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Sri Lanka:
De uno a otro lado del frente

Harasha Gunewardene

Proteger a los civiles sigue siendo tarea esencial del quehacer humanitario. En la foto, un delegado del CICR escolta a un grupo de civiles que atraviesa la línea del frente en Sri Lanka.

Iniciar el diálogo con las partes beligerantes sobre inquietudes humanitarias comunes es crucial para la protección de las víctimas de conflictos, sobre todo, cuando las armas sustituyen a cualquier otro medio de comunicación. Desde 1989, el CICR sirve de intermediario neutral entre las partes en guerra en Sri Lanka.

Presente en las zonas de conflicto armado de Sri Lanka desde 1989, el CICR brinda una asistencia vital a la población. Los servicios humanitarios de la organización comprenden socorrer a miles de civiles, visitar a los detenidos, restablecer vínculos familiares y difundir la normas de conducta en el combate. Además, en muchos casos, los beligerantes le solicitan que sirva de inter- mediario neutral.

Derechos de las familias

Tanto las Fuerzas de Seguridad de Sri Lanka (SLSF), como el ejército de los Tigres de la Liberación de Tamil Eelam (LTTE) reconocen el rol de intermediario neutral que desempeña el CICR en la difícil búsqueda de comba-tientes o civiles desaparecidos. Los familiares cercanos que no tienen noticias se pueden poner en contacto con cualquier oficina de la institución en Sri Lanka y presentar una solicitud de búsqueda oficial; luego, los formularios se transmiten a las autoridades pertinentes de ambos bandos para que busquen a los desaparecidos.

Además de prestar este servicio humanitario tan necesario, los proce-dimientos de búsqueda permiten que el CICR mantenga el diálogo entablado por los beligerantes. Buscar a personas desaparecidas es práctica directa del derecho internacional humanitario. Las familias tienen derecho a conocer el paradero de sus seres queridos aunque no siempre reciban las repu-estas que buscan, señala Pierre Barras, Coordinador de Protección. "Desgraciadamente, en Sri Lanka, las solicitudes de búsqueda que presentamos a las autoridades son más numerosas que las respuestas que recibimos. Está en manos de las autoridades cambiar esta situación."

Servir de intermediario neutral, a veces exige llevar a cabo tareas insólitas como remolcar grandes navíos.

 

 

Las medallas de identificación son imprescindibles para los combatientes. Estas son las que utilizan los soldados de Sri Lanka y los integrantes del LTTE.

Otra manera de mitigar la cólera y el sufrimiento de las familias de los soldados y combatientes muertos es facilitar el traslado de cadáveres, para lo cual hace falta un acuerdo entre los beligerantes. En calidad de organismo neutral, el CICR trata de obtener garantías de seguridad de las SLSF y del LTTE, como por ejemplo, que no haya combates en las inmediaciones de la operación de traslado. Los cadáveres se identifican por las medallas que llevan tanto los soldados de las SLSF como los combatientes del LTTE pero en Sri Lanka no siempre es así y, en esos casos, las partes en guerra tienen el deber de recoger los efectos personales del soldado caído y entregarlos al CICR. Según el derecho internacional humanitario, las partes en el conflicto tienen la obligación de inscribir todo objeto de valor intrínseco y sentimental que el combatiente muerto llevaba consigo. Entre 1995 y mediados de 2001, le CICR transfirió los restos mortales de 1.516 soldados de las SLSF y 1.099 de combatientes del LTTE caídos en el campo de batalla.

Propiciar la confianza

La presencia diaria de delegados del CICR a ambos lados del frente en Piramana- lankulam, cerca del cruce de Vavuniya, garantiza el paso seguro de civiles, trabajadores humanitarios y convoyes gubernamentales de alimentos y otros artículos vitales, procedente de la región de Vanni o con destino a ella. Más de 300.000 residentes y personas desplazadas en esta zona han sufrido lo indecible a causa del conflicto militar persistente. "Los servicios del CICR son esenciales para velar por el buen funcionamiento de todas las actividades de un lado y otro del frente y entre éste y Vanni", recalca K. Ganesh, representante del gobierno de Vavuniya.

En el primer semestre de este año, 1.464 camiones gubernamentales transportaron a 69.000 civiles de un lado a otro del frente. A lo largo de los años, también se ha pedido que el CICR desempeñara su rol de intermediario neutral para supervisar la liberación de detenidos por el LTTE en Vanni (y antes en Jaffna), y escoltarlos hasta el sur donde se reunirán con su familia. Además de la liberación de soldados de las SLSF detenidos por el LTTE en Vanni, el CICR facilita el retorno de campesinos y pescadores, así como de miembros de la tripulación de buques de la marina mercante, liberados por el LTTE. En 1997, los 37 miembros de la tripulación del navío Mo Rang Bong, de Corea del Norte, fueron liberados y trasladados a Colombo, pero como no querían volver a Corea del Norte sin su buque apelaron al LTTE para que lo liberara por conducto del CICR. El LTTE aceptó y el CICR lo remolcó de la costa de Mullaitivu al puerto de Trincomalee.

 
 

Otro ejemplo es la función de supervisión que cumple el CICR en el ámbito del proyecto de rehabilitación de los sistemas de riego, financiado por el Banco Mundial, y conforme al acuerdo firmado por ambas instituciones en mayo de 2000. Este proyecto abarca la rehabilitación de 400 sistemas de riego, 1.200 kilómetros de caminos rurales y 300 pueblos de los distritos de Ampara, Batticaloa y Trincomalee. La participación del CICR contribuye a crear confianza entre la gente de las zonas controladas por el gobierno y aquellas controladas por el LTTE. Este proyecto es una ampliación del anterior proyecto nacional de rehabilitación de los sistemas de riego que benefició de los servicios del CICR entre 1997 y 2000 y también fue financiado por el Banco Mundial. En este caso, los delegados del CICR ac-tuaron de intermediarios neutrales entre el Banco Mundial, el Ministerio de Irrigación, asociaciones de agricultores, trabajadores que se ocupan de riego, y el LTTE.

Sri Lanka es una isla dividida por conflictos armados desde hace casi 18 años y las perspectivas de una solución pacífica siguen siendo improbables. Centenares de miles de personas viven en la incertidumbre y la amenaza que entraña la guerra. Mientras no haya pruebas tangibles de una paz venidera, el CICR tendrá que recordar a los beligerantes las disposiciones que deben observar en virtud del derecho internacional humanitario y ayudarles a cumplir con ellas. De aquí a allá, debemos seguir prestando servicios humanitarios que son vitales para la población de Sri Lanka.

Harasha Gunewardene
Funcionaria de prensa del CICR en Colombo.



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