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Mar'ie Muhammad, Presidente de la Cruz Roja Indonesia

Jean-François Berger

Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo, con 210 millones de habitantes, está luchando contra las amenazas constantes que pesan sobre su estabilidad a causa de las crisis socioeconómicas y los desastres naturales devastadores. Mar'ie Muhammad, Presidente de la Cruz Roja Indonesia, habla de los retos y los cambios actuales en el país y la Sociedad Nacional.

¿Cuál es la principal limitación para las actividades de la Cruz Roja Indonesia (PMI)?
Nuestra mayor limitación son los recursos humanos. Estamos obrando por consolidar y modernizar nuestra Sociedad Nacional para mejorar nuestros esfuerzos de fortalecimiento de la capacidad en todas las esferas. Esto ha sido el elemento fundamental de todos nuestros programas desde 1999. Actualmente, estamos desa-rrollando nuestros recursos humanos tanto en la sede como en las secciones, y formando voluntarios. Debemos ser honestos y admitir que la Cruz Roja Indonesia está muy a la zaga en lo que respecta a levantar los numerosos retos que se plantean en nuestro país. Francamente, no tenemos ingresos suficientes como para costear nuestras actividades de rutina, lo que constituye otra limitación importante.

¿Pero dispondrán de algunos bienes, no?
Si, nuestro bien más preciado son los voluntarios. La Cruz Roja no sería nada sin sus voluntarios, especialmente los jóvenes. Pero también en este caso, nos encontramos con un reto, es decir ¿cómo puede la Cruz Roja atender mejor y ayudar a quienes le ayudan a título voluntario? La mayor parte de nuestros voluntarios tienen entre 15 y 25 años. Muchos son liceales o estudiantes universitarios y, por lo general, no son de familias adineradas. Por consiguiente, hay que darles alguna remuneración, de lo contrario, no pueden pagarse el transporte ni las comidas.

¿En su opinión, cuál es el cambio más importante operado en la Sociedad Nacional desde su elección al puesto de presidente hace tres años?
Nuestra Sociedad Nacional cuenta con más de 300 secciones. Hace tres años, menos de 40 por ciento eran secciones realmente activas, mientras que las restantes estaban inactivas o bastante adormecidas. Ahora, podemos decir que 60 por ciento de las secciones son activas.

¿En su opinión, cuál es el cambio más importante operado en la Sociedad Nacional desde su elección al puesto de presidente hace tres años?
Nuestra Sociedad Nacional cuenta con más de 300 secciones. Hace tres años, menos de 40 por ciento eran secciones realmente activas, mientras que las restantes estaban inactivas o bastante adormecidas. Ahora, podemos decir que 60 por ciento de las secciones son activas.

Si se proponer fortalecer la capacidad de la PMI, tiene que contar con el apoyo de la gente…
Una de nuestras prioridades es mejorar nuestra imagen en Indonesia y en la comunidad internacional. Por ejemplo, durante las graves inundaciones en Yakarta y después del sismo en Bengkulu, abrimos varios comedores de campaña y ofrecimos refugio a las víctimas de estos desastres. Estas acciones generaron comprensión y el apoyo espontáneo del pueblo indonesio y de organizaciones internacionales como el CICR y la Federación.

La PMI cumple una función importante en la organización de los servicios de sangre a escala nacional. ¿Qué tal van las cosas en esa esfera?
Seguimos siendo la única institución encargada por el gobierno de supervisar el servicio de transfusión de sangre en todo el país. Proveemos sangre a los hospitales, pero también en este caso, estamos ante un importante reto. Lamentablemente, nuestro equipo es obsoleto e insuficiente. Me preocupa mucho la calidad de nuestro servicio de transfusión de sangre y pedí ayuda a la Cruz Roja Japonesa que administra casi 100 hospitales. También estamos examinando la posibilidad de una relación comercial con la Cruz Roja Australiana en lo que respecta a estos servicios.

¿Cuál es la estrategia de la PMI para prevenir la propagación del VIH/SIDA y atender a quienes han contraido el virus?
Garantizamos la inocuidad de las transfusiones sanguíneas; hacemos los exámenes correspondientes a los donantes de sangre; ofrecemos atención a domicilio a personas que viven con el VIH/SIDA; llevamos a cabo programas de formación interpares para mujeres y jóvenes, y luchamos contra la discriminación. Actualmente, se estima que 60 por ciento de las personas que viven con el VIH/SIDA en Indonesia consumen drogas por vía intravenosa. Para combatir la drogadicción, hemos formado a nuestros voluntarios que se encargan de informar a sus comunidades sobre los numerosos peligros que entraña, y en particular, el hecho de compartir las jeringas.

