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Una emergencia sin precedentes

por Jean Milligan

Más de 20 años después, la epidemia del SIDA sigue ganando terreno. En los próximos 12 meses morirán de esta enfermedad unas 9.000 personas por día. Las organizaciones internacionales, los gobiernos y las instituciones de la sociedad civil, entre ellas el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, aúnan sus esfuerzos para hacer retroceder la pandemia. Con el fin de sensibilizar sobre las repercusiones del SIDA en el mundo y dar a conocer la acción del Movimiento en este frente, Cruz Roja, Media Luna Roja dedica su primera plana a esta emergencia sin precedentes.


Todd Murukai tiene SIDA y está en cama con fiebre y tuberculosis. La delegada de la Cruz Roja de Zimbabwe, Josephine Oliver, da todo el apoyo que puede. "Muchas de las personas que cuidamos han muerto. Es doloroso perder a un amigo pero seguimos trabajando, si no lo hacemos nosotros nadie lo hará. Tenemos que mostrarle a la comunidad que nos importa".

En 1980, había alrededor de 225.000 personas infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del SIDA. Hoy son unos 40 millones. La enfermedad se ha cobrado la vida de más de 25 millones, lo que entraña consecuencias sociales y económicas devastadoras y esto es sólo el principio. Se prevé que otros 3 millones mueran el próximo año. Lo trágico es que son los jóvenes los que más sufren, puesto que el SIDA ataca a la mayoría en la flor de la edad.

Aunque las cifras son escalofriantes, "no son las estadísticas las que deben captar nuestra atención, sino las personas y el verdadero sufrimiento que padecen", se puntualiza en un informe de la Federación sobre el VIH/SIDA. El presidente de la Federación, Juan M. Suárez del Toro, recuerda: "Cuando se ven las dramáticas consecuencias físicas y emocionales en las personas que viven con el VIH/SIDA, sin acceso al tratamiento ni a la atención y confrontadas con la discriminación y el estigma, cuando se ve cómo el SIDA ha diezmado a comunidades enteras, dejando tras de sí sólo huérfanos, se empieza realmente a comprender la magnitud y los efectos de la epidemia. El SIDA y otras enfermedades están destrozando familias y comunidades, y arrebatando a las personas una vida con dignidad y la esperanza de un mañana mejor".

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha movilizado su red mundial para combatir la pandemia. Combinando los programas de educación con las iniciativas de asistencia a domicilio, el Movimiento se encuentra en la primera línea de esta batalla. Pero los esfuerzos a nivel de base de las Sociedades Nacionales, desde Fiji a Malawi, no pueden atajar por sí solos la epidemia. Es indispensable la acción conjunta de los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las personas que viven con el SIDA para no perder esta guerra contra la peor amenaza que se cierne hoy sobre la seguridad y el desarrollo humanos.

Un golpe mortal

El África subsahariana es la región más afectada por la pandemia, con el 70% de los casos de VIH/SIDA del mundo y el 75% de las muertes. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calcula que hoy un niño de 15 años en Botswana tiene un 80% de probabilidades de morir de SIDA. El VIH se propaga en África principalmente a través de las relaciones heterosexuales sin protección; esta propagación es favorecida por el sistema de trabajo migrante, la violencia sexual generalizada y la presencia de otras enfermedades de transmisión sexual sin tratar.

La pobreza agrava la situación limitando el número y el alcance de los programas de prevención, dificultando la labor de los sistemas de salud ya desbordados y haciendo inasequible la mayoría de los tratamientos. Si agregamos a esto la falta de voluntad política de muchos gobiernos y de la comunidad internacional para combatir debidamente el peor desastre de África en sus fases iniciales se tiene la impresión de que las cosas sólo van a empeorar.

Según un estudio realizado por el ING Barings Investment Bank, en 2010 la epidemia del SIDA costará a Sudáfrica 22 mil millones de dólares estadounidenses o el 17% de su producto interno bruto. Jeffrey Sachs, eminente economista de Harvard y hoy asesor de Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, explica: "La sola epidemia puede socavar el desarrollo de África durante la próxima generación".

Si bien el desarrollo económico sufrirá no pocas consecuencias, lo que preocupa a muchos dirigentes de los gobiernos y de la comunidad de ayuda internacional es el alarmante aumento del número de niños huérfanos y vulnerables a causa del SIDA. Actualmente hay en África unos 34 millones de huérfanos y el UNICEF prevé que, a fines del decenio, esta cifra aumente a 42 millones, de los cuales la mitad serán huérfanos debido al SIDA.

