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La crisis alimentaría en Etiopía

La producción de alimentos en Etiopía es un 20% inferior al promedio nacional de los últimos cinco años y un 90% inferior a la registrada en 2001 en las regiones de tierras bajas más afectadas. Según se prevé, la grave escasez de alimentos alcanzará el punto máximo entre finales de la estación seca en marzo y la primera cosecha de 2003 en julio. La crisis alimentaria se debe a los efectos de la pobreza, la sequía extrema y el actual conflicto armado. El CICR está ampliando su acción preventiva de emergencia en el país para asistir a las personas más vulnerables. La acción, cuyo objetivo es brindar ayuda a 800.000 personas como máximo, se está llevando a cabo en estrecha coordinación con otras organizaciones humanitarias nacionales e internacionales, la Federación, la Cruz Roja Etíope, las organizaciones especializadas de las Naciones Unidas, en particular el Programa Mundial de Alimentos (PMA), las ONG que actúan en el país y la Comisión de Preparación y Prevención en Casos de Desastre del Gobierno etíope.


República Centroafricana: rápida respuesta de la Cruz Roja

Apenas unos días después del intento de golpe de Estado en la República Centroafricana, el 25 de octubre de 2002, el CICR y la Cruz Roja Nacional se movilizaron y aunaron sus fuerzas para socorrer a las víctimas de los enfrentamientos. Con el apoyo del CICR, los dirigentes de la Sociedad Nacional capacitaron a varios grupos de voluntarios para que desempeñaran las tareas más urgentes. Una de ellas fue exhumar y volver a enterrar a unos 20 cadáveres que habían sido sepultados apresuradamente y podían presentar un riesgo de contaminación para las fuentes de agua potable. Asimismo, como medida preventiva, los voluntarios de la Cruz Roja procedieron a limpiar y desinfectar más de 200 pozos. Entre tanto, otros voluntarios se encargaron de evaluar las necesidades de las personas cuyas casas habían sido saqueadas o dañadas por los combates, así como las de las personas que huyeron a otros barrios más seguros de la capital Bangui. Más de 4.000 personas recibieron mantas, baldes, jabones y láminas de plástico.


Un oasis de paz en África

Desde 1996, la Cruz Roja de Tanzanía, con el apoyo de la Federación, viene propocionando servicios de salud, agua y saneamiento a más de medio millón de refugiados que viven en 14 campamentos diferentes en Tanzanía.

Tanzanía tiene una magnífica historia por lo que respecta a recibir refugiados. Mientras la mayoría de los ocho países vecinos han sufrido guerras civiles, Tanzanía ha sido un oasis de relativa paz y estabilidad política.

Al mismo tiempo es una de las naciones más pobres del mundo, donde la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza. La presencia de unos 670.000 refugiados se ha convertido, pues, en una pesada carga, sobre todo en la zona de Kigoma, donde representan un tercio de la población.

"En Europa se niega el acceso a los refugiados, porque se les considera una gran carga. Esto es cierto, pero tenemos la obligación de acogerlos. A pesar de que no somos un país rico, lo hemos venido haciendo hasta ahora. Pero, decididamente, necesitamos la ayuda exterior", explica el secretario general de la Cruz Roja de Tanzanía, Adam Kimbisa.

En el llamamiento anual de la Federación para 2003, se comprueba que Tanzanía es el país africano que ha recibido la mayor asignación de fondos, es decir 4,2 millones de dólares estadounidenses. Gran parte de esta suma se destinará a ayudar a los refugiados.


Un esfuerzo conjunto

La Cruz Roja Dominicana y la Cruz Roja de Haití se han propuesto cruzar su frontera común para brindar asistencia a las víctimas de los desastres naturales.

A fines del año pasado, un equipo de la Cruz Roja de Haití llegó a Santo Domingo, la capital de la vecina República Dominicana, para suministrar utensilios de cocina y otros artículos a las víctimas de las inundaciones y los desprendimientos de tierra en el sudoeste de Haití. Gracias a los fondos donados localmente, el equipo haitiano pudo comprar los socorros necesarios, con la ayuda de la Cruz Roja Dominicana.

