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Limpiar el agua

por Pierre Béland y France Hurtubise

Precarias condiciones de saneamiento, consumo de agua sin tratar y frecuentes inundaciones entrañarían un peligro para la salud en cualquier entorno. En muchas regiones rurales de China, estos factores han dado lugar a un ciclo de enfermedades transmisibles por el agua.

HOY China se conoce más por sus zonas urbanas en constante expansión que por sus extensas regiones rurales que constituyen la mayor parte del país. Es en estas zonas rurales donde se han generalizado las enfermedades transmisibles por el agua debido a la insalubridad y a prácticas sanitarias deficientes que ponen en peligro la salud y el bienestar de la población. Según el gobierno, el 59 por ciento de los hogares carecen de instalaciones de saneamiento. En las provincias de Guangxi y Hunán, donde la mayoría de las personas vive en comunidades agrícolas, la incidencia de la fiebre tifoidea y la hepatitis A fue, el año pasado, respectivamente dos y diez veces superior que en el resto de China. Asimismo, la prevalencia de tuberculosis, ascárides y trematodos es una de las más altas del país.

En 2002, las inundaciones arrasaron varios distritos de Guangxi. La contaminación del agua resultante alcanzó proporciones alarmantes. En respuesta a este desastre, la Cruz Roja China y la Federación Internacional emprendieron un proyecto de saneamiento con el objetivo de mejorar el suministro de agua y el tratamiento de los desechos humanos, e iniciaron también programas de educación y promoción de la higiene.

En el marco del programa de dos años, se construirán 17.400 instalaciones de saneamiento, se establecerán diez sistemas de abastecimiento de agua y se realizarán programas de educación sanitaria en las provincias de Guangxi y Hunán. Los delegados de la Federación colaboran estrechamente con las filiales de la Sociedad Nacional y, juntos, reclutan y forman a colaboradores locales para que la construcción y la educación sanitaria se lleven a cabo dentro de las comunidades beneficiarias.


La Cruz Roja China imparte cursos de agua y saneamiento a los habitantes de las provincias de Guangxi y Hunán.
©France Hurtubise / Federación Internacional

 

Esperanza y un sueño

Zhang Wang Xing, y su familia viven en Nadang, pueblo de 320 habitantes situado en Guangxi. Hasta hace poco, se podían ver todavía los signos devastadores de los terribles tifones del año pasado que arrasaron con casas y la mitad de los cultivos. Los lugareños han comenzado a reconstruir sus viviendas gracias a un plan de ayuda del gobierno que se hace cargo de la mitad de los costos.

Zhang llena un balde de agua en el nuevo grifo instalado frente a su casa. “Hoy tenemos un grifo frente a cada vivienda, aungue seguimos hirviendo el agua”, comenta. “Pero ya no tenemos que caminar horas todos los días hasta el arroyo”.

Zhang es también voluntaria de la Cruz Roja. “He estado trabajando como voluntaria durante dos meses”, explica. “Voy de casa en casa advirtiendo a la gente que se laven las manos después de ir al retrete y antes de ponerse a cocinar. Les recomiendo que se laven los dientes, que limpien su casa e hiervan el agua antes de beberla”. Se ha instalado también un nuevo contenedor para la basura. Pese a la catástrofe del año pasado y aunque una sequía precoz redujo la cosecha de arroz de este año, se ven nuevamente rostros sonrientes en Nadang. Tienen esperanza y el sueño de encontrar suficiente dinero para conectar los nuevos grifos a una fuente de agua pura de las montañas y así abastecerse de agua limpia.

Recursos locales

La filial de la Cruz Roja acaba de iniciar el proyecto de agua y saneamiento en un pequeño pueblo de Shatixia, en Hunán. A la entrada del pueblo, se colocó un gigantesco afiche, en el que se deja constancia de la determinación del pueblo de mejorar las condiciones sanitarias y se enumera una serie de hábitos y medidas que todos deben aplicar en su vida diaria.”Lávese las manos después de ir al retrete”, “Hierva el agua antes de beberla”, “Está en juego su salud”. Varias personas ya se han beneficiado del programa. Uno de ellos es Mong Qing Tai, de 65 años, y su esposa. Tienen una parcela de 264 metros cuadrados de arroz, sandías y hortalizas. Y una nueva instalación de saneamiento, construida en medio del pueblo.

En el patio central de la escuela, un hombre mezcla arena y cemento. Adentro, en una sala de clases temporalmente transformada, dos jóvenes lugareños terminan de alistar un molde con varillas de acero en el que verterán la mezcla. Están construyendo el techo de un nuevo retrete Ecosan. Mong añade “todo el material se ha obtenido localmente. Sólo el molde proviene de Guangxi”.

 
 

Un éxito envidiado

El año pasado, el programa de agua y saneamiento de la Cruz Roja permitió instalar con éxito 3.900 dispositivos de saneamiento en 28 pueblos de la provincia de Guangxi. En cada pueblo, se capacitó a equipos como voluntarios de la Cruz Roja para transmitir información sanitaria básica y alentar el uso de prácticas compatibles con las nuevas instalaciones, lo cual ha beneficiado directamente a 83.123 personas. En casi todos los pueblos participantes, los habitantes convinieron en que disminuyó la incidencia de diarrea, erupción cutánea y otras enfermedades parasitarias. A fines de 2003, se habrán construido otras 13.500 instalaciones en Guangxi y Hunán.

El programa ha tenido tal éxito que muchos pueblos se han puesto en contacto con la Cruz Roja para poder participar. En Wuyi, localidad cercana a Nanning, capital de Guangxi, los habitantes esperan tomar parte en el programa. En el pueblo, habitado por los hans, que son la abrumadora mayoría étnica en China, las autoridades muestran con orgullo a los visitantes la nueva carretera asfaltada que serpentea por la comunidad. “Antes este camino era un barrial. El gobierno donó el material y nosotros pusimos el trabajo”, explica uno de los funcionarios públicos. “Tenemos planeado modernizar el sistema de suministro de agua y culminaremos esta renovación con el nuevo programa de construcción de retretes y educación sanitaria”, añade.

Las filiales de Guangxi y Hunán de la Cruz Roja de China han dado muestras de una gran eficacia en la instalación de retretes higiénicos y en la educación sanitaria. Según el profesor Fong, presidente de la filial de Guangxi, “La ventaja de contar con un componente de educación sanitaria basado en la participación es que estimula y favorece la participación comunitaria en la toma de decisiones”. Además, es una forma de preparar a las filiales de la Cruz Roja para realizar programas a nivel comunitario en el futuro.

“Hen fangbian”

“Muy práctico”. Esta es la respuesta que dan invariablemente los beneficiarios cuando se les pregunta sobre las ventajas de las nuevas instalaciones. En cierta forma, puede ser la clave del éxito del programa. Los campesinos chinos son gente tan pragmática que quizás sea ésta la mejor garantía para que el proyecto siga desarrollándose. Lo práctico siempre termina adoptándose. Y en este caso, los beneficios para la salud que conlleva la instalación de retretes Ecoscan se extenderán sin duda y tendrán un efecto favorable en los medios de subsistencia y la salud de miles de campesinos del sur de China.

 


Pierre Béland y France Hurtubise
Pierre Béland es periodista independiente y France Hurtubise es delegada regional de información de la federación internacional residente en Beijing.



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