Los miembros de las familias ampliadas tratan de asumir la responsabilidad de los niños que han quedado huérfanos tras la muerte de uno de los padres o de ambos, pero las más de las veces la situación los supera y carecen de recursos para cuidarlos como es debido.

Para colmo, la sequía que asola actualmente África meridional exacerba la pandemia del VIH/SIDA. La Federación estima que este año la hambruna amenaza a unos 14,4 millones de personas. Lesotho, Malawi, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe son los países más castigados por la escasez alimentaria, como consecuencia de las malas cosechas, del deterioro económico y de las desacertadas políticas de gobierno. La pandemia del SIDA, que afecta a un 34% de la población adulta en algunos lugares de la región, ha reducido la mano de obra y la producción alimentaria, así como los ingresos en concepto de salarios. Alex de Waal, director de Justice Africa y asesor de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África y el UNICEF, comenta: "Hacemos frente a una nueva variante del hambre: en las sociedades aquejadas por el SIDA, es un hambre más mortal y menos sensible a los tratamientos existentes. La razón es que el SIDA ataca exactamente las capacidades que permiten a las personas resistir al hambre".

 

 

¿Hacia dónde se dirige el virus?

Si bien es cierto que el África subsahariana es hoy la región más azotada por la pandemia, el Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), con sede en los Estados Unidos, pronostica que el número de personas infectadas aumentará drásticamente de aquí a 2010 en otros cinco países. "El incremento se atribuye al hecho de que la enfermedad cundirá en cinco países densamente poblados, a saber: Nigeria, Etiopía, Rusia, India y China, donde el número de infectados pasará de unos 14 a 23 millones actualmente a unos 50 a 75 millones en 2010. Estos cálculos eclipsan los 30 a 35 millones de casos proyectados a fines del decenio en África central y meridional, donde se concentra hoy la enfermedad", según se especifica en el informe del CNI.

Este informe prevé que en 2010 China tenga de 10 a 15 millones de casos de VIH/SIDA y la India de 20 a 25 millones, el máximo calculado para un país. En 2010, según las previsiones Nigeria tendrá de 10 a 15 millones de casos, Etiopía de 7 a 10 millones y Rusia de 5 a 8 millones.

En todos los países, se observa que el aumento de las tasas de infección se debe principalmente a la práctica de relaciones sexuales sin protección y al intercambio de material entre los consumidores de drogas intravenosas. Es un deber, pues, afrontar el problema ya. No obstante, sin una decidida voluntad política será prácticamente imposible contener la marea de la epidemia en estos países de aquí a 2010. "La enfermedad ha cobrado un ritmo inquietante, los servicios de salud son inadecuados y el costo de los programas de educación y de tratamiento es prohibitivo. Los dirigentes de gobierno podrán difícilmente mantener su atención en el VIH/SIDA -lo cual ha sido primordial para detener la enfermedad en Uganda, Tailandia y Brasil- debido a otras cuestiones urgentes y a la falta de grupos de sensibilización respecto del SIDA", se destaca en el informe.

Si bien para algunos hay esperanzas de que los medicamentos antirretrovirales sean más baratos y más asequibles, para muchos en los países en desarrollo el costo del tratamiento sigue siendo demasiado elevado. En el debate sobre los antirretrovirales se ha omitido con apabullante frecuencia el hecho de que a los africanos se les suele negar hasta los medicamentos y tratamientos esenciales para combatir afecciones, como la tuberculosis, las enfermedades diarreicas y las infecciones micóticas de piel y boca. Por ejemplo, muchos beneficiarios del programa de asistencia a domicilio dela Cruz Roja y de la Media Luna Roja sufren de tuberculosis recurrente y resistente a los medicamentos porque han tenido que interrumpir el tratamiento por falta de fármacos. En África, no sirve de nada que los medicamentos para tratar la tuberculosis sean gratuitos cuando no se pueden conseguir.

 

 

La cara de la sequía y el SIDA

En una escuela de la región de Lowveld (Swazilandia), el maestro alaba las virtudes de una dieta equilibrada, factor esencial para evitar las enfermedades, explica a sus alumnos que lo miran boquiabiertos. La mayoría de ellos, con suerte comen una vez al día.

