| UNA vez leí
que la mayoría de la gente está más acostumbrada
a los viejos problemas que a las nuevas soluciones. Algunos
podrían esgrimir que en el mundo moderno se ha vuelto
tan complicado hallar soluciones que habría que replantearse
los problemas. Los diversos ataques perpetrados en el mundo,
sumados a los conflictos en Afganistán e Iraq han trastornado,
en cierta medida, la forma de hacer las guerras. El cambio
climático no cesa de originar problemas a medida que
se intensifican la frecuencia y la gravedad de las catástrofes
naturales. Las enfermedades conocidas y nuevas están
causando efectos sin precedentes en millones de personas.
Pero estoy convencida de que estos sucesos son las últimas
manifestaciones de viejos problemas para los cuales no hemos
logrado encontrar soluciones duraderas. Las guerras siempre
han existido, aunque las razones y los contextos hayan cambiado.
Lo más trágico es que hoy las víctimas
de los conflictos armados son las personas civiles. La vulnerabilidad
a los desastres no es algo nuevo, pero el aumento del número
de personas afectadas por ellos como consecuencia de decenios
de desacierto en las políticas y programas de desarrollo
eslo que viene predominando. La propagación de enfermedades
como el VIH/SIDA es otro síntoma aciago de los devastadores
efectos que los crecientes niveles de pobreza pueden tener
en la salud y el bienestar de los individuos en el mundo.
Debemos ponernos a reflexionar juntos a fin de encontrar el
valor y la creatividad para dar con soluciones nuevas para
problemas sempiternos.
Por eso es tan importante el encuentro de los gobiernos y
los componentes del Movimiento en la XXVIII Conferencia Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Es una de las pocas
tribunas universales próximas, en que participan los
representantes de los 190 Estados Partes en los Convenios
de Ginebra, de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y
de la Media Luna Roja, del CICR y de la Federación
Internacional, así como numerosos observadores, que
se ha propuesto hallar soluciones más duraderas para
mitigar el sufrimiento y proteger la dignidad humana.
La Conferencia ofrece también la oportunidad de dar
realce a las actividades del Movimiento, potenciar nuestros
esfuerzos concertados para luchar por nuestras convicciones
y prestar servicios y asistencia coordinados en función
de las necesidades de las personas vulnerables.
A título más personal, esta Conferencia señala
el fin de mi mandato como miembro y presidenta de la Comisión
Permanente. Al repasar la labor cumplida por la Comisión
Permanente, creo que entre nuestros mayores logros de estos
últimos ocho años, están el Acuerdo de
Sevilla y, más recientemente, la primera Estrategia
para el Movimiento. Consideramos que nuestras convicciones
constituyen una base para resolver la cuestión de los
emblemas mediante la aprobación de un tercer protocolo
adicional a los Convenios de Ginebra.
El Acuerdo de Sevilla fue un paso importante en el esclarecimiento
de los cometidos y responsabilidades de cada componente del
Movimiento. La Estrategia para el Movimiento explica más
a fondo cómo los componentes pueden trabajar juntos
con mayor eficacia en el ámbito de la protección,
la asistencia y la sensibilización, aplicando directrices
acordadas unánimemente y complementando los esfuerzos
de los demás.
Pero trabajar juntos más eficazmente como Movimiento
puede significar a veces renunciar a nuestros intereses subjetivos
por el bien de los demás. También significa
respetar el trabajo y los cometidos, el conocimiento y la
experiencia de los otros, incluso los de las Sociedades Nacionales
que están más cercanas a las realidades sobre
el terreno de sus países. A veces también puede
significar que debemos aceptar el hecho de discrepar con las
opiniones de nuestros gobiernos, incluso con la opinión
pública, para defender los principios y la acción
en los que creemos y que están firmemente anclados
en nuestros Principios Fundamentales.
Para contribuir concretamente a encarar las tareas futuras
de la comunidad internacional, nuestro Movimiento tiene que
ser mucho más audaz, más creativo y más
decisivo. Estoy convencida de que esta Conferencia puede aportar
muchísimo a la consecución de esta meta.
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