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Una niñez truncada

Por Abu Bakr Gamanga - Virginia de la Guardia

Los niños se han llevado la peor parte de los 13 años de conflicto en los países de la Unión del Río Mano: Guinea, Liberia y Sierra Leona. A menudo separados de los padres que huyen de la violencia, algunos viven en campamentos sin nadie que se ocupe de ellos. Otros muchos son secuestrados y reclutados como niños soldados o, en el caso de las niñas, obligadas a convertirse en niñas novias.


Campamento de Boreah: Antes de partir, Safeea (camiseta y pantalón corto negros) y Aiah (camisa blanca y pantalón negro) posan con la familia que se ha ocupado de ellos.

 

El número de niños no acompañados que huyen de Côte d'Ivoire a Liberia y Guinea y de Liberia a Sierra Leona y Guinea aumentó con la escalada de la lucha en Côte d'Ivoire y el recrudecimiento de las tensiones en Liberia. Una situación similar en Sierra Leona durante los años de la guerra (1991-2001) tuvo como consecuencia una gran afluencia de sierraleoneses a Guinea y Liberia. Esta atmósfera de inseguridad agrava la cuestión del restablecimiento del contacto entre familiares en la subregión y hace difícil o incluso imposible la reunión de los niños no acompañados con sus familias, ya que muchos lugares de origen son demasiado peligrosos e inaccesibles.

El CICR estableció inicialmente una delegación en Zimmi, al sureste de Sierra Leona, para facilitar el intercambio de noticias familiares a los refugiados liberianos que huyeron de su país después que se desató la lucha en 1990. Colaborando estrechamente con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de esta subregión asediada, el servicio se extiende hoy por todos los Estados de la Unión del Río Mano y Côte d'Ivoire. Desde febrero de 2001, en la subregión se utiliza un pequeño avión Beechcraft para realizar la tarea de reunir a los niños con sus familiares.

Víctimas de abuso

Aiah Alieu, Safeea y Agnes, de 10, 14 y 17 años, son niños sierraleoneses no acompañados que se refugiaron en Guinea a principios de los años noventa. Agnes tenía seis años cuando quedó separada primeramente de su padre después de un ataque perpetrado en 1992 en Yengema, este de Sierra Leona. En medio de la confusión total huyó junto con su madre y su hermano menor a Bunumbu, que fue atacado incluso antes que la familia desplazada pudiera establecerse. "Cuando los rebeldes nos atacaron me fui sola de la ciudad dejando atrás a mi madre y mi hermano. Una mujer desconocida me encontró en el camino y me trajo a la ciudad de Kailahun. De Kailahun vinimos a Kolahun, donde estuvimos un año hasta que los soldados llegaron y me trasladaron a Voinjama. En Voinjama me llevaron presa junto con otras mujeres. Los vi matar a algunas mujeres".

Después de un año Agnes intentó fugarse pero los rebeldes la encontraron en Kolahun donde "derritieron caucho bajo mis pies para que no volviera a escaparme". La obligaron a quedarse con ellos cuatro años. Fue mientras curaba sus heridas cuando tuvo la suerte de escapar a un campamento de refugiados situado en la prefectura de Gueckedu de Guinea.

 

La historia de Agnes resume el indecible dolor que sufren los niños, especialmente las niñas, en los conflictos que tiene lugar en África occidental. La mayoría de ellos se quedan en los campamentos de refugiados con familias adoptivas que suelen considerarlos nada más que como un medio para obtener más asistencia y como fuente de mano de obra familiar gratis. En consecuencia, las familias adoptivas prefieren que los niõs sierraleoneses no se reúnan con sus familias puesto que esto significa la pérdida de la mercancía. A los padres de Agnes los mataron en la guerra y el hermano menor, Safeea Pessima, murió en Bunumbu por falta de medicamentos". Agnes, víctima de una agresión sexual, quedó embarazada en el campamento de refugiados de Gueckedu. Ahora está criando sola a su hija de dos años. Los disturbios que agitaron la parte oriental de Guinea en 2001 llevaron al ACNUR a evacuar a los refugiados sierraleoneses a Albadaria, en Guinea. Unos 200 niños sierraleoneses no acompañados se encuentran todavía en campamentos de refugiados en Guinea. Los campamentos de Boreah, Kountaya, Telikoro y Sembakounya albergan a más de 45.000 refugiados, la mayoría de los cuales son sierraleoneses. Voluntarios de la Cruz Roja se juntaron con Agnes y su hija, Safeea M'bayo, y Aiah Alieu en el campamento de refugiados de Boreah en la víspera de su partida para reunirse definitivamente con sus familias.


Delegados de búsqueda del CICR entrevistando
a menores no acompañados sierraleoneses.

Un largo camino

Encargado de la búsqueda de las familias y la reunión transfronteriza de los menores que están en los campamentos, el CICR facilita el intercambio de noticias familiares entre los residentes de estos centros. Pero el proceso de reunión es largo y difícil. "Empieza con la identificación de los menores por parte de los delegados en los campamentos. Después de un registro previo realizamos entrevistas antes de tomar la decisión de registrar o no a un niño para la reunión con sus familiares" explica Zarvan Owsia, delegado del CICR a cargo de los campamentos en Albadaria.

La ardua tarea de buscar a los padres o parientes empieza con el intercambio de un mensaje de Cruz Roja entre el niño y la familia una vez registrados el nombre y la edad del niño, los nombres de los padres y las direcciones anteriores y actuales. Se adjunta al mensaje una foto de cada niño para facilitar la identificación. Idrisa Kanu, jefe de las actividades de búsqueda en Freetown, explica qué se hace en caso de que fracase la búsqueda de un progenitor: "Investigamos en el pueblo de origen del niño donde hablamos con los dirigentes de la comunidad y religiosos que pueden darnos información útil". También se pueden exhibir carteles con fotos de los niños en campamentos de refugiados y lugares públicos como mercados, escuelas u hospitales; difundir los nombres por las radios locales y alentar a los padres que buscan a sus hijos a ponerse en contacto con la oficina del CICR o de la Cruz Roja más próxima. En 115 lugares de Liberia se exhiben actualmente cientos de carteles.

En Sierra Leona muchas organizaciones de protección a la infancia y de búsqueda a nivel de distritos, financiadas por el UNICEF y coordinadas por la Secretaría de Protección del Ministerio de Bienestar Social y Asistencia a la Mujer y a los Niños, hacen el seguimiento de todos los niños reunidos con su familia para asistirlos en su reintegración.

Agnes, Safeea y la pequeña Aiah llegaron por fin a sus destinos, después de pasar un par de días en centros infantiles transitorios de Guinea y Sierra Leona. Para Agnes las emociones fueron muy hondas. Dejó el hogar siendo una niña y volvía como madre, tras soportar años de abuso extremo. Trata de mirar hacia el futuro y está deseando estudiar.

Abu Bakr Gamanga - Virginia de la Guardia
Delegados de comunicación del CICR en Sierra Leona.

 


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