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Responsabilidad empresarial - ¿Qué significa para la acción humanitaria?
Gilles Carbonnier y Marie-Servane Desjonquères


En zonas de conflicto armado, las compañías petroleras suelen recurrir al ejército o a empresas privadas de seguridad para proteger a su personal y sus instalaciones.

Recientemente el CICR ha entablado el diálogo con empresas que operan en zonas de conflicto armado. La meta es promover los principios humanitarios fundamentales entre estos actores influyentes para garantizar una mayor protección a las poblaciones afectadas por la guerra.

Diamantes de amor, no de guerra" fue el lema utilizado para el Día de San Valentín, en una campaña organizada por varias organizaciones no gubernamentales para prohibir los "diamantes de conflictos armados". Varios estudios han revelado que los ingresos generados por la minería o el petróleo pueden ser un factor de conflicto. Además, tras la reciente ola de fusiones y adquisiciones, algunas em-presas se han transformado en gigantes mundiales cuyo ingresos superan el producto nacional bruto de varios países en desarrollo.

Hoy en día, el comportamiento y las actividades de empresas del mundo entero son analizados minuciosamente y el concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) está cobrando cada vez más importancia. Según sus partidarios, esa responsabilidad exige que se atienda a la repercusión de la actividad económica para todas las partes interesadas -trabajadores, proveedores y comunidades-, no sólo para los accionistas.

Varias empresas adoptaron códigos de conducta voluntarios y financian programas de "desarrollo social" en las comunidades donde operan. Por ejemplo, en los principios voluntarios sobre seguridad y derechos humanos, propuestos por los gobiernos británico y estadounidense se exhorta a las compañías mineras y petroleras a respetar y fomentar la observancia de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario (DIH).

¿Metas diferentes, intereses comunes?

Seamos realistas, el objetivo principal de las empresas es ganar dinero. Sin embargo, varios factores han llevado a los empresarios a considerar seriamente su responsabilidad social y entablar el diálogo con organizaciones humanitarias.

En primer lugar, a toda empresa le interesa mucho gozar de buena reputación, de ahí que reducir al mínimo el riesgo de mancharla, varias multinacionales hayan aceptado respetar una serie de normas internacionales. En segundo lugar, el carácter de algunas actividades conlleva inversiones a largo plazo en zonas de conflicto (por ejemplo, Indonesia, el Caúcaso meridional y África occidental). Por lo tanto a las empresas les conviene tener relaciones armoniosas con las comunidades locales para garantizar la continuidad de sus actividades y la seguridad de su personal. Por último, los pleitos contra las empresas que operan en zonas de conflicto están en aumento. Varias empresas tienen que responder a acusaciones de colusión activa o pasiva en violaciones de derechos humanos perpetradas en Nigeria e Indonesia.

El objetivo primordial del diálogo del CICR con el mundo empresarial es lograr que los autores de violencia respeten más las normas humanitarias para que la población afectada esté mejor protegida. El diálogo versa principalmente sobre tres puntos: promoción del DIH, sobre todo en lo que respecta al personal de seguridad; sensibilización de las empresas en cuanto a las preocupaciones concretas del CICR en el terreno, con la esperanza de que ejerzan una influencia favorable en aquellos con quienes que tratan, e intercambio de información sobre temas tales como la situación socioeconómica, los servicios públicos, la infraestructura, etc.

El CICR no se pronuncia respecto a las empresas, sólo procura ampliar el alcance de su mensaje humanitario, entablando un diálogo constructivo con todos aquellos que pueden influir en la vida de las víctimas. Este diálogo no se limita a los directores de empresa, ya que también engloba a dirigentes de sindicatos y asociaciones profesionales. Gracias a ello, el CICR puede evaluar mejor la dimensión económica de una situación determinada, lo que le permite pulir el análisis para definir mejor sus programas.



Fuente: Committee for Development Aid, OECD http://www.oecd.org/dac/stats/

 

Nuevos retos

En las relaciones entre el mundo empresarial y los organismos humanitarios persisten estereotipos bien arraigados: el interlocutor humanitario es idealista e ingenuo, y el hombre de negocios, codicioso y arrogante. De ahí la importancia de propiciar el entendimiento mutuo.

A la hora de iniciar contactos con el mundo empresarial, el CICR procura no caer en determinadas trampas, asegurándose de que ese diálogo no se utilice con fines publicitarios, lo que podría tener un efecto negativo en su acción humanitaria. Paralelamente, el CICR redobla sus esfuerzos con los Estados signatarios de los Convenios de Ginebra, que deben garantizar el respeto del DIH, y apoya las iniciativas nacionales e internacionales para fomentar la "responsabilidad humanitaria de las empresas".

En general, los actores económicos no conocen muy bien la diferencia entre los distintos componentes del Movimiento. Por consiguiente, hay que felicitarse de la estrategia aprobada por el Consejo de Delegados en noviembre de 2001, en la que se exhorta al Movimiento a intensificar el diálogo con las empresas acerca de la incidencia humanitaria de sus actividades y a establecer criterios éticos para elegir a sus asociados. Algunas empresas ya han establecido asociaciones con algún componente del Movimiento. Si una de ellas tiene instalaciones en un país en guerra y uno de los beligerantes las considera objetivo militar, se corre el riesgo de que la confusión comprometa la capacidad del CICR de actuar en favor de las víctimas. Por lo tanto, la nueva estrategia deberá aportar mayor coherencia respecto a estos asuntos.

Resultados iniciales

Las empresas y asociaciones con las cuales el CICR se ha puesto en contacto estos dos últimos años aceptaron entablar el diálogo según esos lineamientos y al nivel más alto. Además, muchas se propusieron entender mejor los principios humanitarios fundamentales, sobre todo en lo que se refiere a su personal de seguridad. El CICR entiende centrarse en los aspectos pertinentes del DIH y explicar sus repercusiones operacionales. Por ejemplo, en Colombia se pone el acento en la protección de civiles, la prohibición de desplazamientos forzosos y el principio de proporcionalidad. Algunas empresas han aceptado incluir cláusulas de respeto del DIH en los contratos concluidos con las fuerzas privadas o públicas encargadas de su seguridad.

La iniciativa del CICR se ajusta al marco estratégico del Movimiento y, ha habido intercambios constructivos con varias Sociedades Nacionales. En definitiva, estrechar lazos con el mundo empresarial puede reforzar la capacidad del Movimiento de atender a las víctimas de crisis humanitarias.

 

Gilles Carbonnier y Marie-Servane Desjonquères
Coordinadores de relaciones del CICR con el sector público.



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