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¡Qué seco era mi valle!
Florian Westphal

La Cruz Roja patrocinó un certamen de canciones en el que participaron coros escolares de las comunidades pokot y marawket.

 

En el decenio de 1990, hubo varios conflictos étnicos en el valle del Kerio.

El CICR, la Cruz Roja Estadounidense y la Sociedad de la Cruz Roja Keniata vienen colaborando desde 1999 en las áridas llanuras y las escarpadas montañas de la zona del valle del Kerio, al noroeste de Kenya, una de las regiones más aisladas del país. Al mejorar el acceso al agua y la educación, y fomentar los valores humanitarios, la Cruz Roja ha tratado de abordar algunas de las causas del conflicto entre grupos étnicos que ha convulsionado la región en estos últimos años.

La vida es muy dura en las bellísimas llanuras del valle del Kerio. La tierra es árida y el sol calcina la escasa vegetación que llega a crecer. La gente libra una lucha diaria para sobrevivir y procurarse el agua que tanto necesita y que necesita su ganado. En la estación de sequía, muchas mujeres pasan hasta seis horas por día buscando agua para su familia, a veces excavando a metros de profundidad para encontrar el precioso líquido.

La escasez de pastos y de agua ha sido el motivo principal de los frecuentes enfrentamientos entre las dos comunidades que viven en este valle: los marakwet y los pokot, que son nómadas. "Principalmente durante la sequía, no teníamos de comer y el ganado se moría", recuerda Kama Too, voluntario de la Cruz Roja de la aldea de Kolloa: "Nuestra gente iba a pelear con los marakwet y robarles ganado". En el decenio de 1990, la violencia arreció debido a la entrada de armas automáticas de los países vecinos, dejando un trágico saldo de muertos y heridos, y provocando el desplazamiento de miles de personas. Por motivos de seguridad, se cerraron escuelas y carreteras.

Un programa a largo plazo

En 1998, el CICR y la Cruz Roja Keniata (CRK) prestaron ayuda de emergencia a 14.000 víctimas de los conflictos armados, pero poco después se constató que hacía falta una intervención más sostenida para paliar la escasez de recursos básicos. En mayo de 1999, el CICR, la Cruz Roja Estadounidense y la CRK iniciaron un programa a largo plazo. La Cruz Roja Estadounidense proporcionó la mayor parte de la financiación y el proyecto está supervisado por la delegación del CICR en Nairobi, que también se ocupa de la logística y la administración.

Según Alfred Petters, ingeniero estadounidense, encargado de la Cruz Roja en el valle del Kerio, "la finalidad del proyecto es aplacar el conflicto mejorando infraestructuras como, por ejemplo, los sistemas de suministro de agua, las escuelas y los caminos". La Cruz Roja utiliza esencialmente mano de obra y materiales locales y ha construido docenas de pozos y diques para recoger las aguas pluviales a lo largo del año. Se han rehabilitado y equipado varias escuelas, y se han construido dos caminos entre comunidades aisladas.

Más de una vez, el proyecto de la Cruz Roja neutralizó el conflicto ofreciendo financiación y empleos muy necesarios en momentos críticos, por ejemplo, durante la larga sequía del año 2000. "Cuando comenzó el proyecto, los jóvenes participaron en la perforación de pozos y en otros trabajos a cambio de comida", comenta Joshua Yatta, jefe de la aldea de Kolloa. "Ahora se han dado cuenta de que se pueden tener otras actividades que la guerra y el robo para sobrevivir". El ganado es el principal medio de sustento de las comunidades, y por lo mismo, causa de frecuentes conflictos; de ahí la importancia de contar con más fuentes de agua, para que más ganado sobreviva a los períodos de sequía.

 

Las fértiles montañas de Cherangani parecen otro mundo. A unos 3.000 metros de altura el aire es fresco y agradable. Las suaves colinas están cubiertas de pastos verdes y bosques. Muchos corredores de fondo kenianos de fama mundial son de Cherangani. En la aldea de Kapsait, uno de los principales emplazamientos del proyecto de la Cruz Roja local, hay un campamento de entrenamiento para futuros atletas de primer orden. Pero, en la vida cotidiana de la región predominan problemas mucho más serios.

