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El cambio climático y su aspecto humanitario

Un manifestante con el cuerpo pintado posa frente a un globo terráqueo en la Cumbre sobre el Cambio Climático en Bali en son de protesta contra la deforestación.
©REUTERS / MURDANI USMAN, CORTESÍA DE www.alertnet.org

©FEDERACIÓN INTERNACIONAL
Entrevista con Markku Niskala, Secretario General de la Federación Internacional

¿Cuáles eran sus expectativas con la reunión de Bali?
Lo que deseábamos era un reconocimiento más firme de que el cambio climático ya está ocurriendo y afectando a las personas vulnerables y un mayor reconocimiento de que es necesario tomar medidas para ayudarlas a enfrentar esas consecuencias.

Todavía se aborda el cambio climático como un tema medioambiental, económico o político, pero creo que tiene mucho que ver también con lo humanitario.

¿Está satisfecho con los resultados?
En primer lugar, hay que aclarar que Bali no era un fin en sí. Todo lo que se ha logrado es que los Estados acuerden un “plan de trabajo” con miras a un nuevo acuerdo. Quedan todavía muchas negociaciones que efectuar en los dos próximos años.

Si consideramos dónde estábamos hace un año en la agenda internacional con respecto a la adaptación, claro que estamos satisfechos. Pero si miramos dónde deberíamos estar la respuesta es no. La gente, así como los gobiernos y los medios de comunicación, tienden a hablar aún del cambio climático como una amenaza futura.

Pero no es así. En los últimos años hemos observado un asombroso aumento del número de tormentas, inundaciones, sequías, crisis sanitarias, etc. El cambio climático ya es una realidad y las comunidades vulnerables necesitan un respaldo para hacerle frente, y requieren nuestro apoyo ya, no en cinco o diez años, mucho menos en 50 u 80.

¿Qué papel han de desempeñar la Cruz Roja y la Media Luna Roja?
En noviembre, en nuestra Asamblea General y en la Conferencia Internacional, las Sociedades
Nacionales y los gobiernos reafirmaron su compromiso de reducir los efectos del cambio climático en el ámbito humanitario, lo cual nos da el claro cometido de ampliar nuestra labor.

En primer lugar, debemos seguir intensificando nuestros esfuerzos para ayudar a las comunidades a reducir su vulnerabilidad a los desastres y las amenazas relacionados con el cambio climático. Como Federación, mediante el Centro sobre el Cambio Climático, hemos determinado cómo las comunidades pueden adaptarse a los riesgos que entraña el cambio climático. Ya hemos iniciado esta labor con las comunidades vulnerables y la proseguiremos.

En segundo lugar, tenemos que realzar más la adaptación al cambio climático. Me parece que corresponde a la Cruz Roja y a la Media Luna Roja mostrar las consecuencias humanitarias del cambio climático. Debemos ser más firmes, saber comunicar mejor, sensibilizar más sobre el problema, e incentivar a los encargados de tomar decisiones para que den a las comunidades el lugar que merecen en el debate del cambio climático y en el nuevo tratado que se está gestando en la materia.

Los informes internacionales, los llamados de algunos líderes mundiales y las escenas de devastación causadas por inundaciones, sequías y tormentas han galvanizado la opinión pública y la aceptación del cambio climático.

En diciembre, 10.000 representantes de gobiernos, de los organismos de las Naciones Unidas, del sector privado, de las organizaciones no gubernamentales, de los medios de comunicación, de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de otras partes interesadas se dieron cita en la isla indonesia de Bali para reunirse durante dos semanas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

¿El objetivo? Dar un primer paso hacia un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático.

Con las manos en el barro

El domingo 9 de diciembre de 2007, Madeleen Helmer, jefa del Centro sobre el Cambio Climático, a cargo de la Cruz Roja Holandesa, tenía las manos en el barro.

