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La dignidad humana ante todo

por Ian Piper

La XXVIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se celebrará en Ginebra, la primera semana de diciembre. Cruz Roja, Media Luna Roja echa un vistazo a los diversos temas que examinarán sus participantes.


EN el lema de la XXVIII Conferencia Internacional, “Proteger la dignidad humana”, se resume lo que, en opinión de muchos en el Movimiento, es de lo que se ocupa la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Sin embargo, lograr que de un lema salga una conferencia que aporte realmente un cambio en la vida de las personas no es tarea fácil. En los próximos meses y durante la Conferencia misma, el objetivo será garantizar que el resultado sea práctico, responda a los problemas que el Movimiento ha determinado y sea viable. Hay que hacer que la relación única que existe entre los gobiernos y la Cruz Roja y la Media Luna Roja sirva a los intereses de las personas vulnerables en todo el mundo.

Un análisis desolador de las realidades actuales

En primer lugar, el CICR, la Federación Internacional y la Comisión Permanente con el apoyo del Grupo de Embajadores en Ginebra encargado de asesorar sobre la preparación de la Conferencia, definieron lo que a su juicio son las preocupaciones que se plantean a la comunidad internacional en el plano humanitario.

Su análisis es desolador. Hay una falta casi total de respeto por la dignidad humana y los derechos humanos. A menudo es difícil tener acceso a las personas afectadas por un conflicto armado u otros desastres, y se cometen demasiadas violaciones graves del derecho internacional humanitario.

La dignidad humana de las personas civiles en los territorios ocupados y de los detenidos también se encuentra amenazada. La pobreza y la desigualdad hacen correr mayor peligro a las personas ante las enfermedades y los desastres, negándoles el derecho a la vida, a la salud y a la dignidad. Asimismo la intolerancia y la discriminación marginan a distintos sectores de la sociedad.

Por último, los actos de violencia destinados a sembrar el terror y la lucha contra el terrorismo plantean nuevas tareas.

 

Una oportunidad para actuar

La Conferencia brinda la oportunidad de abordar algunas de estas cuestiones. Deberá por lo menos reafirmar la importancia trascendental de las normas que salvaguardan la dignidad humana y encontrar en la práctica el modo de que se respeten más.

La responsabilidad es una cuestión primordial. Incumbe a todas las partes en un conflicto respetar el derecho y hallar maneras de reducir la discriminación y la violencia, de potenciar la capacidad de las personas vulnerables para enfrentar situaciones que amenazan su dignidad humana y de hacerlas participar en la búsqueda de soluciones.

Proteger la dignidad humana significa asimismo que los Gobiernos, el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la sociedad civil en general deben ser inequívocamente responsables de sus actos y omisiones. Esto tiene que quedar claro en la declaración final de la Conferencia.

Además, la Conferencia deberá aprobarun “Programa de acción humanitaria” que contenga una serie de objetivos concretos que se centrarán en cuatro temas clave, a saber: resolver el problema de las personas desaparecidas, reducir el costo humano del empleo de ciertos tipos de armas, resolver el problema de las personas desaparecidas a causa de un conflicto, mitigar los efectos de los desastres y aminorar el riesgo de las enfermedades infecciosas y sus efectos en las personas vulnerables.

Las personas desaparecidas

Las personas desaparecidas y la angustia que padecen sus seres queridos constituyen una de las secuelas más tristes de la guerra y de la violencia interna. Es posible evitar muchas desapariciones si las partes en un conflicto cumplen con sus responsabilidades. Lo mismo cabe decir con respecto al esclarecimiento de la suerte que han corrido las personas desaparecidas en caso de que no se hayan tomado las medidas preventivas. A esta conclusión llegó la Conferencia Internacional de Expertos sobre las personas desaparecidas organizada por el CICR, en febrero de 2003.

En diciembre les tocará a los gobiernos y a los componentes del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja examinar este tema en el marco de la Conferencia. En ésta se deben tomar medidas para prevenir las desapariciones, mejorar la información sobre las personas desaparecidas y abordar todo lo relacionado con la gestión de los restos humanos. Será primordial asimismo reconocer la necesidad de apoyar a las familias de las personas desaparecidas y establecer claramente su “derecho a saber”.