"Ayer sólo comimos en la tarde cuando mami nos preparó un plato de avena", dice Nkosinginphile Mamba, de 13 años, que junto con sus amigos suele pasar todo un día en la escuela con el estómago vacío. Incluso así tienen mucha suerte. La hambruna que afecta a este pequeño reino rodeado por Sudáfrica significa que muchos niños simplemente no van a la escuela. Sus padres empobrecidos tienen que elegir entre dar de comer a la familia o pagar los gastos de la escolaridad. Muchos no pueden hacer ambas cosas.

Nkosinginphile vive en una de las regiones de Swazilandia más duramente azotadas por la sequía que padece África meridional. Tras la última cosecha, se registró una reducción de la producción del 70%, debido tanto a la sequía como al VIH/SIDA.

La madre del muchacho, Busangani Dlamini, explica "Aramos pero no pudimos ocuparnos de los cultivos como era necesario porque mi marido ya estaba muy enfermo".

La familia de Busangani forma parte de los grupos más vulnerables de Swazilandia. Su marido, Samuel, de 34 años, solía trabajar en las minas de Sudáfrica y, como le pagaban relativamente bien, podía mantener fácilmente a sus dos esposas y seis hijos. Pero al igual que más del 38% de la población adulta, Samuel contrajo el virus del SIDA y se está muriendo.

"No me queda dinero", dice con voz cansada desde su cama en la que ha pasado postrado los últimos seis meses, "no puedo alimentar debidamente a mis hijos y es cada vez más difícil enviarlos a la escuela".

La familia depende mucho de las raciones alimentarias de la Cruz Roja pero para poder sobrevivir debe comprar más alimentos, así que queda cada vez menos margen para elegir entre la comida y la educación. Con los 20 dólares estadounidenses anuales que cuesta mandar un niño a la escuela se puede comprar un saco de 50 kilos de maíz, que permitirá alimentar a la familia durante tres semanas.

La Federación Internacional ha comenzado a coordinar una operación de socorro en favor de cinco países para ayudar a las familias que hacen frente a la crisis alimentaria, en la que unos14 millones de personas corren el riesgo de morir de inanición.

Una "dosis" más segura

El comercio de heroína, cuyo itinerario va desde Afganistán hacia el norte pasando por Asia central hasta Rusia, y luego hacia el oeste, ha contribuido a aumentar el consumo de drogas intravenosas en todas estas regiones, creando así lo que hoy es uno de los lugares neurálgicos con respecto a la epidemia del SIDA: Rusia y Europa central.

La Cruz Roja y la Media Luna Roja han intensificado sus programas para ayudar a los drogadictos. Varias Sociedades Nacionales dirigen centros donde se les ofrece intercambio de jeringuillas, el análisis del SIDA gratis y grupos de apoyo. Estos programas, que han integrado una estrategia de reducción del daño, tienen por objeto prestar asistencia a los consumidores de drogas, evitando al mismo tiempo propagar el virus entre la población. Tal como observa la coordinadora de salud de la Cruz Roja de Croacia, Sinisa Zovko: "No se puede separar el VIH de los programas de lucha contra la toxicomanía. Junto con promover un sexo sin riesgo debemos favorecer también una "dosis" más segura".

A pesar de ser una estrategia preventiva de salud pública, la reducción del daño suscita cierta controversia. Algunos impugnan el valor de beneficiar a grupos tan marginados cuyo comportamiento es inaceptable. Sin embargo, la mayoría de los profesionales de la salud señalan que si bien es cierto que la infección por el VIH puede producirse primero entre las personas que viven al margen de la sociedad, no tardará en cundir muy rápidamente y pasar a ser un problema de salud pública generalizado. Zovko explica: "Los drogadictos son miembros de la comunidad. Están enfermos a causa de la adicción y tienen derechos. Mi trabajo consiste en ayudarlos y aconsejarlos, y reducir el riesgo al que están expuestos. Debemos ayudarlos a protegerse y así protegemos al resto de la comunidad".

El derecho al tratamiento

"La mayoría de las personas que viven con el SIDA continuarán quedando al margen de las terapias antirretrovirales indispensables para su vida si no se aportan más recursos al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA", declaró el Dr. Massimo Barra, nuevo representante de las organizaciones no gubernamentales de los países desarrollados ante el Consejo del Fondo Mundial.

Barra, fundador y director de la "Villa Maraini", Fundación de la Cruz Roja Italiana que ha prestado asistencia directa a más de 25.000 consumidores de drogas intravenosas, expresó que las propuestas que el Fondo Mundial ha podido apoyar hasta la fecha sólo proporcionarán terapias antirretrovirales a unas 492.000 personas durante los próximos cinco años, dejando sin atender las necesidades de más de 5 millones de personas.