La Federación Internacional organizó la plantación de 3.000 mangles. Durante una calurosa tarde, los representantes de ocho Sociedades Nacionales (Alemania, Australia, Filipinas, Hong Kong, Laos, Países Bajos, Tailandia y Viet Nam) se pusieron manos a la obra con cientos de voluntarios de la Cruz Roja Indonesia para plantar 10.000 árboles jóvenes,simbolizando así el número de participantes en la cumbre que se celebraba a pocos pasos de allí.

“Algunos participantes aún no tienen muy claro lo que significa adaptarse al cambio climático”, explica Helmer. “Este es tan sólo uno de los millones de ejemplos de lo que se trata. Pero todos sirven para protegerse de los riesgos que conlleva el cambio climático.”

Los mangles pueden actuar como una barrera natural contra las tormentas y las olas gigantes, peligros que irán en aumento a causa del cambio climático.

El evento divulgado ampliamente por la delegación de la Federación Internacional en la Conferencia, la semana precedente atrajo a una multitud de curiosos. Decenas de miembros de las ONG y profesionales de los medios de comunicación nacionales e internacionales renunciaron al único día libre que tenían durante la Cumbre para ir hasta la playa y aprender más sobre la adaptación centrada en la comunidad.

Ahora bien de los 10.000 representantes internacionales que asistían a la Cumbre de Bali muy pocos llegaron a la playa de Tanjung Benoa.

Incorporar esta cuestión a la agenda

La adaptación al cambio climático siempre ha sido la faceta olvidada del debate sobre este tema.

El Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en 2005, aborda esencialmente la mitigación del cambio climático, esto es, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En Kyoto, la mayoría de los países industrializados acordaron objetivos jurídicamente vinculantes a fin de limitar las respectivas emisiones contaminantes entre 2008 y 2012.

Maarten van Aalst, asesor principal del Centro sobre el Cambio Climático, señala “el cambio climático ya está teniendo lugar; ya está contribuyendo al aumento de algunos desastres y algunas personas necesitan ayuda para adaptarse a ello. La comunidad internacional necesita un mecanismo mucho más fuerte y eficaz para brindar esa asistencia.”

En Bali, la Cruz Roja y la Media Luna Roja centraron la sensibilización en torno a este punto, explica Helmer. “Pese a los avances realizados en el sector del desarrollo y dentro de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, el cambio climático se sigue abordando casi siempre desde una perspectiva económica o medioambiental. El mensaje que queremos difundir es que el asunto es mucho más amplio.”

En los últimos meses, los fenómenos meteorológicos extremos han afectado a millones de personas. El pasado noviembre, las comunidades residentes en las zonas costeras bajas de Bangladesh se vieron asoladas por el ciclón Sidr, que causó innumerables muertes y la destrucción de los medios de subsistencia; extensas zonas del sudeste de Asia quedaron sumidas bajo las aguas a causa de las más graves inundaciones ocurridas en una generación; los incendios forestales en Grecia y los Estados Unidos de América se cobraron muchas vidas y destruyeron las tierras arables; inundaciones y tormentas poco usuales han asolado a países donde antes la situación era más tranquila, como el Reino Unido.

La Cruz Roja y la Media Luna Roja pidieron que se prestara atención a los países y las comunidades vulnerables. La ironía más cruel del cambio climático es que las personas que menos han contribuido al problema son las que están soportando las peores consecuencias.

En este contexto, Bali puede considerarse como un comienzo satisfactorio, pues en el plan de trabajo se ha subrayado la importancia de la adaptación, se da prioridad a la asistencia que ha de prestarse a los países vulnerables y se examinan las posibilidades para financiar la adaptación.

No obstante, la mitigación sigue relegando a segundo plano la adaptación y este tema pocas veces es tratado en los medios de comunicación.

El camino futuro

Al publicarse el llamamiento de la Federación Internacional para 2008 y 2009, Encho Gospodinov, director de la División de Política y Comunicaciones de la organización, señaló que el cambio climático es una prioridad.

“Uno de nuestros objetivos en los próximos años será dar más realce a este componente en la ecuación del cambio climático”, afirmó a los periodistas.


Matt Cochrane
Responsable de medios de comunicación y relaciones públicas en la Secretaría de la Federación Internacional en Ginebra.


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