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Restañando Heridas
en Kenya

 

La crisis que se desató en Kenya tras las elecciones ha dejado cientos de muertos y más de un cuarto de millón de desplazados. La Cruz Roja de Kenya, respaldada por el CICR, prestó asistencia con eficacia a las personas afectadas por la violencia.

Mildred Akinyi está sentada en una de las tantas tiendas de campaña en el campamento de personas desplazadas de Nakuru, ciudad situada en el Valle del Rift, en el centro de Kenya. “Cuando mi pueblo fue atacado, acababa de salir del hospital. Huí con parte de mi familia a una iglesia cercana, mientras mis dos hijos mayores huyeron en otra dirección”, relata. “La Cruz Roja me ayudó mucho. Encontró a mis hijos y aquí en el campamento, nos ha proporcionado lo esencial: alimentos, ropa y alojamiento.”

Ella es una de las más de 300.000 personas obligadas a vivir en un campamento de desplazados, a causa de la violencia que se desencadenó tras anunciarse los resultados de las elecciones presidenciales en Kenya, a fines de diciembre de 2007. El gobierno designó de inmediato a la Cruz Roja de Kenya para que coordinara las actividades de asistencia humanitaria.

A fines de febrero, había entregado más de 8.000 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad, tales como encerados, mosquiteros, mantas, utensilios de cocina, bidones, jabón y ropa, a los desplazados. Los servicios de búsqueda de la Cruz Roja habían permitido reunir a unas 400 personas, en su mayoría niños, con sus familias y en sus dispensarios se atendieron a unos 30.000 pacientes ambulatorios. Los equipos de asesoramiento de la Cruz Roja prestaron apoyo psicosocial a miles de personas.

La Cruz Roja de Kenya también organizó la distribución de más de 7 millones de litros de agua al día a los distintos campamentos y construyó letrinas y otras instalaciones de saneamiento. Desde el comienzo de la crisis, el CICR no ha cesado su apoyo a la Cruz Roja de Kenya. Desde su gran centro logístico en Nairobi, el CICR pudo poner a disposición camiones, vehículos ligeros y transporte aéreo, suministros médicos para los hospitales, raciones alimentarias de emergencia, agua, material de saneamiento y otros artículos esenciales.

El 1 de enero, el CICR envió a su cirujano regional basado en Nairobi para ayudar a las autoridades del hospital en Eldoret y, posteriormente, a un equipo quirúrgico para impartir capacitación o prestar asistencia directa. Los expertos forenses del CICR ayudaron a los funcionarios municipales y de la morgue para velar por la correcta identificación de las personas muertas a raíz de la violencia. También se ofrecieron conocimientos especializados en el ámbito de búsqueda, abastecimiento de agua y vivienda, logística y seguridad.

Mantener la capacitación

“La Cruz Roja de Kenya pudo intervenir con rapidez, porque hemos invertido mucho en capacitación y preparación para desastres en los últimos cinco años, con la ayuda de la Cruz Roja Danesa, en particular,” explica Abbas Gullet, Secretario General de la Cruz Roja de Kenya. “Tenemos una red de 58 filiales y miles de voluntarios capacitados. También hemos colaborado estrechamente con el CICR en un plan de preparación antes de las elecciones. Juntos, fuimos los primeros en estar sobre el terreno para obtener un cuadro completo de la magnitud de la violencia. Para el 1 de enero, ya estábamos distribuyendo alimentos a los desplazados.”

Mientras que otros organismos tuvieron retrasos por problemas de seguridad, la Cruz Roja logró movilizar al personal y enviar suministros de socorro a todas las regiones afectadas, a pesar de algunos momentos de tensión en las barricadas improvisadas por las milicias locales o las pandillas. “Disponemos de personal que habla los idiomas locales en cada una de las filiales”, explica Abbas Gullet. “Esa fue la gran diferencia. Nuestra preocupación también fue que se nos percibiera como una organización. Hoy creo que es todavía más fuerte y se le reconoce como una organización de renombre que presta asistencia de manera imparcial.”

Y añade: “Las primeras horas y días son los más importantes para aportar realmente un cambio en la vida de las personas afectadas por la violencia. Hicimos el máximo para ayudar a estas personas. Y al cabo de un día y medio, es lo que estábamos haciendo. A medida que la crisis se iba extendiendo nos mantuvimos constantemente en contacto con el CICR, y ese vínculo fue fundamental.”

“En Kenya, la Sociedad Nacional fue capaz de intervenir y también coordinar toda la respuesta humanitaria, incluida la de las Naciones Unidas”, explica Pascal Cuttat, jefe de la delegación regional del CICR en Nairobi. “La Cruz Roja de Kenya prestó protección y asistencia completas a los desplazados en los campamentos, donde coordinó con eficacia todas las actividades humanitarias. Nuestro papel fue respaldar a la Cruz Roja de Kenya en sus actividades. Para el CICR fue un nuevo tipo de asociación”, añade. “Tenemos más experiencia estando en el asiento del conductor en tales situaciones de emergencia, por lo que hemos ido descubriendo nuevos caminos.”

La asociación con la Cruz Roja de Kenya no fue el único ámbito nuevo para el CICR. La crisis de Kenya fue también la primera vez que desplegó su equipo de respuesta rápida en una emergencia de ese tipo. En la primera semana de enero, el CICR envió a otros 15 colaboradores desde su sede en Ginebra para reforzar la delegación en Nairobi. La Unidad de Despliegue Rápido incluyó no sólo a los delegados sobre el terreno, sino también a los administradores, a los coordinadores y al personal médico. “Hemos establecido una lista de las competencias necesarias que se requiere en ese tipo de emergencias”, explica Alexandre Liebeskind, jefe de operaciones del CICR para el Cuerno de África. “Mostramos esta lista a la delegación que nos indica cuáles necesitan. Sobre la base de un sistema de listas para cada departamento, podemos desplegar a las personas necesarias en un plazo de 24 horas. El sistema demostró su eficacia en Kenya. Las personas que enviamos eran muy experimentadas y capaces de integrarse en el equipo existente con rapidez. Su misión era muy clara: apoyar la operación, no controlarla. En nuestra asociación con la Cruz Roja de Kenya nos guió el mismo principio.”

Bernard Barrett
Ex delegado de información del CICR en Nairobi.

 


Un camión de la Cruz Roja de Kenya distribuye agua en el campamento del estadio para personas desplazadas en Nakuru.
©BERNARD BARRETT / CICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Un equipo de agua y saneamiento instala el soporte de un grifo para el suministro de agua en el campamento para personas desplazadas ubicado en la escuela primaria de Elburgon, cerca de Molo.
©BERNARD BARRETT / CICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Abbas Gullet, Secretario General de la Cruz Roja de Kenya.
©BERNARD BARRETT / CICR


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