"Esto es totalmente inaceptable y debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para que la comunidad internacional tome conciencia de que es una vergüenza que tantos seres humanos pierdan la vida cuando en el mercado se dispone de medicamentos asequibles," afirmó el Dr. Barra.

En su opinión, "lo más importante que puede hacer el Fondo Mundial es posibilitar el acceso al tratamiento, de lo contrario condenamos a muerte a millones de personas. Esto es un escándalo y la Cruz Roja no lo puede tolerar. La terapia es un aspecto clave de la prevención, es inaudito que sólo tenga acceso a ella el 5 ó 10% de la población afectada".

 

El problema de la complacencia

Mientras gran parte del mundo en desarrollo sigue luchando para obtener acceso al tratamiento y ampliar los programas de prevención, en Europa occidental y los Estados Unidos la más grave amenaza es la complacencia generalizada y alarmante entre los jóvenes. Como hay nuevos medicamentos que logran prolongar la vida de las personas con el VIH/SIDA, los peligros de la infección ya no parecen ser tan amenazantes para la vida. Como se revela en un reciente estudio de Terrence Higgins Trust, la mayor organización contra el SIDA del Reino Unido, un tercio de los jóvenes de 18 a 24 años del país creen que el VIH/SIDA se puede curar.

Así pues, las tasas de infección van en aumento a causa de la complacencia. En 2001, se diagnosticaron 4.419 casos de SIDA en el Reino Unido, es decir un incremento del 17% con respecto al 2000. El perfil de los infectados va cambiando también. El VIH/SIDA en el Reino Unido ya no es una infección característica de homosexuales y consumidores de drogas por vía intravenosa; se calcula que el 54% de las nuevas infecciones se han dado entre las parejas heterosexuales.

La misma situación se da en los Estados Unidos. Según el Centro Estadounidense para el Control de Enfermedades (CDC), aunque el número de casos de SIDA en el país disminuye, el número de personas que viven con el virus aumenta. "Esta mayor incidencia del VIH en la población significa que no se deben reducir los esfuerzos de prevención, sino redoblarlos", se explica en el informe del CDC.

Para corroborar lo anterior, el centro se apoya en las investigaciones realizadas entre los hombres homosexuales y bisexuales. Observa que los entrevistados se muestran menos alarmados respecto a la amenaza de contraer el virus que en el pasado y "tienen quizás tendencia a correr más riesgos". Afirma que lo más probable es que esto sea cierto también para otros grupos de riesgo que pueden tener relaciones sexuales sin protección pensando que la medicación disponible es eficaz para tratar la infección por el VIH. Como conclusión, el centro advierte: "La verdad es que, pese a los avances médicos, el SIDA sigue siendo una enfermedad grave, y las más de las veces fatal, que requiere tratamientos complejos, onerosos y difíciles. Estos tratamientos no son eficaces para todos".

Un esfuerzo mundial

Si se quiere hacer retroceder la pandemia del SIDA, es necesario afrontar no sólo a la enfermedad, sino también la pobreza, la ignorancia, la estigmatización y la violencia. Se están realizando esfuerzos pero son imprescindibles una mayor voluntad política y una gran movilización de recursos.

Stephen Lewis, enviado especial de ONUSIDA, lo explica con estas palabras: "En tiempos de guerra, salen recursos hasta de abajo de las piedras; piensen tan sólo en la llamada guerra contra el terrorismo, con todos esos miles de millones de dólares que aparecen de la noche a la mañana para vengar las muertes horrendas de tres mil personas. Explíquenme entonces ¿por qué tenemos que andar limosneando unos pocos miles de millones de dólares para prevenir la muerte de más de dos millones de personas por año, año tras año?"

 

Jean Milligan
Redactora de la Federación para la revista Cruz Roja, Media Luna Roja.

Un vistazo a la labor


de la Cruz Roja
y de la
Media Luna Roja


Iniciativas del CICR

El CICR centra sus programas de lucha contra el VIH/SIDA esencialmente en los detenidos, las personas desplazadas, los refugiados, los menores no acompañados, las fuerzas armadas y los heridos de guerra. Como regla general, el CICR lleva a cabo programas basándose en las políticas nacionales contra el SIDA, así como en las pautas del Movimiento y las Naciones Unidas.