El acceso al agua fue el el primero que señalaron las comunidades pokot y marakwet. "Nuestras mujeres solían pasar hasta dos horas diarias para acarrear 20 litros de agua del río hasta aquí arriba", comenta Reuben Kiptanui, que dirige el comité integrado por ambas comunidades que se encarga del mantenimiento del nuevo sistema de suministro de agua instalado por la Cruz Roja. Gracias a una nueva bomba y un nuevo sistema de filtro, el agua potable llega directamente a la aldea, facilitando mucho la vida de las mujeres.

El segundo problema era la educación, importante prioridad para la población de Kapsait y de las comunidades del valle. Según los maestros, la labor de la Cruz Roja para mejorar las instalaciones alentó a un número mayor de padres a mandar a sus hijos a la escuela. "Ahora tenemos más espacio. El número de alumnos está en aumento y la salud de los niños ha mejorado", comenta Philip Suter, Director de una escuela de Kapsait.

Los escolares fueron los principales participantes en el proyecto de la Cruz Roja que más publicidad tuvo en el valle del Kerio: un certamen de canciones sobre valores humanitarios en el que participaron más de 33 escuelas pokot y marakwet. Para la final, 240 alumnos de seis escuelas se reunieron en Nairobi, la capital. El coro de la escuela de Kolloa fue el ganador. Según Moses Kilimo, joven marakwet, "después del evento, personas de ambas comunidades se trataban con menos temor porque había nacido cierta confianza entre pokots y marakwets.

 

Actividades de la Cruz Roja en el valle del Kerio desde 1999

  • Excavación manual de 74 pozos.
  • Construcción de 10 tanques para recoger aguas pluviales.
  • Construcción de cuatro sistemas de agua corriente alimentados por gravedad.
  • Construcción de 1.100 letrinas domésticas.
  • Desenlodamiento de 19 diques.
  • Rehabilitación de 40 escuelas.
  • Apoyo a 20 escuelas con material escolar, incluyendo cuadernos y lápices.
  • Programa de comedores escolares durante tres meses para unos 5.000 niños.
  • Construcción de 65 kilómetros de caminos rurales.
  • Construcción de tres edificios para la Sociedad Nacional.
 

Menos tensiones

Por último, el proyecto también propició la instalación de la Cruz Roja Keniata en esta zona alejada. Voluntarios de la Cruz Roja local administran el albergue que acaba de construirse en Kolloa con la idea de utilizar los fondos recaudados para ayudar a la comunidad a mantener y reparar los nuevos pozos y escuelas.

Alfred Petters opina que el proyecto del valle del Kerio ha dejado algunas enseñanzas interesantes para futuras intervenciones de la Cruz Roja en este campo. También subraya la necesidad de ser flexibles, de estar dispuestos a adaptar rápidamente los proyectos a los cambios de un entorno a menudo inestable y preconiza la idea de abordar las cuestiones económicas como medio indirecto de neutralizar el conflicto: "Por lo general, se considera que los agresores son los pokots, pero tampoco hay que olvidar que son muchos más pobres que los marakwets y, por eso, asignamos más recursos en sus zonas. La verdad es que muchos marakwets comprenden este proceder, porque, a su juicio, contribuye a menguar tensiones.

Los problemas del valle del Kerio distan de haberse resuelto y subsiste el peligro de conflictos, sobre todo cuando los períodos de sequía agotan prácticamente los escasos recursos de la zona. Aun así, hay algo positivo ya que, al parecer, tanto los pokots como los marakwets están convencidos de que la Cruz Roja ha tenido una influencia benéfica en la situación. Ahora depende de las comunidades demostrar que pueden utilizar los nuevos pozos, diques y escuelas para que el valle del Kerio crezca sin conflictos.

Alfred Petters murió el 26 de febrerio en un accidente de tráfico en Kenya. A pesar de su trágica pérdida, la labor para aportar la paz en el valle del Kerio proseguirá.

 

Florian Westphal
Delegado de comunicación del CICR en Nairobi.



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