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Catástrofe en el Caribe

por Marko Kokic y Alejandra Araúz

Unas 2.000 personas perdieron la vida a causa de las inundaciones y los desprendimientos de tierra registrados en la República Dominicana y Haití, el mes de mayo pasado. La Cruz Roja, el CICR y la Federación Internacional aunaron sus esfuerzos para prestar auxilio a las víctimas de uno de los peores desastres de la isla durante más de una generación.


©Marko Kokic / Federación Internacional

La región fronteriza entre la República Dominicana y Haití, que comparten la isla de La Española, fue desvastada por las riadas y los deslizamientos de tierra después de diez días de lluvias torrenciales. Un ancho río de lodo arrasó pueblos enteros, entre ellos la localidad haitiana de Mapou, donde según las autoridades perecieron cientos de personas y otras 1.500 fueron dadas por desaparecidas. En el resto de Haití, se registraron otros 658 muertos. En la República Dominicana el desastre dejó un saldo de unos 400 muertos.

"Se puso a llover", dice Manie Ceceron, que perdió a sus cinco hijos y todos sus bienes en Fonds Verette, ciudad haitiana. "Estaba en la casa y corrí. No podía ver nada. No veía a mis hijos. Nos lo vi más.

Los ríos se salieron de su cauce y las aguas lo anegaron todo, destruyendo centenares de casas y arrastrando consigo a las víctimas. En otras partes, los deslizamientos de tierra arrasaron comunidades enteras.

"Había llovido muchísimo el domingo. Luego en la madrugada del lunes nos pillaron de sorpresa las inundaciones súbitas y los desprendimientos de tierra", explica Gerald Joseph. "Toda nuestra comunidad está en estado de choque. Donde había maizales ahora hay un lago. Donde había un camino ahora hay un cauce. Simplemente no sabemos qué hacer", confesó.


©Marko Kokic / Federación Internacional

Causa profunda

El primer ministro de Haití, Gerard Latortue, declaró en la cumbre de los líderes europeos y latinoamericanos celebrada en Guadalajara, México, que la causa de las mortales riadas es la masiva deforestación que se está produciendo en el país.

Pero la deforestación es otro síntoma de un problema mucho más profundo que es la pobreza y que está estrangulando a la población. La gente empobrecida corta los árboles para hacer carbón, destruyendo así las raíces que permiten sujetar el suelo y despojando al país casi totalmente de sus zonas boscosas. En Mapou, ciudad ubicada en un valle rodeado de montañas que ya están peladas, las lluvias produjeron un río de lodo y rocas que se llevó todo a su paso.

"Hemos perdido más del 80 por ciento de los bosques porque la gente usa la madera como fuente de energía", explica Latortue.


©REUTERS / Daniel Morel, cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

Donde había maizales ahora hay un lago.

 

La acción del Movimiento

La Federación Internacional, en colaboración con su Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres (PADRU) y el CICR en Haití, coordinó sus esfuerzos con las Sociedades Nacionales, en particular de España, Estados Unidos, Francia y Países Bajos. Dado que ya disponía de personal e instalaciones en Haití desde los violentos acontecimientos que asolaron al país a comienzos del año, el CICR se encargó de coordinar las fases iniciales de la respuesta de la Cruz Roja en ese país, y traspasó luego la dirección general de las operaciones a la Federación Internacional una vez que ésta pudo movilizar a su personal y los suministros a la zona.

La Cruz Roja trabajó también conjuntamente con organizaciones externas como la Oficina de los Estados Unidos de Asistencia para Desastres en el Exterior (OFDA), la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea, Oxfam, el Programa Mundial de Alimentos y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Durante la fase de emergencia, las principales prioridades humanitarias fueron instalar a la gente fuera de las zonas que podían inundarse nuevamente, suministrar socorros y recoger los cadáveres para evitar que se produjera además un desastre de salud pública. Estas medidas se siguen aplicando y se aplicarán aún durante algún tiempo.

En Haití, las organizaciones internacionales de ayuda desplegaron actividades en Fond Verrettes y la Cruz Roja de Haití, apoyada por la Federación Internacional y el CICR, centró sus esfuerzos en la localidad de Mapou y sus inmediaciones.

Por su parte, la Cruz Roja Dominicana activó a sus equipos de primeros auxilios psicológicos, que ofrecieron apoyo a quienes no sólo habían perdido su hogar, sino también a sus seres queridos. También dispuso un servicio de búsqueda con el fin de reunir a los parientes desaparecidos.

El Dr. Miguel Rivera, jefe nacional de los voluntarios de la Cruz Roja Dominicana, indicó que la intervención de los equipos de la Cruz Roja fue sumamente eficaz. "Nuestros voluntarios así como las filiales estaban preparados. Todos habían recibido la debida formación", puntualizó.


Marko Kokic y Alejandra Araúz
Marko Kokic es delegado de información de la Federación Internacional en Haití. Alejandra Araúz es encargada de información en la delegación de la Federación Internacional en Panamá.



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