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Nuevo liderato
Jean Milligan


Juan Manuel Suárez

Don Juan Manuel Suárez del Toro Rivero, Presidente de la Federación, detalla sus prioridades para la organización y evoca sus 30 años de carrera en la Cruz Roja Española.

¿Cuáles han sido sus motivaciones para la candidatura a la Presidencia de la Federación?

Muy fundamentalmente, mi candidatura surge de la propuesta de otras Sociedades Nacionales. Me animan a trasladar a la Federación el empeño con que veníamos trabajando en Cruz Roja Española por el estrechamiento de vínculos de colaboración entre todos los componentes de nuestro Movimiento, en orden a homogeneizar capacidades para el desarrollo de nuestro objetivos compartidos.

En lo personal, ha pesado mucho el apoyo de mi familia para que decidiera asumir lo que considero un honor y una enorme responsabilidad.

En su discurso ante la Asamblea General, indicó su visión "de una Federación que piensa, intelectualiza y después actúa". ¿Me puede explicar lo que se sobreentiende con ello?

La complejidad y envergadura actual de nuestra misión humanitaria requiere un análisis y contextualización permanentes de las realidades a que nos enfrentamos. La agilidad y, sobre todo, la eficacia y efectividad de nuestra labor exigen una evaluación rigurosa de nuestras cualificaciones, capacidades y disponibilidades.

La presidencia de una organización de tanta envergadura representa un reto. ¿Cuáles son para usted personalmente los retos que cuenta obtener durante su mandato? ¿Cuáles son las cualidades que cree que posee y puede utilizar para conseguir sus objetivos?

El programa de mi candidatura expresa, en primer lugar, la necesidad de procurar el fortalecimiento de aquellas Sociedades Nacionales que cuentan con menos posibilidades, promoviendo la colaboración entre todas las que son integrantes de la Federación.

También vamos a trabajar para que la Federación siga siendo una voz autorizada y referencia mundial en cuantos foros aborden temas generales o sectoriales de índole humanitaria. La Federación debe hacer oír su opinión, presentándose como la alternativa para el desarrollo y promoviendo nuestros ideales solidarios.

Al margen de cualidades personales, creo que para avanzar hacia este objetivo general voy a necesitar la ayuda de cuantos componemos la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

¿Cuáles son sus prioridades para la Secretaría de la Federación? ¿Piensa usted modificar la estructura?


Mi deseo es que tanto la Secretaría como el resto de la estructura de la sede en Ginebra, como las delegaciones regionales, como los órganos de gobierno sincronicemos nuestras respectivas responsabilidades. Mi propósito es que engranemos la maquinaría más adecuada para materializar el mandato que las Sociedades Nacionales han expresado en la Asamblea General.
Y no quiero dejar de agradecer al conjunto del personal de nuestra sede la colaboración que, desde el primer momento, me ha ofrecido, así como expresar mi reconocimiento a su trabajo muchas veces complejo.

Una de sus primeras misiones de Presidente de la Federación fue ir a Israel y los Territorios Ocupados, después de los acontecimientos de abril, ¿puede darnos sus impresiones?

En primer lugar, creo que las soluciones han de encontrarse a través del diálogo. En una situación tan dramática como esa, quise, estar con nuestros voluntarios y ofrecerles mi apoyo personal y el respaldo de la Federación. A la Media Luna Roja Palestina y a la Magen David Adom, de Israel, les dije que tenían que cooperar estrechamente conforme a los principios fundamentales que todos compartimos. Huelga decir que nuestra principal prioridad es prestar asistencia a las víctimas, y ofrecí mi plena cooperación al CICR.

 

 

La mayoría de los lectores de Cruz Roja, Media Luna Roja son voluntarios, ¿cuál es su mensaje para ellos?

Quisiera decirles lo mucho que me honra representar a quienes ofrecen lo mejor de sí a cuantos sufren, a quienes encarnan, en fin, lo mejor del ser humano.

Decirles también que me propongo convertir sus ilusiones humanitarias en realidades, ilusiones de las cuales la Cruz Roja y la Media Luna Roja no pueden prescindir. Y les invito a todos a ser ambiciosos a la hora de plantearnos metas humanitarias.

La promoción de voluntarios, ¿será una de las prioridades de su mandato?

Entiendo que la Cruz Roja y la Media Luna Roja no denominan otra cosa que la entrega de sus voluntarias y voluntarios al compromiso humanitario. Tanto en la Federación como en cada una de las Sociedades Nacionales, al afrontar nuestro presente o planificar nuestro futuro, tenemos que trabajar por y para el voluntariado.