En el caso de los detenidos, el CICR colabora estrechamente con organizaciones no gubernamentales locales que dirigen programas en favor de los presos seropositivos. Asimismo, ha elaborado programas de tratamiento y prevención de la tuberculosis, especialmente en el Cáucaso meridional (Georgia, Armenia, Azerbaiyán) y en diversos países de África, donde las cepas multirresistentes de la tuberculosis plantean un problema particularmente grave.

 

Iniciativas de las Sociedades Nacionales

En los 50 países más gravemente afectados por el VIH/SIDA, así como en China, India e Indonesia, el 80% de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja han emprendido nuevos programas, intensificado los proyectos existentes o incorporado la lucha contra el VIH/SIDA en las iniciativas de salud. A continuación se reseñan algunas de ellas.

— En las provincias chinas de Yunán y Xinjiang, la Cruz Roja dirige programas de educación inter pares destinados a los jóvenes. Actualmente, se intensifican programas en otras regiones donde se lanzan iniciativas similares. El año pasado, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, encomió la labor de la Sociedad Nacional.
— La Cruz Roja de Tailandia, organización pionera en la lucha contra la propagación del VIH/SIDA en Asia, administra un dispensario que proporciona asesoramiento y hace pruebas del VIH de manera anónima. El Ministerio de Salud considera el dispensario como un modelo nacional. La Sociedad Nacional ha constituido también un grupo de apoyo para las personas que viven con el VIH/SIDA. En parte gracias a sus esfuerzos, el estigma y la discriminación se han reducido considerablemente en Tailandia.
— En África meridional, donde la sequía y el VIH/SIDA son una amenaza mortal, las Sociedades Nacionales de varios países distribuyen paquetes con víveres y prestan asistencia básica a domicilio.
— En África oriental, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han comenzado a elaborar nuevos programas de lucha contra el SIDA y a ampliar los proyectos existentes.
— Varios miles de personas participaron en las iniciativas de educación de la Cruz Roja en materia de VIH/SIDA en África central. En particular, se puso a disposición de los jóvenes de toda la región programas de educación, foros públicos, obras de teatro, salas de charla y clubes de lucha contra el SIDA. Se iniciaron varios programas de asistencia a domicilio, que brindan atención y apoyo sumamente necesarios a las personas que viven con el virus.
— En 2002, más de 50 Sociedades Nacionales europeas hicieron pública una declaración en la que exhortan a renovar la atención respecto de las necesidades de salud de las personas vulnerables, particularmente las afectadas por el VIH/SIDA y la tuberculosis. Se insta asimismo a aplicar estrategias para reducir el daño, cuando sea necesario.
— Las Sociedades Nacionales de la República Dominicana y de Honduras han dado un buen ejemplo de cómo la colaboración con organizaciones de personas que viven con el VIH/SIDA puede reactivar la respuesta nacional.

Iniciativas de la Federación

La Junta de Gobierno de la Federación aprobó una nueva política sobre el VIH/SIDA, en la que se reafirma el compromiso de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de apoyar e intensificar la labor de prevención, eliminación del estigma, sensibilización, asistencia sanitaria y otros servicios relacionados con el VIH/SIDA, especialmente para los grupos vulnerables.

La Federación ha elaborado directrices con el fin de ayudar a las Sociedades Nacionales a realizar programas de asistencia a domicilio y en favor de los huérfanos y otros niños vulnerables a causa del VIH/SIDA. Se centra en la prevención del SIDA, y colabora estrechamente con las autoridades penitenciarias. Además, ha establecido sólidas asociaciones con organizaciones que trabajan en el ámbito del VIH/SIDA y con instituciones sociales. Una de estas asociaciones es la que se estableció con la Red Mundial de Personas con VIH y SIDA. Un hecho destacado de esta colaboración es la campaña mundial para reducir el estigma y la discriminación "La verdad sobre el SIDA. Pásala...", lanzada el año pasado. Se estableció un marco formal de cooperación con la Organización Panamericana de la Salud, centrado en iniciativas sanitarias conjuntas en la región de América, con el objetivo de ampliar la labor de prevención del VIH/SIDA y aumentar el suministro de sangre sin riesgos. El Fondo para el Desarrollo Internacional de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y varias Sociedades Nacionales de Asia y el Pacífico Sur han aunado sus esfuerzos para intensificar los programas a fin de combatir la propagación de la epidemia en la región.



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