Volver a la página principal de la revista

Revolución en Ucrania
Agujas a cambio de amabilidad

 

El personal y los voluntarios de la Cruz Roja proporcionan información, alimentos y asistencia a las personas que la sociedad rechaza.

En Ucrania, como en la mayoría de los países del ex bloque comunista, los temas del VIH y el consumo de drogas están rodeados de prejuicios, tabúes, falta de comprensión y discriminación. Los consumidores de drogas y las personas que viven con el VIH están condenados al ostracismo y al aislamiento, lo que agrava sus dificultades.

Fue realmente una sorpresa para Volodia, de 24 años, la amistosa acogida que le dieron en el dispensario del programa de la Cruz Roja de Ucrania.

“Un amigo me habló del programa de intercambio de jeringas”, cuenta. “Es realmente muy agradable cuando te tratan con amabilidad; además, recibí información sobre las enfermedades que puedo contraer y conversamos al respecto. “Ahora me siento protegido y, gracias al apoyo psicológico, sé que es posible vivir con el VIH, mientras que antes me sentía totalmente deprimido”.

Un alarmante aumento

Volodia y otros consumidores de drogas inyectables pueden acudir a los dispensarios de la Cruz Roja, donde se les presta asesoramiento confidencial, al resguardo de las miradas de la gente que a menudo los ve como unos delincuentes. Los consumidores de drogas reciben jeringas estériles, atención primaria de salud y ropa y, si lo solicitan, pueden conversar con algún miembro del personal.

El programa es sumamente necesario. Ucrania es el país de Europa más afectado por el VIH, con una tasa de prevalencia entre los adultos del 1,46%. Según el informe de ONUSIDA para 2006, más de 377.000 personas vivían con el VIH en Ucrania y los casos diagnosticados, en lugar de disminuir se han más que duplicado entre 2005 y 2006, principalmente entre los consumidores de drogas inyectables, pero también, más recientemente debido a la transmisión del virus por vía sexual.

Desde 2006, a efectos de encarar este doble problema, la Cruz Roja de Ucrania dio inicio a un proyecto innovador, incluso revolucionario, destinado a atenuar los peligros que entraña el VIH entre las personas que se inyectan heroína y otros opiáceos. El proyecto piloto se elaboró con el apoyo de varios actores, entre ellos centros ucranios de lucha contra el VIH, centros de investigación científica, organizaciones no gubernamentales locales e internacionales, la Federación internacional, las Sociedades Nacionales de Italia y Francia, así como la misión interdepartamental francesa para la lucha contra las drogas y la toxicomanía.

Ex toxicómanos

En el marco del proyecto, las filiales de la Cruz Roja en las provincias de Kiev y Zaporizhzhya abrieron siete dispensarios dentro de estructuras médicas y sociales existentes. Los dispensarios ofrecen intercambios de jeringas y servicios paramédicos. Asimismo, realizan actividades de prevención y sensibilización sobre la transmisión del VIH y el consumo indebido de drogas, no solamente entre los consumidores sino también entre sus parejas sexuales, los familiares y la comunidad en general. Además, prestan un servicio especializado voluntario de asesoramiento que abarca salud, por ejemplo diagnóstico, acceso a medicamentos antirretrovíricos y tratamiento sustitutivo, así como cuestiones sociales.

En Zaporizhzhya, la filial de la Cruz Roja de Ucrania, bajo la dirección de su presidente, Constantin Silin, creó tres dispensarios para el intercambio de agujas, y para prestar asistencia a los consumidores de drogas. Uno de los dispensarios está ubicado en la sede de la filial.

Para complementar el servicio de los dispensarios, se han puesto en marcha unidades móviles compuestas por trabajadores sociales, la mayoría de los cuales se inyectaban drogas. Zhanna, ex drogadicto, trabaja en el equipo de la filial de Zaporizhzhya desde hace dos años.

“Este trabajo me ha permitido salir adelante”, asegura, “y deseo ayudar a los demás a hacer lo mismo. Conozco casi a la mitad de los que se inyectan drogas en la ciudad, lo que me permite comunicarme con ellos fácilmente. Organizo grupos de apoyo, hablo con ellos por teléfono, les suministro alimentos, les doy consejos y me reúno con ellos en la calle o en su casa”.

Mucha demanda

La experiencia como toxicómanos facilita a los trabajadores el trato con los demás. Una joven, que desea guardar el anonimato, fue contratada por la filial de Kiev a pesar de que se sigue drogando.

“Hablo con los beneficiarios del programa de igual a igual”, explica. “Mi papel consiste en advertirles sobre los riesgos de infección y la necesidad de utilizar jeringas estériles o, por lo menos, de limpiarlas. Muchos ni siquiera saben que el VIH puede transmitirse por agujas contaminadas. También les invito a que hagan una consulta confidencial”.

Hoy en día, más de 4. 500 personas utilizan los servicios. En Kiev, 90 adultos que viven con el VIH y 23 niños (de los cuales 11 tienen VIH) reciben atención a domicilio. En Zaporizhzhya, 30 personas recibirán próximamente tratamientos sustitutivos a base de buprenorfina y metadona. En toda Ucrania, 530 personas siguen actualmente este tratamiento, a través del Ministerio de Salud y un subsidio del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. A fines de 2007, esta cifra debería ascender a 2.000 personas, aunque ello sólo sea una pequeña gota en el océano de necesidades.

Desde 2003, la Cruz Roja en Kiev ha estado realizando un programa de asistencia a domicilio y de apoyo social para las personas con VIH. El programa está destinado principalmente a las familias de bajos ingresos, las personas con SIDA y madres solteras expuestas al riesgo. El programa tenía en un principio 130 beneficiarios y en septiembre de 2006 se añadieron otros 90 participantes al proyecto piloto. Dieciocho enfermeras y un psicólogo visitan a los participantes en su casa dos a tres veces por semana. Las visitas periódicas permiten al equipo seguir de cerca el estado general de salud de los beneficiarios y mejorar sus conocimientos sobre higiene y nutrición. Para los participantes, estas visitas evitan el trauma de una hospitalización y les permiten mantener una vida social.

Estigma generalizado

Mediante su enfoque multifacético y su extensa red, la Cruz Roja de Ucrania ha logrado contribuir a cambiar la forma en que se percibe el consumo de drogas y el VIH.

A todos los participantes les ha costado reintegrarse en la sociedad y ser aceptados.

Zhanna lo resume así, “La población en general no sabe nada sobre estos temas. El estigma es generalizado. Hay que informar al público en general, la policía y el personal médico especializado sobre lo que estamos haciendo para poder ampliar nuestras actividades a todo el país. Esto es indispensable si queremos cambiar el comportamiento”.

A través de sus contactos con los círculos médicos, las organizaciones no gubernamentales y las autoridades, la Cruz Roja de Ucrania ocupa un lugar idóneo para desempeñar un papel central en la labor contra el VIH, en particular mediante la reducción del daño.

La siguiente etapa será ampliar el proyecto a escala nacional y luego a los demás países de Europa oriental que enfrentan dificultades similares debido a la terrible situación económica y a los deteriorados sistemas de salud.

Géraldine Drot
Redactora jefe de la Cruz Roja Francesa.


©VOLODIA MOISEEV / CLUB ENEY

 

 


Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2007 

Copyright