 

La cuestión de las armas

El Movimiento desempeñó un papel preponderante en la campaña destinada a prohibir las minas terrestres antipersonal. Aunque más de 30 millones de minas antipersonal han sido destruidas y se han limpiado extensas zonas, queda todavía mucho por hacer para acabar con el sufrimiento que causan estas armas. La XXVIII Conferencia Internacional brindará la oportunidad de impulsar los avances logrados con respecto a la cuestión de las minas terrestres y de otras armas que plantean problemas de índole humanitaria.

Se han entablado negociaciones sobre un acuerdo internacional para reducir el riesgo que entrañan otros dispositivos explosivos que quedan dispersos después de un conflicto, conocidos con el nombre de “residuos explosivos de guerra”. La XXVIII Conferencia Internacional puede subrayar la necesidad de suscribir un acuerdo futuro que contenga medidas preventivas y aplicables después de un conflicto. Otro tema del orden del día es la disponibilidad no reglamentada de las armas.

Si bien es cierto que los avances en la biotecnología conllevan valiosísimos beneficios, también pueden utilizarse para crear nuevos medios o métodos de combate que entrañan riesgos enormes para todos los seres humanos. Ha llegado, pues, la hora de que la Conferencia apele a la acción para impedir que la biotecnología se utilice con fines hostiles.

Reducir los efectos de los desastres

Cada año millones de personas son perjudicadas por los desastres y su número no cesa de aumentar. Los efectos más devastadores ocurren a menudo en las sociedades ya aquejadas por una situación social, medioambiental y económica adversa, lo cual reduce aún más la posibilidad de la población para hacer frente a un desastre. Se ha realizado ya una gran labor para preparar a las personas para catástrofes tales como inundaciones, terremotos y sequías. Pero la Conferencia instará a que se intensifique y se coordine mejor el esfuerzo con objeto de que la “reducción del riesgo de desastres” sea una realidad. Estudiará una serie de medidas prácticas que los gobiernos y las Sociedades Nacionales puedan tomar para reducir el riesgo, gestionar los desastres, sensibilizar a la población y prepararse.

Mediante la elaboración de lo que se ha denominado “derecho internacional de las intervenciones en casos de desastre”, se podrá abordar la forma de mejorar la coordinación, la oportunidad, la calidad y la rendición de cuentas de las actividades de respuesta ante las catástrofes. La Conferencia examinará maneras de reforzar ese marco normativo.

 

Cambio de actitud ante el VIH/SIDA

El estigma y la discriminación de que son objeto las personas que viven con el VIH/SIDA y otras enfermedades son una afrenta directa a la dignidad humana. Las que más sufren son a menudo las personas pobres y las que viven en zonas donde el conflicto, los desastres o la marginación social han acrecentado su vulnerabilidad. La Conferencia determinará las medidas que los gobiernos y las Sociedades Nacionales pueden tomar para combatir el estigma y la discriminación y para apoyar la campaña mundial “La verdad sobre el SIDA. Pásala...

Promesas y talleres

Aparte de los aspectos formales de la Conferencia, se brindará a los participantes la oportunidad de movilizarse e implicarse de otra manera. Grupos de Sociedades Nacionales y gobiernos organizarán diez talleres sobre determinadas cuestiones relacionadas con los temas de la Conferencia.

El sistema de promesas tuvo un excelente eco en la XXVII Conferencia y se repetirá en 2003. Gobiernos y Sociedades Nacionales, de manera individual o en grupo, harán promesas públicas de hacer algo concreto en los cuatro años siguientes.

En el penúltimo día de la Conferencia, se hará también una presentación de informes, por ejemplo sobre el papel auxiliar de las Sociedades Nacionales, la cuestión del emblema y el derecho internacional consuetudinario. Por último, la elección de una nueva Comisión Permanente para los próximos cuatro años no dejará de provocar cierta excitación. Todos los componentes del Movimiento harán un gran esfuerzo para evitar implicarse en cualquier aspecto político a fin de preservar su reputación de independencia, neutralidad e imparcialidad.

 

Ian Piper
Encargado principal de prensa del CICR.


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