 
 

La PMI participa activamente en el frente humanitario de Aceh, es decir, ocupándose de las víctimas mortales. ¿Cuáles son los límites de esa participación, principalmente en lo que se refiere a la seguridad?
Mientras el Movimiento Aceh Libre y el gobierno acepten nuestros servicios y nuestra presencia, haremos todo lo que esté a nuestro alcance. Como sabrá, numerosas víctimas quedan sin identificar, de manera que nuestros equipos van sobre el terreno para identificar a las víctimas de la violencia. Hemos encontrado algunos problemas, pero desde que hemos sistematizado los procedimientos de intervención, hay más seguridad. Junto con el CICR también hemos impartido nociones de derecho internacional humanitario a las fuerzas armadas y la policía. Es un proceso intensivo que engloba a todas las secciones y todos los voluntarios de Aceh. La motivación de estos voluntarios es un factor fundamental en el terreno.

A Indonesia siguen afluyendo refugiados del mar, ¿qué función cumple la PMI al respecto?
Estos refugiados llegan de Afganistán, Irak, Irán y Somalia. Buscan asilo por conducto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Tras un acuerdo con este último, la PMI ayuda a quienes tienen estatuto de refugiados a procurarse el tratamiento médico adecuado.

Indonesia tiene la mayor población musulmana del mundo y su Sociedad Nacional utiliza el emblema de la cruz roja. ¿Eso no puede crear problemas?
No, no crea ningún problema. Ahora bien, hay algunos grupos minoritarios, no en el seno de la PMI, que se preguntan por qué un país con mayoría de musulmanes utiliza la cruz roja en lugar de la media luna roja. Les suelo decir que lo más importante no es el emblema sino nuestra capacidad de atender a la gente. Hasta la fecha, las normas del gobierno estipulan que la Cruz Roja Indonesia debe utilizar el emblema de la cruz roja y que este emblema gozará de protección. He conversado con varios ministros que se ocupan de esta cuestión y sé que el gobierno no tiene intención de cambiar nuestro emblema.

¿Qué tipo de cooperación tiene con el Movimiento?
Tenemos buena cooperación con todos los componentes del Movimiento. Tenemos proyectos comunes con la Cruz Roja Australiana, la Cruz Roja Japonesa, la Cruz Roja Neerlandesa, la Cruz Roja de Singapur y varias otras. La colaboración con el CICR y la Federación es excelente. De hecho, aquí, ninguna Gran Muralla China separa a la Federación del CICR ¡Espero que tampoco haya ninguna gran muralla entre ambas organizaciones en Ginebra!

¿Qué futuro ve para el Movimiento?
Hace 50 años, el Movimiento tenía más o menos el monopolio en la esfera de la asistencia humanitaria. Actualmente, hay miles de ONG que hacen la misma labor situándonos en un entorno mundial sumamente competitivo. Entonces, ¿qué hacer? Sencillamente, prestar mejores servicios y reducir costos. De hecho, ¡Ginebra es una ciudad muy cara!

¿Que es lo que más valora del mundo actual?
En este país, nunca imaginamos que un día iba a haber tanta gente desplazada y conflictos tan terribles como los de Aceh, Maluku y, antes, Kalimantan. Ahora, valoramos y apoyamos toda iniciativa para encontrar una solución pacífica de los conflictos y la secundamos con nuestras actividades humanitarias. ¡Ya es un buen comienzo!

¿Es optimista?
Soy un optimista consciente.


Entrevista de Jean-François Berger.

Explosión en Balii

LA PMI intervino inmediatamente después del atentado con bomba en Bali, el 12 de octubre, en el que murieron 180 personas y más de 300 resultaron heridas. El Presidente Mar'ie Muhammad coordinó la operación de emergencia; 80 voluntarios de la Sociedad Nacional prestaron primeros auxilios, trasladararon a los heridos al hospital, ayudaron en la tarea de identificación decadáveres y tomaron contacto con las familias de las víctimas. El CICR, la Federación y la Cruz Roja Australiana apoyaron esta rápida operación..



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