora bien, las cosas nunca son como uno se imagina y a menudo se van descubriendo por el camino.

¿Cuál es la situación ideal para Kosovo?
¡La paz! Puede ser que dentro de unos años haya una solución regional para los países de ex Yugoslavia que tengan afinidades y lazos económicos.

¿Cómo evaluaría usted la acción humanitaria llevada a cabo por numerosos actores y organismos en Kosovo?
Los organismos grandes fueron sumamente útiles, me refiero por ejemplo al ACNUR y el CICR, que desempeñan un papel capital respecto a los desaparecidos. En cuanto a los organismos humanitarios presentes, unos 500, digamos que si la mitad sirvió para algo, ¡es mucho decir! Ello no impide que en la tarea de acoger a más de 800.000 refugiados hayan sido indispensables porque no hubo que lamentar ninguna muerte. Los organismos humanitarios que se resintieron del papel de las fuerzas armadas están equivocados, porque sin los militares, no se hubieran podido instalar los campamentos de refugiados. Tal vez estos organismos estén a cargo de la acción humanitaria, ¡pero no de la humanidad!

El derecho de injerencia, tan importante para usted, ha dado un importante paso adelante en los Balcanes. ¿Con qué resultado?
Con éxito... Se puso término a la purificación étnica. Milosevic está preso y Serbia es una democracia. Intervinimos dentro de las fronteras, lo que se llama injerencia, todo el mundo protestó, pero todo salió bien.

La intervención es selectiva y sigue dependiendo de factores políticos y económicos...
La intervención humanitaria no se acepta en todas partes, pero la idea va ganando terreno. De todas maneras, tampoco se trata forzosamente de la solución ideal en todos los casos. El derecho de injerencia, tal y como yo lo veo, ha de ser preventivo, pero de momento dista de serlo. Hubiera querido que en 1992, ya se hubiera intervenido en Kosovo. En Bosnia se intervino tarde (1995) y tres semanas después terminaba la guerra. ¿Qué quiere que le diga?

 
 

Las intervenciones militares multinacionales tras graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, ¿no juegan a favor de las fuerzas separatistas?
Quien piense así está muy equivocado. Generalmente, no son los bomberos los que provocan el incendio, aunque también haya bomberos pirómanos.
Intervenir no es lo peor. De acuerdo, la felicidad no es cosa de políticos pero la desgracia,¡sí lo es! Por lo tanto, cuando se multiplican esas violaciones, hay que intervenir, de lo contrario la gente muere. La intervención aspira a separar a los beligerantes y no a causar confrontación. El derecho de injerencia, -o el derecho de intervención humanitaria, como lo llama Kofi Annan- ha demostrado lo que vale, tanto en Timor Oriental como en Kosovo. Es evidente que hay un fenómeno y un mecanismo internacionales que saldrán reforzados de estas experiencias.

Henry Dunant recibió el Premio Nobel de la Paz hace un siglo. ¿Qué le inspira hoy?
Henry Dunant era un rebelde. ¡Son necesarios en la Cruz Roja! Era alguien que actuó fuera de la ley y que creó leyes: el derecho internacional humanitario. Cuando se quiere crear un derecho como el derecho de injerencia, al principio se parte de la ilegalidad. Dunant era un personaje extraordinario. Tengo mucha simpatía por la organización que ha creado. Es útil tal y como es, pero hay que reformarla. De todos modos, en Kosovo fue sumamente eficaz.

Jean-François Berger
Redactor del CICR de Cruz Roja, Media Luna Roja.


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