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La operación en África meridional va viento en popa

Más de un millón de personas afectadas por la hambruna y el VIH/SIDA en África meridional recibirán ayuda de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región gracias a una acción de más largo plazo iniciada en julio de 2003.

A fines de abril, en el marco de la operación de seguridad para África meridional de la Federación Internacional, las Sociedades Nacionales ya habían distribuido más de 36.000 toneladas de alimentos a 723.000 personas en Lesotho, Malawi, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe. Unas 116.000 familias campesinas afectadas recibieron semillas, aperos agrícolas y fertilizantes, y 122.000 personas artículos de higiene y suministros médicos. Más de 75.000 personas se beneficiarán del mejoramiento de las fuentes de agua y del saneamiento en toda la región.

La operación, apoyada por el llamamiento de la Federación Internacional más importante efectuado desde la crisis de los Balcanes, está logrando la mayoría de sus objetivos. El llamamiento de 2002, por un valor de 89,3 millones de francos suizos (61,6 millones de dólares estadounidenses), tenía por objeto ayudar a 1.300.000 personas amenazadas por el hambre.

Paralelamente, la Federación Internacional ha organizado una de las mayores flotillas de camiones que la Cruz Roja haya reunido jamás, para asistir al Programa Mundial de Alimentos (PMA). Pese a algunas dificultades logísticas iniciales en la infraestructura de transporte, los camiones han acarreado víveres donados por el PMA a los puntos de distribución para abastecer a cientos de miles de personas en zonas remotas.

La flotilla que consta de 209 vehículos todo terreno, donados por el Gobierno de Noruega, mediante la Cruz Roja Noruega, llega a zonas intransitables para el transporte corriente. Haciéndose camino por un relieve rocoso, páramos arenosos y ríos a veces en crecida, los camiones lograron distribuir a fines de abril otras 40.700 toneladas de alimentos en Lesotho, Malawi, Zambia y Zimbabwe.

La asociación operacional con el PMA ha demostrado la importancia de las organizaciones humanitarias que elaboran nuevas estrategias de colaboración y coordinación ante las ingentes necesidades de África meridional. La operación de transporte permite a la Cruz Roja y al PMA, junto con los asociados operacionales de éste, hacer llegar la distribución final, a fin de optimizar el uso de los recursos de que se dispone.

La rápida intervención internacional logró salvar a más de 14 millones de personas amenazadas por el hambre. Pero esta situación no es más que el síntoma de un nuevo y pernicioso proceso que consume a África meridional: la interacción del VIH/SIDA con la inseguridad alimentaria, la pobreza, las enfermedades comunes y la mala gestión.

Según las proyecciones, la prevalencia del VIH es de más del 50 por ciento en algunas zonas, donde se prevé que la esperanza de vida descienda por debajo de los 20 años para 2020 y que la mano de obra se reduzca a la mitad mucho antes.

Las nuevas cosechas han aportado pocas esperanzas de mitigar la inseguridad alimentaria para la mayoría de las personas vulnerables, y los problemas se ven agravados por la deficiente asistencia de salud, la acelerada propagación de las enfermedades comunes, las precarias condiciones de suministro de agua y saneamiento, la carestía de los alimentos en las zonas urbanas y una agricultura ineficaz.

Los efectos combinados elevan aún más el número de muertes prematuras, sobre todo entre las personas que viven con el VIH/SIDA. En 2001, se registraron 497.000 nuevas muertes a causa del SIDA en los cinco países afectados por la crisis alimentaria. Se calcula que para 2002 el número sea superior. En 2010, del 20 al 33 por ciento de los niños menores de 15 años habrán perdido a uno de sus progenitores.

Si bien por ahora la amenaza del hambre se ha alejado, la crisis sigue aumentando.


Lado a lado o frente a frente

Así se llama la exposición del fotógrafo suizo, Jean Mohr. En unas 70 fotografías se retrata la vida diaria en Israel y los territorios palestinos de 1949 a 2002. El trabajo de Jean Mohr refleja, en su estilo sutil, la turbulencia de la región con sus alegrías y tragedias. Iniciada el 26 de junio en Jerusalén, esta exposición se exhibirá en varias ciudades de Israel y en los territorios palestinos, así como en el Cercano y Medio Oriente. Se mostrará también en algunas ciudades europeas, como Ginebra. Producen la exposición el CICR y el Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.


El trágico fin de una aventura

La travesía por el paso montañoso de Chuchkán, en el sur de Kirguistán, fue fatal para el voluntario de la Cruz Roja Francesa, Gérard Starck, y puso fin a su aventura y su sueño de unir simbólicamente a todas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja del mundo visitando a cada una de ellas.

El ex corredor de autos y periodista deportivo, de 57 años, había comenzado su gira por el mundo, partiendo oficialmente de la Secretaría de la Federación Internacional en Ginebra, el 9 de octubre de 1997.

En el momento de su muerte, había visitado 148 Sociedades Nacionales en los cinco continentes, tras haber recorrido unos 200.000 km con su moto. En cada escala, hacía entrega de una cinta roja y de un presente de la Sociedad Nacional visitada antes y aceptaba otro para ofrecerlo a la próxima Sociedad de su itinerario.

El entusiasmo y la determinación inquebrantables de Gérard le permitieron vencer los muchos obstáculos con que tropezó en su vuelta al mundo. Tuvo 60 accidentes en los seis años que duró su hazaña.

Tres días antes de morir, se había encontrado con el presidente de la Media Luna Roja de Kazajistán, el doctor Yerkebek Argymbaev, quien comentó: “compartió con nosotros su incansable energía y su inextinguible entusiasmo… Quería mostrar al mundo la unicidad de la red de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y lo logró”.


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