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Se aprueba el cristal rojo

A primeras horas del miércoles 8 de diciembre de 2005, los representantes de los Estados Partes, reunidos en una Conferencia Diplomática, aprobaron el Protocolo III adicional a los Convenios de Ginebra de 1949. La historia recordará este momento como el de la creación del cristal rojo.

La creación de un emblema adicional no fue un asunto fácil de manejar pues los aspectos políticos dominaron prácticamente los argumentos humanitarios. La esperanza de alcanzar un consenso quedó truncada, pero al final el voto dio una confortable mayoría y el Protocolo III adicional se hizo realidad.

Con el término de la conferencia culminó lo que fue un prolongadísimo debate entre los Estados sobre los signos distintivos usados por el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La decisión de 1929 de reconocer tres signos distintivos se tomó con la intención de que fuera definitiva pero en realidad nunca lo fue. Durante años, la cuestión del emblema volvió a surgir, sobre todo en 1949. Pero nunca se llegó a una solución.

La cuestión pasó nuevamente a primer plano en los años noventa. En 1992, el entonces presidente del CICR, Cornelio Sommaruga, hizo un llamamiento público para la creación de un emblema adicional «exento de toda connotación religiosa, política, étnica o de otra índole». Acto seguido, la Comisión Permanente de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se hizo cargo del asunto y en 1999, en la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, gobiernos y Sociedades Nacionales instaron a que se hallara «una solución global y duradera a la cuestión del emblema». La solución que tenía más probabilidades de tener éxito era la creación de otro emblema, establecido por el Protocolo III adicional a los Convenios de Ginebra.

 


©Thierry Gassmann / CICR

 

 

¿Y ahora qué?

Se ha creado pues el cristal rojo, en pie de igualdad con la cruz roja y la media luna roja, pero ahora cabe preguntarse qué viene luego.

La firma y el proceso de ratificación para el Protocolo prosiguen. En las semanas siguientes a su aprobación, muchos países firmaron este instrumento pero la ratificación llevará tiempo. El Protocolo entrará en vigor seis meses después de que dos Estados hayan depositado sus instrumentos de ratificación o de adhesión ante el Gobierno suizo.

El próximo evento importante será la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja el 20-21 de junio de 2006, durante la cual los Estados, las Sociedades Nacionales, la Federación Internacional y el CICR examinarán las modificaciones de los Estatutos del Movimiento para adaptarse a la nueva situación.

Las enmiendas propuestas son sencillas y atañen al artículo 3 y al artículo 4, en el que se enumeran las 10 condiciones para el reconocimiento de las Sociedades Nacionales. En lugar de estipular que una Sociedad Nacional debe hacer uso «del nombre y del emblema de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja de conformidad con los Convenios de Ginebra» se dirá simplemente: “hacer uso del nombre y del emblema distintivo de conformidad con los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales».

Se integra así el cristal rojo en los Estatutos y se permite además el uso, por las Sociedades Nacionales, de un doble emblema, la cruz roja y la media luna roja dentro del cristal. Varias Sociedades Nacionales habían expresado en el pasado el deseo de utilizar juntos ambos signos pero el simple término «o» se los había impedido. El Protocolo III no sólo establece el cristal rojo, sino que permite también variar la manera en que los Estados y sus Sociedades Nacionales pueden emplear todos los emblemas.

Quedará mucho por hacer a nivel nacional e internacional una vez que los Estatutos se hayan modificado. En algunos países es posible que sea necesario efectuar algunos ajustes de la legislación nacional para que la Sociedad Nacional pueda tener acceso a la flexibilidad establecida por el Protocolo. El CICR y la Federación Internacional prestarán asesoramiento en esta labor.

 


©CICR

 

Un emblema poco conocido

Para muchos, tanto dentro como fuera del Movimiento, el cristal rojo es un dibujo poco conocido. Cabe, pues, preguntarse ¿cuándo será una realidad para el gran público?

Todo depende de cuándo y dónde comience a emplearse el nuevo signo distintivo. De conformidad con el Protocolo III adicional, el CICR y la Federación Internacional podrán emplear «temporalmente » este signo en «circunstancias excepcionales». Los Estados y las Sociedades Nacionales tienen la posibilidad de usarlo también. No obstante, se dejó muy claro desde el principio del proceso que ningún Estado o Sociedad Nacional necesita cambiar algo porque se haya aprobado el Protocolo, a menos que deseen o decidan emplearlo con fines de emergencia pues su proprio emblema no se percibe de manera neutral.

Siempre se presumió que la primera aparición del cristal rojo sería en dos países donde las Sociedades Nacionales no son reconocidas: Eritrea e Israel. Israel ya confirmó que lo empleará y espera que su Sociedad, Magen David Adom (MDA), sea reconocida en junio y admitida posteriormente en la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Tanto el CICR como la Federación Internacional desean que el MDA pase a ser miembro de pleno derecho del Movimiento y piensan, como muchos gobiernos participantes en la Conferencia Diplomática que aprobó el Protocolo, que el memorando de entendimiento, firmado entre la Media Luna Roja Palestina (MLRP) y el MDA en noviembre de 2005, abonará el terreno para lograr también la admisión como miembro de pleno derecho de la MLRP.

En cuanto a las 183 Sociedades Nacionales ya reconocidas que utilizan sea la cruz roja sea la media luna roja, uno de los criterios para su reconocimiento, ¿estudiará alguna de ellas la posibilidad que tienen ahora de utilizar otro emblema?

 


©CICR

Una nueva opción

El emblema es un tema emotivo para el Movimiento. Las Sociedades Nacionales están muy apegadas a su identidad. El cristal rojo crea una nueva opción, es decir, la posibilidad para una Sociedad Nacional de emplear ambos emblemas y cambiar su nombre para incorporar «Cruz Roja» y «Media Luna Roja».

Es imposible decir ahora si esta posibilidad del «doble emblema» logrará algún apoyo entre las Sociedades Nacionales reconocidas. Algunas han expresado cierto interés. Es una decisión importante que sólo la puede tomar la Sociedad Nacional sobre la base de su propia legislación nacional.

Sin embargo, no es difícil imaginar en qué países puede cuajar la opción. Aunque se sigue afirmando la naturaleza neutral de todos los emblemas, es posible que los países con población multicultural vean la conveniencia de que su Sociedad Nacional utilice la cruz y la media luna rojas dentro del cristal rojo, lo que además podría ampliar la influencia de ésta y atraer más donantes y voluntarios.

En los países donde las Sociedades Nacionales no son reconocidas, como Eritrea, es posible que opten por el uso del doble emblema insertado en el cristal rojo. Pero por el momento no se ha tomado ninguna decisión.

 


©CICR

Repercusiones para el Movimiento

Es demasiado pronto para hablar de repercusiones. Quizás el efecto más importante a corto plazo sea la universalidad del Movimiento al integrarse nuevos miembros. Esto ha sido prioritario para la Federación Internacional y el CICR durante los muchos años del debate sobre el emblema. Si el MDA, la MLRP y la Sociedad Nacional eritrea pueden integrarse pronto, eso implicará un importante paso adelante para el Movimiento.

A largo plazo, la aprobación del cristal rojo debería poner fi n al peligro de la proliferación de emblemas y al miedo de que tal tendencia debilite su función esencial: la de proteger en el campo de batalla. Si este problema realmente ha quedado atrás, el Movimiento habrá cumplido, pues, el deseo de la XXVII Conferencia Internacional de encontrar una solución global y duradera a la cuestión del emblema.

 


Ian Piper
Encargado principal de prensa del CICR en Ginebra.

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