Volver a la página
principal de la revista
 
 
 

Preocupa cada vez más al Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna el problema que plantea el cambio climático. El calentamiento global ya está repercutiendo en casi todos los ámbitos de nuestra labor: suministro de agua y saneamiento, preparación y respuesta a desastres, propagación de enfermedades como el paludismo y el dengue, el hambre, conflictos por conseguir escasos recursos, movimiento de población, y la lista sigue.

Por fin se le quita la etiqueta ambiental al cambio climático

En el artículo de fondo de este número, indagamos la manera en que el Movimiento, como una familia mundial, está colaborando con las personas que se ven, y se verán, más afectadas por el cambio climático. Para los habitantes de muchos países, el cambio climático no es un concepto abstracto; lo perciben en el creciente número de tormentas y sequías, en el aumento del nivel del mar o en la cambiante incidencia de las enfermedades. Las más expuestas al caos climático serán las poblaciones que viven en las tierras marginales o en las barriadas, desplazadas o en movimiento, sumidas en la pobreza.

El Movimiento se va dando cuenta rápidamente de que el cambio climático ya no es una cuestión que pueda postergarse, sino que urge abordarla si deseamos cumplir nuestras responsabilidades humanitarias.

Esperemos que la acción neutral e imparcial del Movimiento y su labor de sensibilización sobre este acuciante problema permita proteger mejor las cada vez más numerosas personas afectadas por uno de los problemas más graves hoy en día. No hay tiempo que perder.

Jean-François Berger
Redactor del CICR

Rosemarie North
Redactor de la Federación Internacional


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2007 

Copyright