| Para algunos de
nosotros es un acto cotidiano. Para otros es un signo de riqueza
y desarrollo. Pero en cualquier sociedad moderna conducir
un coche es algo habitual. ¿Alguien se ha puesto a
pensar en lo peligrosa que puede ser esta actividad diaria?
La Federación Internacional, en su Informe Mundial
sobre Desastres de 1998 publicado en 1999, dio la alarma con
respecto a la seguridad en el tránsito, particularmente
en los países en desarrollo. Y el año pasado,
la Organización Mundial de la Salud publicó
un innovador informe con datos inquietantes. Se estima que
en el mundo alrededor de 1,2 millones de personas mueren cada
año en accidentes de tránsito y 50 millones
resultan heridas y a menudo quedan discapacitadas. El 90 por
ciento de los accidentes de tránsito ocurren en los
países en desarrollo, la mayoría de ellos entre
peatones, ciclistas, motociclistas y pasajeros de los transportes
públicos. El informe prevé que en los próximos
20 años, las muertes y lesiones por accidentes de tránsito
aumentarán en alrededor de un 65 por ciento.
A pesar de los hechos y las cifras, la mayoría de
la gente no reconoce que se trata de una verdadera amenaza
para la salud pública. Sin embargo, mucho se puede
hacer y se está haciendo para modificar esta forma
de pensar. En este número, Cruz Roja, Media Luna Roja
pone de relieve el papel decisivo que cumple el Movimiento
Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por
lo que atañe a formular normas de seguridad vial en
los planos local, nacional, regional y mundial. La etapa siguiente
será intensificar esos esfuerzos para que cada Sociedad
Nacional dé la alarma a este respecto.
En este número se proporciona también mucha
información sobre cómo va evolucionando la situación
en Asia tras el maremoto. Dada la estabilización de
la situación humanitaria en los países afectados,
las autoridades gubernamentales y las organizaciones de ayuda
han pasado a centrar sus actividades en la recuperación,
rehabilitación y reconstrucción. El Movimiento
trabaja de manera coordinada y ha dado un lugar preponderante
en su labor de reconstrucción al fortalecimiento de
la capacidad de las Sociedades Nacionales en los países
afectados por el maremoto.
Esta panorámica permite conocer más a fondo
las operaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. El
mundo observa los progresos de la reconstrucción y
debemos, por lo tanto, velar por que la asistencia que se
está prestando responda a las necesidades de las víctimas
y por que los millones de personas que donaron dinero y asistencia
material estén víctimas y por que los millones
de personas que donaron dinero y asistencia material estén
al tanto de los logros y los obstáculos que jalonan
el camino de la recuperación.
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