Con ese fin, por una parte, entre todos debemos abrir vías de participación efectiva al voluntariado, de forma que sus inquietudes e ilusiones sean suficientemente atendidas y convenientemente consideradas.

Al tiempo, hemos de esforzarnos en ofrecer compartir el proyecto humanitario universal de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, a cuantas personas en el mundo conciben ya la solidaridad como camino a la convivencia próspera y pacífica.

Al margen de lo que tiene de obvio que en la Cruz Roja y en la Media Luna Roja cualquier persona de cualquier edad tiene su lugar, es preciso promocionar entre los jóvenes nuestros principios y valores. Primero, por la mera extensión de la cultura de tolerancia que asumimos como uno de nuestros objetivos, y también por la pervivencia futura de la labor humanitaria del Movimiento.

Regresemos a la época del comienzo de su compromiso con la Cruz Roja Española. ¿Cuándo y por qué se decide a ingresar como voluntario?

Cuando tenía 18 años, Cruz Roja fue la opción que yo elegí para canalizar las inquietudes por cambiar esas realidades injustas, que, siendo joven, observas con toda impaciencia. Muy pronto comprobé que el trabajo voluntario satisfacía mis expectativas, en el sentido de que era posible ayudar a las personas directamente y que el efecto era inmediato.

¿Cuál es el recuerdo que más le ha marcado en esa época?

A lo largo de todos estos años son muchas las personas y situaciones que me han impactado, pero especialmente los ejemplos de coraje individuales o colectivos para enfrentarse y vencer a terribles realidades de adversidad.
Determinante para mí, fueron mis primeras experiencias en cooperación internacional en Senegal y en Guinea Ecuatorial. Allí, constaté la trascendencia de que personas de diferentes culturas, credos y opiniones, compartiendo principios, nuestros Principios Fundamentales, coincidiéramos en el objetivo de trabajar para transformar las realidades de sufrimiento humano.

¿Cuáles han sido sus realizaciones más importantes de toda su carrera en la Cruz Roja Española?

Pues creo, en resumidas cuentas, que en estos años lo más importante ha sido ir ganando la confianza y el interés de los ciudadanos españoles en nuestro trabajo. Ello se ha traducido directamente en un apoyo efectivo para desarrollar nuestras tareas humanitarias. Volviendo a lo anterior, los logros corresponden al voluntariado, cuyo esfuerzo es el que ha venido percibiendo el ciudadano.

 

 

¿Puede describirnos el hombre que es usted? ¿Cuáles son sus motivaciones y cuáles son para usted los valores más importantes?

Soy un convencido de que siempre se puede hacer algo por mejorar las cosas, y en la Cruz Roja he comprobado que muchos piensan lo mismo. No me gusta, por tanto, la resignación, y aprecio la capacidad de ver el lado positivo de las cosas. Creo que en el diálogo están todas las soluciones a cualquier conflicto y aprecio mucho la sinceridad. En lo personal, valoro mucho la familia, como espacio para compartir sentimientos e ilusiones, y la fortuna de disfrutar de amistades profundas.

Cuando estamos a principios de un nuevo siglo, ¿cuáles son las cuestiones prioritarias que la Federación debe afrontar y cuál debe ser su prioridad absoluta?
Su prioridad absoluta, como desde su origen, es seguir adecuando su funcionamiento, capacidad y recursos a las crecientes demandas humanitarias. Tenemos la responsabilidad de hacer lo imposible para evitar el sufrimiento de las personas, y trabajar por garantizar la existencia digna de todos.

Semblanza de un voluntario

Juan Manuel Suárez del Toro Rivero es miembro activo del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desde que ingresara a la Cruz Roja de la Juventud de la sección Gran Canaria en 1971. Tras haber ocupado varios cargos, asumió la presidencia de la Cruz Roja Española en junio de 1994.

Ingeniero Superior Industrial, fue profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, es director de una empresa de servicios de transporte público, y ha desarrollado toda su actividad de proyección pública en el seno del Movimiento donde ocupó sucesivamente los cargos de Director de la Juventud, Vicepresidente y Presidente de la Asamblea Provincial de Las Palmas, Presidente de la sección de las Islas Canarias, de la Cruz Roja Española, miembro del Comité Nacional, Vicepresidente y Presidente Nacional. Además, fue galardonado con la Medalla de Oro de la Cruz Roja Española y la Gran Cruz del Ministerio de Defensa, de España por su contribución a las operaciones humanitarias. Don Juan Manuel Suárez del Toro Rivero es casado y padre de dos hijas.

Entrevista de Jean Milligan



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