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La tierra tiembla en Bam

 

En una calle residencial de Baravat, a 5 km de Bam, una anciana, Zolaikha Baniagardy, cuenta con voz temblorosa el horror vivido en la madrugada del 26 de diciembre de 2003. "Estaba haciendo la primera oración del día cuando escuché un ruido sordo como de avión y la tierra comenzó a temblar", recuerda Zolaikha mientras seca sus lágrimas con la punta de su chador. "Sólo atiné a salir corriendo, toda mi familia murió aplastada bajo los escombros de la casa".

Los relatos desgarradores como éste son incontables. El terremoto más devastador de la historia del país sacudió la ciudad de Bam, provincia de Kerman, en el sureste de Irán, con una intensidad de 6,3 grados en la escala de Richter, dejando un saldo de más de 41.000 muertos, 30.000 heridos, más de 75.000 personas sin techo y el 85 por ciento de las viviendas destruidas o dañadas. La mayoría de los habitantes se quedó sin medios de subsistencia tras la destrucción de la turística ciudadela de Arg e Bam, levantada hace 2.000 años, y los daños causados a 25 de los 64 canales que conforman el antiguo sistema de riego que provee de agua a los palmerales y los naranjales.

Búsqueda, rescate y socorro

Dos horas después de ocurrida la catástrofe, la Media Luna Roja de Irán (MLRI) estaba ya con sus equipos desplegando actividades de búsqueda y rescate. Rápidamente se sumaron a la labor otros colegas venidos del resto del país y equipos internacionales. Los equipos de la MLRI lograron retirar más de mil sobrevivientes de entre los escombros.

Muchos heridos fueron evacuados en helicópteros a Teherán, Shiraz y otras ciudades de Kerman. Los voluntarios de la Sociedad Nacional iraní ayudaron también en la triste tarea de enterrar a las decenas de miles de muertos en fosas comunes, contribuyendo así a evitar la propagación de enfermedades.

La MLRI coordinó toda la asistencia, como órgano director, movilizando a más de 12.400 miembros del personal médico que atendieron a unos 42.500 pacientes, y distribuyendo toneladas de carpas, mantas, estufas y víveres a más de 40.000 familias.

Restablecer los servicios esenciales

El desastre destruyó los servicios básicos de Bam, esenciales para más de 200.000 habitantes de la ciudad y de las localidades circundantes. Los dos hospitales públicos quedaron en el suelo y numerosos miembros del personal médico perdieron la vida. El sistema de abastecimiento de agua fue destrozado.

En los primeros días de la crisis, la Media Luna Roja de Arabia Saudita y otros grupos instalaron estructuras provisionales para atender a los heridos. Además, se abrió un dispensario de la Cruz Roja Japonesa en vísperas de Año Nuevo y pocos días después estaban funcionando un hospital de derivación de 200 camas, financiado por ECHO, y otros dos dispensarios atendidos por delegados de las Sociedades Nacionales de Alemania, Finlandia y Noruega. Estas instalaciones, que ya han permitido prestar tratamiento a más de 10.000 pacientes, se traspasarán a la MLRI dentro de unos meses.

El agua planteó también un grave problema. Dos días después del desastre, la Federación Internacional desplegó unidades de intervención de urgencia (UIU) para el agua y el saneamiento, puestas a disposición por las Sociedades Nacionales de Alemania, Austria, España, Francia y Suecia. "Como el sistema de abastecimiento de agua en Bam quedó totalmente destruido, la calidad del agua al llegar al consumidor dejaba que desear", enfatiza Sara Escudero, ingeniera de la Cruz Roja Española. Así pues, la MLRI distribuyó agua embotellada e instaló depósitos de agua en varios barrios. Las unidades de intervención de urgencia proporcionaron agua potable, duchas y letrinas al hospital y los dispensarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como a los campamentos.


Dos horas después del terremoto, los equipos de búsqueda y rescate de la Media Luna Roja
de Irán comenzaban a extraer a los sobrevivientes de entre los escombros. Rescataron a
más de un millar de personas.

© Farooq Burney / Federación Internacional


Un miembro del equipo de rescate de la Media Luna Roja de Irán buscando entre las ruinas.
Era necesario llevar mascarillas para protegerse contra la propagación de enfermedades y
la inhalación de polvo y ceniza.
©Reuters / Shamil Zhumatov, Courtesy www.alertnet.org


Una mujer llora a sus seres queridos que son enterrados en una de las tantas fosas comunes
abiertas para los 41.000 muertos en Bam.

©Michael Walter / Troika


Un muchacho espera en el hospital de la Media Luna Roja
de Arabia Saudita. Unos 2.000 pacientes fueron atendidos
en el hospital antes de que cerrara.

©Christopher Black / Federación Internacional

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