Es la última de una serie de iniciativas cada vez más numerosas destinadas a estrechar la cooperación entre estas dos Sociedades Nacionales, cuyos países comparten la isla Española, situada en el noroeste del Caribe. Además de tener la misma ubicación geográfica, ambos países deben afrontar problemas comunes, como una tasa de infección por el VIH en vertiginoso aumento (Haití es el país más gravemente afectado del Caribe), zonas de extrema pobreza y una exposición a los desastres naturales periódicos, como la temporada anual de huracanes. En 2001 y 2002, los distritos meridionales de Haití fueron asolados por las tormentas tropicales y los huracanes, y la reciente visita a Santo Domingo del equipo de Haití forma parte de la respuesta a estos desastres.


La línea de la vida en Somalia

La esperanza de vida en Somalia es de 47 años; mueren 45 mujeres somalíes por día debido a complicaciones durante el parto o el embarazo; sólo uno de cada diez niños es vacunado contra las principales enfermedades; se registran 15.000 nuevos casos de tuberculosis por año.

No cabría esperar otras cifras de un país asolado por más de un decenio de guerra. Sin embargo, podrían ser peores si no fuera por una red nacional de 49 dispensarios de la Media Luna Roja, que representan la única fuente fiable de atención básica de salud para miles de somalíes.

"En un país sin una infraestructura sanitaria y con los peores indicadores de salud del mundo, la labor de la Media Luna Roja Somalí es inestimable, pues beneficia a cerca de un millón de personas por año", señaló Ahmed Gizo, jefe de la delegación de la Federación en Somalia.

Estas palabras las pronunció en una reunión sobre los servicios comunitarios de salud en Somalia, organizada en Nairobi bajo los auspicios de la Media Luna Roja Somalí, la Federación y el Banco Mundial. A esta reunión, la primera en su género, asistieron representantes de organizaciones de las Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales, así como miembros de la comunidad diplomática.

Se considera que es un paso importante para establecer lazos de colaboración más estrechos con miras a crear un sistema de salud coherente y sostenible en Somalia. "Sin una red pública de salud apropiada y extensa, las condiciones seguirán siendo deplorables e incluso podrían deteriorarse si los programas de salud poco sostenibles impulsados por entidades externas son abandonados o interrumpidos", advirtió Nur Hassan Hussein, secretario general de la Media Luna Roja Somalí.


Lider en primeros auxilios

La Cruz Roja Británica ha previsto iniciar un vasto proyecto de formación en primeros auxilios que abarcará todo el territorio del Reino Unido de aquí a 2006. Se calcula que el 40% de esta formación se impartirá mediante modelos de desarrollo comunitario.

El desarrollo comunitario consiste en seleccionar comunidades y personas que recibirán la formación en primeros auxilios según su grado de vulnerabilidad y de exclusión. Las comunidades vulnerables y excluidas -por ejemplo los grupos con necesidades especiales y las comunidades étnicas- suelen ser más sensibles debido a sus circunstancias, y en ellas los accidentes ocurren con mayor frecuencia.

Este método de formación en primeros auxilios implicará, en general, determinar un grupo beneficiario, realizar una actividad piloto y después extender el aprendizaje a otras zonas con necesidades similares.

Por ejemplo, la Cruz Roja Británica ha trazado programas piloto de formación para promover los primeros auxilios entre jóvenes con necesidades especiales. Ya hay siete lugares piloto asegurados, entre ellos uno en Leicester donde hay un grupo de jóvenes con necesidades especiales y uno en Edimburgo que comprende una escuela para jóvenes con problemas auditivos; a éstos seguirán otros dos en Lanarkshire y en Irlanda del Norte.

La enseñanza de primeros auxilios comunitarios a los grupos étnicos contribuirá a reducir el número de accidentes, las enfermedades y las muertes; a mitigar los efectos de la exclusión y a abordar las desigualdades sanitarias; a ayudar a las comunidades a consolidar su capacidad y a tomar conciencia de la vulnerabilidad de la comunidad.

 
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