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El espíritu de Dunant presente en la India

 

La acción humanitaria es el resultado de un esfuerzo colectivo, pero para que sea eficaz se necesita gente experimentada y motivada. Cruz Roja, Media Luna Roja siguió la labor de dos personas excepcionales que se ocupan de proyectos sencillos e indispensables en la gigantesca Cruz Roja de la India.

Krishan Gulati, ex teniente coronel de infantería, combatió con los ingleses en Birmania y, tras la independencia, con el ejército indio contra Pakistán y China. Ya jubilado, este veterano aceptó en 1979 el cargo de presidente honorario de la filial de Delhi de la Cruz Roja de la India. “A los 56 años, un soldado de infantería ya no tiene ningún porvenir”, bromea. Desde entonces, Gulati multiplicó los proyectos, entre otros la creación de un hospital pediátrico y una maternidad en el este de la capital. Inaugurado en 1983, este hospital (General Maternity and Child Care) ha seguido prosperando para responder alas nuevas necesidades.

“No había ningún servicio médico para los desplazados en esta parte de la ciudad en pleno auge”, recuerda. Fue él quien encontró el emplazamiento, un antiguo pantano, para la construcción. Ante el desmedido éxodo rural actual y la consiguiente explosión demográfica, el hospital cumple una función importantísima sobre todo gracias a sus dos dispensarios, de los cuales uno ofrece consultas gratuitas. El hospital cuenta con una plantilla de cien personas, entre ellas 12 médicos y 30 enfermeras. La atención es muy barata y de las cien camas, diez son gratuitas y están reservadas a los más pobres que sobreviven con menos de 100 rupias por día (menos de 2,5 dólares estadounidenses). El traslado de los pacientes se efectúa mediante siete ambulancias, todas provenientes de donaciones. “Me alegra ver a todos estos niños nacer, unos 800 por año”, cuenta; y añade con vehemencia: “Mi deseo es abrir una escuela al lado del hospital.”

Calma y tenacidad

Cuando Gulati tiene un proyecto en mente, no hay nadie que lo detenga. En la bulliciosa Vieja Delhi, Gulati instaló un dispensario en el que se atiende a los olvidados del crecimiento económico, sobre todo a los cargadores del mercado de frutos secos vecino, a menudo víctimas de accidentes. También es el iniciador de la Henry Dunant School, una escuela privada sin fines de lucro para unos 200 alumnos de condición modesta.

En 1983, cuando Indira Gandhi le sugirió que “promoviera la integración”, Gulati se acordó de los campamentos para los “líderes de grupo” que organizaba cuando era oficial. Así se originó la idea de los primeros campamentos entre estados de la Cruz Roja de la India, en los que se reúnen jóvenes de 10 a 14 años de todo el país, principalmente de las zonas rurales.

Cuando recorre el hospital con su caminar un tanto rígido, Gulati, cada vez que le preguntan algo, responde con una sonrisa y un cálido guiño. Este hombre de 85 años prosigue su camino de la Cruz Roja desde hace 30 años sin vacaciones ni salario.

En todos los frentes en Asma

Renuka Devi Barkataki vive en el noreste de la India en Gauwathi, capital de Assam, un nombre venerado por los aficionados al té. Es la secretaria honoraria de la Cruz Roja de la India en Assam, donde todo el mundo la conoce con el nombre de Badew, que significa “hermana mayor”. Desde hace más de un cuarto de siglo esta mujer trabaja en una zona propensa a los desastres, sean inundaciones a causa de las crecidas del Bramaputra, o violencia armada insurreccional, étnica y tribal. A pesar del dolor que le produce la artritis en las rodillas, Badew recorre Assam y multiplica la actividad de vacunación, atención médica y asistencia a los más desfavorecidos. Con más de 75 años, ¿que es lo que no ha visto esta vieja militante de acción social y ex parlamentaria detenida durante el estado de urgencia proclamado por Indira Gandhi, antes de llegar a ser Ministra de Asuntos Sociales?

En la entrada del hospital de la Cruz Roja en Gauwahati, se puede leer: “si no tiene nada que hacer, no lo haga aquí.” Establecido en 1970 como una maternidad, este hospital no ha cesado de desarrollarse desde entonces. Con una capacidad de 35 camas, el hospital ofrece diversos tipos de atención ginecológica, y comprende un centro de consultas pre y posnatales. La capacitación también forma parte del programa: noventa mujeres de todos los distritos instaladas en el albergue de acogida son capacitadas en 18 meses para ser “trabajadoras de salud” en el marco de la “misión nacional de salud en las zonas rurales”. “En cada tanda, se reservan quince lugares para las más desfavorecidas, en su mayoría hijas de empleados de las plantaciones de té”, precisa Badew.

Todos los años durante los monzones, la Cruz Roja queda desbordada de trabajo. En 2007, se produjeron inundaciones en tres ocasiones, la última en agosto. Durante la fase de urgencia, la filial de Assam distribuye socorros y refuerza sus equipos médicos móviles que se desplazan en embarcaciones. En las zonas más vulnerables como Hajo y Chorabari, se instalaron plataformas a 3,5 m del suelo para acoger a las personas damnificadas; esto se hizo con el apoyo del gobierno, de la Cruz Roja de la India, de la Federación Internacional y del CICR. En estas instalaciones se puede dar cobijo a 3.000 personas con su ganado y distribuir mantas, ropa y alimentos.

Las inundaciones y la violencia étnica diezman a numerosas familias. Para prestar auxilio a los jóvenes huérfanos, la Cruz Roja administra dos centros de rehabilitación, donde aquéllos reciben los cuidados y la educación necesarios. También en este caso, Badew y su equipo permiten que estos jóvenes puedan tener una salida a sus problemas, con el apoyo inicial de la Cruz Roja Suiza.

¿Cómo evalúa Badew el rendimiento en su conjunto? “Nuestra filial de la Cruz Roja forma parte del “Comité de gestión de desastres del estado”, lo que es una buena señal. De las 32 filiales de distrito, 20 son muy activas, ocho son medianamente activas y cuatro despliegan pocas actividades en las zonas propensas a la violencia.”

Para respaldar y dar a conocer mejor a la Cruz Roja sobre el terreno, se necesita más que nunca el apoyo público y privado. Como parte de este proceso, la filial de Assam imparte formación en primeros auxilios para la policía caminera y las grandes empresas del sector privado.

“Las señoras de Assam pueden tejer sus sueños en los telares”, decía Mahatma Gandhi a quien Badew conoció cuando tenía 15 años. Conserva una foto en la pared de su austera oficina, junto al retrato de Henry Dunant en acuarela.

De camino al aeropuerto, observo esta India que se va transformando y modernizando. Esta India donde los ricos se vuelven más ricos, donde las clases medias se enriquecen a pasos agigantados y donde la globalización ha dejado de lado a los más desfavorecidos. Sobre todo pienso en esos dos voluntarios infatigables que han pasado hace ya rato la edad de la jubilación y que siguen encarnando, gracias a su abnegación cotidiana, el sueño de Dunant

Jean-François Berger
Redactor para el CICR de Cruz Roja, Media
Luna Roja.

 


Renuka Devi Barkataki, secretaria
honoraria en su oficina en el hospital de la
Cruz Roja en Gauwhati, Assam.
©JEAN-FRANÇOIS BERGER / CICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Krishan Gulati, presidente honorario, en su oficina en la filial de la Cruz Roja de la India en Delhi.
©JEAN-FRANÇOIS BERGER / CICR


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