| “En medio
de la noche, llegaron los soldados y se
llevaron a los hombres —padre, hijo o esposo—,
desapareciendo luego por las calles desiertas sin
rumbo conocido”. Este extracto de una carta
escrita por los abogados Jacques Vergès y Michel Zavrian
al Presidente de la Cruz Roja Internacional en 1958 hace referencia
a la desaparición de personas en lo más enconado
de la guerra de independencia de Argelia.
Desafortunadamente, también refleja una historia
universal: la de las personas que desaparecen en los conflictos
armados o en las situaciones de violencia interna. ¿Están
vivas o muertas? Para las familias, lo más urgente
es saber qué les ha pasado a sus seres queridos. La
espera es interminable, la angustia profunda. Lo más
insoportable es la incertidumbre.
En el terreno, la búsqueda de respuestas se hace
a menudo cuesta arriba y es una labor que exige sensibilidad
y paciencia. Respaldado con frecuencia por la Sociedad Nacional
interesada, el CICR se esfuerza por arrojar luz sobre los
miles de casos no resueltos de personas desaparecidas en todos
los continentes. Lo hace principalmente mediante el diálogo
con todas las partes en el conflicto, empezando por las autoridades.
Aunque la labor de esclarecimiento se ve gravemente entorpecida
por el código del silencio que impera a menudo en tales
casos, de vez en cuando surgen las respuestas que pueden comunicarse
a las familias. Es imprescindible respetar el derecho a saber.
|