Volver a la página principal de la revista

Un generoso benefactor en auxilio de los voluntarios

por Virginie Miranda

En la República Democrática del Congo y en el resto del mundo, los trabajadores humanitarios arriesgan su vida casi a diario y fue este tipo de sacrificio personal que el conde Maurice de Madre quiso recompensar.


El conde Maurice de Madre
©CICR

En plena selva tropical, a más de 400 km de Kisangani, la ciudad de Opala es testigo de una actividad inusitada para la presente estación de lluvias que se inicia. En las márgenes del río Lomami una canoa acaba de zarpar con bicicletas, bidones de gasolina y cuatro toneladas de medicamentos a bordo -un valioso cargamento destinado a los habitantes de las remotas regiones del territorio de Ikela (provincia de Ecuador), en el este de la antigua línea de combate. Hoy, tras la firma del acuerdo de paz en abril de 2002, los soldados han abandonado la selva dando paso a la presencia de la fuerza de policía; pero la red de suministro que había antes de la guerra sigue interrumpida y los caminos han quedado hechos un lodazal. Toda la región se encuentra aislada.

En estas circunstancias no queda más remedio que usar la inventiva y todos los medios a disposición para distribuir la asistencia humanitaria. La motocicleta es el medio idóneo para transportar vacunas. Otros medicamentos se reparten en bicicleta, dos días a través de caminos impracticables, ya que es la única forma de llegar hasta los seis centros de salud en el marco de este programa asistencial.

Vidas en peligro

"Ser voluntario hoy en día es arriesgarse conscientemente", afirma Jacques Moreillon, presidente del Fondo Francés Maurice de Madre. "En los conflictos anárquicos, en los que reina la confusión entre combatientes y civiles, la tarea de los voluntarios se ha vuelto más complicada y tienen que conocer muy bien su entorno sin tomar partido por ningún bando." Cabe decir con tristeza que los seguidores de Henry Dunant también pueden convertirse, a su vez, en víctimas, y el Fondo Maurice de Madre se estableció precisamente en beneficio de esa gente. "¿Quién se lo merece más que ellos que han arriesgado su propia vida al servicio de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja?", prosigue Moreillon.

En 1999, en la región de Uvira, en el centro del país, seis socorristas de la Cruz Roja fueron muertos a balazos mientras prestaban atención médica en el campo de batalla. De estos hombres y mujeres quedan las familias, en la miseria total. El mismo año, Akhmed y un colega fueron muertos en los caminos de Chechenia cuando su vehículo, claramente señalado con el emblema de la cruz roja, fue atacado. Su viuda, que estaba encinta al ocurrir el incidente tenía otros cuatro niños a su cuidado.

Gracias a la generosidad del conde Maurice de Madre, esta gente no ha quedado relegada al olvido. En mayo de 2002, se entregó a la viuda de Akhmed un subsidio para que encontrara una nueva vivienda, puesto que su casa había sido destruida durante las operaciones militares, y comprara dos vacas para alimentar a sus hijos. Las familias de los voluntarios de Uvira recibieron asistencia económica para costear los estudios de sus hijos que habían quedado huérfanos. Es una pequeña contribución pero que puede cambiar notablemente la vida de una persona.

 


Los voluntarios y el personal arriesgan muy a menudo su vida al viajar a zonas remotas de países como la República Democrática del Congo.©Virginie Miranda / CICR

Un generoso legado

Como amigo íntimo del CICR y de su entonces presidente, Paul Ruegger, el conde de Madre se interesó cada vez más por la obra del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Impresionado por la valentía de sus voluntarios, legó parte de su fortuna (700.000 francos suizos) al CICR, así como una mansión a orillas del lago Lemán para servir de lugar de cura y de reposo a los trabajadores humanitarios que regresaban de misión. Sin embargo, como el mantenimiento de la mansión era demasiado costoso, en 1973, tres años después del fallecimiento del conde, se decidió, con el consentimiento de su familia, vender la propiedad. Al año siguiente se creaba el Fondo Francés Maurice de Madre.

El Consejo del Fondo, compuesto por un miembro de la familia del conde, un abogado suizo y representantes de la Federación Internacional y del CICR, se preocupó de que cualquier adaptación de las disposiciones que rigen las condiciones para conceder los subsidios se atuviera a la última voluntad de Maurice de Madre. Dicha voluntad quedó consignada en el artículo 2 del Reglamento del Fondo, de conformidad con el cual se presta "ayuda al personal permanente o temporal, especialmente los socorristas, los delegados(as), los enfermeros(as), de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que, en el curso de su misión o durante operaciones de guerra o desastres naturales, hayan sufrido heridas y se encuentren por lo tanto en circunstancias difíciles o en mal estado de salud". Cuando un colaborador pierde la vida, dejando tras de sí una familia, el Fondo asiste a los familiares más cercanos.

Examinar las solicitudes es una tarea delicada y recabar los pormenores del accidente o la enfermedad de un voluntario y las consecuencias para sus seres queridos puede resultar un proceso largo y difícil. En tales casos, el personal de las delegaciones del CICR o de la Federación Internacional puede actuar como intermediario esencial en nombre de la Secretaría del Fondo.

La administradora del Fondo, Jacque-line Hugentobler, se encarga de velar por que los subsidios sean distribuidos de manera justa y coherente. "La ayuda del Fondo a menudo aporta mucho a nivel individual", añade Jacques Moreillon. "Este Fondo es la esencia misma del cometido del Movimiento: asistir a los más vulnerables. El problema está en que no se va reponiendo, por lo tanto nos vemos limitados y no podemos distribuir más de los ingresos que genera el capital inicial".

Desde su creación, el Fondo ha distribuido más de dos millones de francos suizos en todo el mundo y ha constituido un capital de 4 millones gracias a una rigurosa gestión. Los miembros del Consejo alientan a las Sociedades Nacionales a utilizarlo, a pesar de que no se puede responder a todas las solicitudes que se reciben. Pero el Fondo existe y gracias a esta ayuda las familias que han soportado terribles pruebas pueden mirar el futuro con más tranquilidad.


Virginie Miranda
Encargada de producciones audiovisuales del CICR en Ginebra.

 

 

Cómo solicitar un subsidio al Fondo Francés Maurice de Madre

El Fondo otorga una ayuda económica en caso de accidente o enfermedad de un colaborador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que no se beneficie de otras prestaciones sociales, y cuyo accidente o enfermedad esté relacionado con su misión al servicio del Movimiento. El subsidio puede costear los gastos médicos, la rehabilitación física o la reintegración profesional. En caso de que el miembro del personal fallezca en cumplimiento de su labor humanitaria, el Fondo puede proporcionar asistencia material o económica a la familia del fallecido. Los formularios de solicitud pueden bajarse del sitio web www.icrc.org y remitirse a la Secretaría del Fondo a través de una delegación del CICR o de la Federación Internacional. Para más información, sírvase ponerse en contacto por correo electrónico a ffmm.gva@icrc.org, o llamando al número ++41 22 730 26 96.

 


Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista anteriore | Webmaster | © 2004 | Copyright